Entrevista a Natalia Ferrari: «Ser actriz porno está más aceptado que ser prostituta»

Eligió ser prostituta libremente con 20 años y lleva cuatro en la profesión, orgullosa de ello. Es feminista. Natalia Ferrari  tiene 24 años y en su tiempo libre disfruta leyendo y escribiendo. Este año ha comenzado a dar forma su primer libro.

La prostitución es un tema polémico en la sociedad española, donde hay opiniones muy divididas. Algunos piden su abolición, otros la regulación y otros la normalización o despenalización de esta actividad. En las instituciones y partidos políticos también hay distintas posiciones respecto al tema. Pero, como declaró en su día  Mamen Briz, portavoz de Hetaira, un colectivo en defensa de los derechos de las prostitutas, “ningún político se ha tomado nunca un café con una prostituta para ver qué necesitan”.

Los que defienden la normalización de la prostitución destacan la importancia de diferenciarla de la trata. Pero, ¿sabemos realmente lo que piensan las prostitutas que han elegido su profesión libremente?

Pregunta: Cómo prefieres, ¿trabajadora del sexo, prostituta o puta?

Respuesta: Abrazo con orgullo todas esas palabras, pero depende del contexto creo que hay algunas con más fuerza que otras. Por ejemplo, la palabra “puta” tiene muchas connotaciones negativas hacia las mujeres y creo que una buena forma de desactivar el insulto es reapropiarnos de ella, como en su día hicieron las bolleras o los maricas. Pasa algo similar con “trabajadora sexual”, lo usamos para dejar claro que estamos trabajando y que deberíamos tener los mismos derechos que cualquier otro trabajador. Además, este término nos une a otras formas de trabajo sexual sin hacer distinciones. Es curioso pero existen jerarquías en dónde, por ejemplo, ser actriz porno está mucho más aceptado que ser prostituta. Si decimos que todas somos trabajadoras sexuales retamos a que la sociedad nos vea al mismo nivel. Al final el lenguaje puede ser una herramienta de cambio muy importante si se sabe usar.

P: Hay personas que creen que las putas son víctimas. Personas con familias desestructuradas o que han tenido una vida difícil y no han podido elegir.

R: ¿Quién no tiene una vida difícil o una familia desestructurada hoy en día? Esta visión de la puta como mujer destruida por la sociedad que no vale para otra cosa y por eso vende su vagina a hombres despiadados, es bastante machista y cosificadora. Es verdad que en la prostitución hay más colectivos vulnerables a la discriminación, esto sucede porque este trabajo da más autonomía, se gana más dinero, y no hay muchos requisitos para entrar. Pero no quiere decir que no puedan elegir, eso significa que dentro de las opciones que hay, ésta es la que más nos conviene. Incluso para las personas a las que no les gusta prostituirse, lo siguen eligiendo. No entiendo por qué solo se le pide a las putas que seamos personas completamente equilibradas que aman su trabajo cada día del año, esto es ridículo, ninguna persona se siente así con su trabajo todo el tiempo y no por ello deja de elegirlo.

vía Mai Oltra
vía Mai Oltra

P: ¿Cómo es tu rutina de trabajo? ¿Quedas instantáneamente? ¿Conoces antes a los clientes? ¿Te contactan por teléfono, por email…?

R: Lo primero es hacer mucho trabajo por ordenador. Es muy importante para mí dejar claro cuál es la experiencia que ofrezco y cómo soy para poder atraer a los clientes con los que tendré compatibilidad de carácter. Mi web es mi carta de presentación y la primera forma de captar clientes. Intento mantener fotos actualizadas que comuniquen personalidad y no solo un cuerpo además de cuidar el contenido en mis redes sociales para que muestre mis intereses. El siguiente paso es hablar por correo y concretar la cita. Las putas aprendemos muy rápido a leer a la gente y con pocas frases se puede intuir si te vas a entender o no con la otra persona. En cuanto veo claro que ambos estaremos a gusto, hablamos por teléfono para dejar todo claro y luego quedamos.

P: ¿Has tenido otros trabajos? Si es así, ¿por qué mejor este y no otros?

R: Empecé a trabajar a los 16 años. Mis primeros trabajos duraron pocos días, el primero en un Mcdonald’s y el segundo de teleoperadora. A los 17 empecé a trabajar en un museo y es el último trabajo que he tenido, ademas de mis años de voluntariado en una ONG por los derechos animales, que para mí cuenta como trabajo.

La prostitución es mejor en muchas formas. En primer lugar me lo monto por mi cuenta y no trabajo para los intereses de terceros. Creo las condiciones de trabajo según mis necesidades, decido cuanto cobro, qué hago y con quien. Tengo la posibilidad de viajar a prácticamente donde quiera y saber que tendré trabajo. Puedo dejarlo si me apetece y sé que cuando vuelva tendré trabajo. Esto no suele pasar en otro tipo de empleos. Y sin duda me gusta follar con desconocidos en este tipo de contexto.

P: ¿Regular la prostitución o no? ¿En qué condiciones?

R: Hoy en día en España la prostitución es legal, pero se aplican multas a clientes y prostitutas en la calle. Lo primero que hay que hacer con la prostitución es despenalizarla, esto quiere decir que ni el Estado ni la policía interviene en la actividad y solo está para perseguir y condenar actividades que ya son ilegales como la trata, los abusos, las extorsiones, las violaciones o la estafa. Hay una extensa evidencia que demuestra que penalizar parcial o completamente el trabajo sexual nos hace vulnerables a la violencia, como ha recogido recientemente Amnistía Internacional. Sucede algo similar con el aborto cuando es penalizado, las mujeres siguen abortando pero en condiciones que ponen en riesgo su vida. Es necesario que desde las instituciones empiecen a escuchar las preocupaciones de todas las prostitutas dentro de su diversidad y se reconozca el trabajo sexual como el trabajo que es, normalizando la profesión.

P: Las putas libres sois un porcentaje pequeño dentro del mundo de la prostitución. ¿Qué piensas de la trata? ¿Qué se puede hacer para acabar con este problema?

R: Es muy peligroso decir que las putas libres somos un porcentaje pequeño, básicamente porque no hay cifras contrastadas ni organismos oficiales que lo avalen. Es un problema para todas esta confusión, porque invisibiliza a las víctimas de trata y victimiza a las prostitutas. Desde luego me horroriza toda forma de trata y creo que si empezamos por desvincular el trabajo sexual de ella es un gran paso para atender el problema. Tiene sentido también pensar que si se despenaliza la prostitución y es considerada como un trabajo más, todo lo que suceda dentro de ese mercado que esté fuera de ley será más sencillo de identificar.

vía Mai Oltra
vía Mai Oltra

P: Tu te declaras feminista. Hay muchas feministas que defienden que la prostitución es un resultado de la sociedad patriarcal. Se refieren a ella como “vender el cuerpo de la mujer” y por ello se declaran abolicionistas. ¿Cómo conjugas ser puta y feminista? ¿Qué piensas al respecto? ¿Perpetúa la prostitución los estereotipos de mujer débil y hombre dominante?

R: Paradójicamente, quienes perpetúan los estereotipos de mujer débil y hombre dominante son las abolicionistas, que deciden hablar por nosotras y usar un lenguaje que nos cosifica. Es muy problemático decir que las putas vendemos el cuerpo, nos están reduciendo a trozos de carne sin autonomía y anulando nuestra experiencia. No tienen ninguna coherencia decirle a otras mujeres, desde el feminismo, lo que pueden y lo que no pueden hacer con sus cuerpos. Para mí ser feminista es una cuestión de sentido común, y estoy muy agradecida de todo lo que he aprendido desde el feminismo. Reconozco que vivimos en una sociedad machista y eso se ve reflejado en las relaciones entre putas y clientes, pero también entre parejas afectivas, y es desde el feminismo que identifico actitudes sexistas y hago todo lo posible por no perpetuarlas. Los encuentros que tengo en mi trabajo suceden con muchísimo respeto y consentimiento. Tenemos que aprender a escuchar a las protagonistas y empezar a aceptar que ser puta no significa ponernos al uso y abuso del hombre que paga, nosotras creamos una experiencia y la ofrecemos con las condiciones que nos interesa.

P: ¿Conoces a más chicas como tú? ¿Hay muchas mujeres que sí quieren ser putas? ¿Podría decirse, como has señalado alguna vez, que hay una “nueva generación de putas” que rompen con la idea que se tiene de la prostitución?

R: Creo que esas declaraciones no fueron muy acertadas por mi parte, como me señaló poco después una compañera. Hace tiempo muchas mujeres luchan por dar visibilidad a nuestro trabajo y reclamar derechos. No somos casos aislados ni nuevos. En España existen varias organizaciones de prostitutas que trabajan por nuestros derechos como Colectivo Hetaira, Aprosex, Genera Derechos, AFEMTRAS o Prostitutas Indignadas. Lo que es diferente ahora es que las redes sociales nos sirven de altavoz y es más fácil hacernos escuchar y llegar a la gente. Se agradece también cuando los medios te tienden una mano y apuestan por escuchar lo que tenemos que contar.

P: ¿Cómo te afecta personalmente este trabajo? ¿Ha cambiado algo en ti o en tu manera de ver las cosas?

R: He crecido mucho en estos años. Antes de empezar a trabajar era muy insegura conmigo misma y con mi cuerpo, con el tiempo me he ido quitando tonterías. Recuerdo que la primera vez tenía mucho miedo de lo que podía llegar a pasar porque me había creído el cuento que promueve el abolicionismo en donde el hombre es malo y la mujer es débil. Esa primera experiencia fue muy importante. Tuve claro que quien estaba en control era yo, y que el cliente es una persona que me respeta y entiende como funciona el consentimiento, y así es como debe ser. Por otro lado me siento muy unida a las trabajadoras sexuales y muy comprometida con dar la cara y hablar sin pelos en lengua. Sé que estoy en situación privilegiada en ese sentido, ya que muchas viven una doble vida por el miedo que las consecuencias del estigma tendría en ellas. En general me ha aportado mucho crecimiento personal, unión, apoyo, y empoderamiento.

P: ¿Alguna mala experiencia con los clientes? ¿Cómo actúas si pasa?

R: Claro, ¿quién no ha tenido una mala experiencia en su trabajo? Han sido situaciones puntuales sin mayor relevancia. Quizás el clientes se comporta de una forma que me cuesta entender, quizás no llegamos a conectar o hay actitudes en donde él se pasa de listo. Esto se gestiona lo mejor que una puede. Hay que tener presenta que las putas tenemos nuestras pequeñas medidas de seguridad para evitar problemas mayores y por lo general son efectivas.

P:  Una última reflexión para aquellos que estigmatizan tu profesión.

R: Creo que la gente debería preguntarse cómo ha construido las opiniones que tiene de la prostitución, y dudar, y mucho, si no vienen de trabajadoras sexuales. Existimos y ahora mismo nos enfrentemos a una discriminación similar a la de las personas homosexuales hace 50 o 60 años que estaban aterradas de salir del armario por las consecuencias que esto podía tener en su vida. Somos personas normales que hemos decidido este trabajo por la razón que sea y no es posición de nadie juzgarnos. Necesitamos aliados y sororidad.

 

 

 

 

 

 

 

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