Vida o muerte

El día 2 de Octubre salió Farhampton Mag. Pero no fue la única publicación de aquel día, ya que se estrenó -por fin- «Supersonic», el flamante documental de Oasis que ha sido dirigido y producido por el mismo equipo que llevó a cabo «Amy». Tras muchos piques durante el rodaje, insultos vía Twitter -gracias Liam Gallagher por tanto espectáculo- y temas inéditos sacados con motivo de la reedición de «Be Here Now», por fin tenemos algo interesante de verdad. Pero no estoy aquí para hablar de ello -principalmente porque en España no se podrá ver hasta finales de Octubre-, sino del próximo disco en solitario de Liam Gallagher.

Tras la disolución de «Beady Eye» a finales de 2014 y con dos álbumes a sus espaldas, Liam Gallagher se quedó en el paro musical. Con una voz echada poco a poco a perder y con un hermano otra vez en lo más alto, –Noel Gallagher con los High Flying Birds sigue siendo de lo mejor del panorama- el menor de los Gallagher ha visto como el personaje se ha comido al artista. Liam siempre se ha caracterizado por tener actitud y ser un buen “frontman”, pero como músico, pese a quien le pese, no es ninguna maravilla. En Oasis compuso alrededor de unos 15 temas -en 8 discos, que no son pocos- y salvo «Songbird» y «I’m Outta Time», ninguno ha sido demasiado influyente en la discografía de los de Manchester.

Liam, tras firmar con Warner Bros, compañía que producirá el disco que saldrá en 2017, declaró a la revista Q que el disco sonaba “delicioso” y que no era música que pudiera sonar a Pink Floyd o Radiohead, que era música directa. Yo, personalmente, le agradezco estas declaraciones ya que nunca hubiera podido imaginar que el nuevo álbum vaya sonar así -nótese ironía-, y es que los diez nuevos cortes huelen a un Beady Eye 2.0, con temas que van a sonar a “Beatle” y con temas que van a sonar a “Four Letter Word”, tema que abre el primer álbum de Beady Eye, y sinceramente, de lo más respetable del grupo.

Cualquiera que me conozca sabrá que soy muy fan de Oasis, y de Liam en particular también -tengo un maldito cuadro en mi habitación de él- pero la fe en su nuevo trabajo no es muy alta. Liam sabe que en la industria de la moda con «Pretty Green» tiene ingresos de sobra, pero la gente lo sigue recordando como el que fue en Oasis, y en la música tiene un prestigio que mantener. Aunque parezca mentira, Liam es un tipo muy sentimental, la opinión del público le importa -además de ser pasional, claro-, y él tiene muy claro que si va a sacar algo que no va a recibir buenas críticas, no lo sacará.

Siendo claros, la carrera musical de Liam Gallagher pende un hilo, y es que a sus 44 años ya no se puede permitir más fallos ni más pausas. Él sabe que caería en el olvido. La nueva generación de música británica viene fuerte, y las viejas glorias están dejando de ser lo que eran, ya no venden, salvo AC/DC y los Rolling. Es su última oportunidad. Liam Gallagher se debate pues entre la vida o la muerte musical, entre hacer un buen álbum en solitario y poder volver al panorama por lo más alto, o quedar más olvidado que Take That sin Robbie Williams. 

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