La última frontera

Robert Zemeckis, director de Regreso al Futuro, tenía razón. Es cierto que en 2015 no veíamos patines voladores, y aunque modas más extravagantes se han visto, nadie tenía una chaqueta autoajustable en su armario. Pero ¿alguien se acuerda cuando Marty McFly se planta frente a la taquilla del cine y ve anunciada Tiburón 19? ¿Sí? ¿Y entonces recuerdas cuando fuiste las navidades pasadas a la taquilla del cine y viste anunciada Star Wars VII?

Viendo en los cines la séptima entrega de un clásico de los ochenta como Star Wars, Robert Zemeckis y su propio clásico ochentero no solo no estaban equivocados, sino que nos adelantaron el futuro de la ciencia ficción.

Cada vez es menos usual ver historias originales en la gran pantalla. Es un secreto a voces que las grandes productoras no apuestan por nuevas e innovadoras historias ni por originales guiones. Especialmente en el género que trataremos hoy en este artículo, la ciencia ficción, donde se llevan explotando los mismos universos décadas, y eso es algo que nos preocupa.

Todo amante de la ciencia ficción conoce los años 80, los admira, los envidia, los ama. Todo amante de la ciencia ficción conoce la importancia de esta época para el género. Y aunque no ames la ciencia ficción, todo aquel que sepa apreciar la creatividad y originalidad, pensará en los 80 como una época de apogeo.

Recordamos el primer plano de La Guerra de las Galaxias: Una Nueva Esperanza, el sonido de los arcades, la Nintendo Entretaiment System (NES). Sin duda fue una época envidiable y un referente para la ciencia ficción.

Pero no todo son alegrías. Los 80 nos dieron grandes historias, iconos y referencias. Los 80 crearon universos tan extensos que hoy día se siguen explotando. Y fue tan sobresaliente la originalidad de los 80, que da la sensación de que nos hemos acomodado en el hecho de que jamás se superará. Podríamos decir que lo único malo de los 80 es que fueron realmente buenos.

Esta falta de innovación en la cartelera por parte de la ciencia ficción las productoras la justifican diciendo que es el público quien lo pide. Pero señoras productoras, el público pide lo que conoce, y lo que conoce es más fácil que le guste. Por eso vemos una historia de ciencia ficción original en la gran pantalla cada tres años y no cada temporada. Si a eso le sumamos el hecho de que no recaudan todo lo esperado entramos en un círculo vicioso del que, seamos honestos, es muy difícil salir.

Vemos este tipo de bucles en muchos campos, sobre todo las nuevas generaciones, que se encuentran a las puertas de un futuro bajo un lema ya inculcado: «Ya está todo inventado». Pero no olvidemos que tanto nuestro presente, como los 80, fueron el «futuro» de otras generaciones.

Estamos hartos de los mismos guiones, de planos que ya hemos visto en viejos cómics, nos conocemos todos los rincones del universo de Star Wars, podríamos pintar con los ojos cerrados el plano del Enterprise. Prácticamente sabemos tantos idiomas intergalácticos como C3P-O, y en todos esos idiomas pedimos:

Dadnos nuevas historias, dadnos nuevos universos que explorar. No vamos a olvidar la época dorada de la ciencia ficción, jamás olvidaremos los 80, pero dejadnos demostrar que no son la última frontera.

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