Santiago Abascal, español a caballo

Santiago Abascal, español a caballo

«He transmitido al Presidente del Gobierno nuestra preocupación por la falta de una respuesta proporcional y por lo tanto muy contundente al golpe de Estado separatista. He transmitido al Presidente nuestra lealtad absoluta al Gobierno de la Nación si éste aplica la ley con todo el rigor y con toda la celeridad para garantizar la continuidad histórica de España y la legalidad constitucional. He expresado al Presidente del Gobierno la necesidad de aplicar tres medidas con carácter de urgencia: la primera, la suspensión de la autonomía de Cataluña. La segunda, la detención y el procesamiento de los sublevados. La tercera, el impulso de la disolución de las organizaciones ilícitas Convergència, ERC y CUP».

Esta soberbia elegante es Santiago Abascal. Fuerza, casta y “palantismo”. A nadie le sorprendió que desplegasen una bandera de España de demencial tamaño en Gibraltar porque, al fin y al cabo, es VOX. Y lejos de simpatías o diferencias políticas, es difícil negarse ante la evidencia de que Santiago Abascal es, potencialmente, el mejor líder de la derecha española. Muestra seguridad, bravura y poco miedo. Y una tierna cercanía con la vida familiar. «Yo hago esto por mis hijas. Si no defiendes a tu patria, al final los problemas de fuera te llegan a casa.»

Más corazón que cabeza y más discurso que programa. No procede encuadrarse en la clásica crítica individualista que, gracias a la excusa de la “razón”, cierra las puertas a las pasiones en política. El problema de Santiago no es esto que, de hecho, sería su virtud, sino su incapacidad (voluntaria o no) de moverse en las principales esferas de la vida pública: los medios de comunicación. Su postura es que una fuerza política como VOX molesta al sistema. Más allá de interpretaciones paranoicas en las que los medios de comunicación decidirían quién aparece y quién no en función de su hipotético “peligro político”, esto les perjudica. Les perjudica porque no son una fuerza que pueda subsistir en lo local (véase Ciudadanos antes de 2014) ni tienen una base sólida de votantes. Necesitan los espacios comunicativos.

Santiago Abascal podría merendarse sin mucho esfuerzo a Albert Rivera y a Rajoy. La razón es simple: violencia discursiva y elegancia comunicativa. El cóctel perfecto para el electorado clásico de la derecha española en tiempos de crisis. No es solo la suma (multiplicación, más bien) del tono calmado y sin trabas con un discurso radicalmente conservador, sino también su extraordinaria iniciativa para polarizar sin miedo. Respecto a PODEMOS, a nadie le puede sorprender que VOX les trate de frente y como el enemigo. Pero aunque pueda resultar extraño, Pablo Iglesias no es de forma tan evidente el “ellos” de los hombres de Abascal. La carretera discursiva de la “traición de Rajoy” la transitan lo mismo o más que la del enfrentamiento directo con Iglesias. Podemos poner un ejemplo concreto: las elecciones del 26J. Imaginemos un escenario en el que VOX sí tuviera tirada en los grandes medios y pudiera disputar un porcentaje respetable del electorado al Partido Popular y a Ciudadanos. Quien haya seguido la campaña en redes de Santiago Abascal, habrá observado que no explotó el choque frontal con PODEMOS en unas elecciones en las que la formación morada había sido capaz de presentar una disyuntiva que dibujaba solo a UP y al PP. El PP no fue muy duro (atendiendo a comportamientos anteriores) con los de Pablo Iglesias, pero VOX tampoco, habiéndose centrado de hecho en criticar a Rajoy.

Santiago Abascal tiene los elemento imprescindibles (pero nunca suficiente) para el éxito político en la derecha española: carisma, personalidad, crítica y seguridad. Pero le falta quizá un buen equipo comunicativo capaz de entender lo que otras fuerzas han entendido ya: que si no sales en los medios, no existes. Si fuese capaz de hacerse un hueco, las posibilidades serían como mínimo interesantes. Daría de sí una polarización que abriría muchas puertas y veríamos en acción a los elementos conservadores (los de verdad) en la vida política española. En resumen, tendríamos a nuestra Le Pen, pero, como no podría ser de otra forma en España, sería un hombre.

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5 comentarios en “Santiago Abascal, español a caballo

  1. Todos los que, de verdad, amamos a España, debemos formar un bloque común y, en las próximas Elecciones -como VOX es la única formación política patriótica- votémosles para conseguir que Santiago Abascal sea el Presidente de España. ¡Viva VOX! ¡Viva España!

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  2. Deberían dar una imagen más social, quieren parecer el Partido Popular de los años de Aznar, pero deberían comprender que su voto no está a la derecha del PP, sino en otros nichos electorales. Si saben ser euroescépticos y anti-inmigración como el Ukip o el Frente Nacional podrían llegar lejos, de lo contrario serán destrozados por el voto útil (algo que ya le está pasando a Ciudadanos)

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    1. Vox es bastante euro-escéptico pues defiende la soberanía española y no es anti-inmigracion pero si anti-yihadista y pro-inmigracion controlada y principalmente hispanohablante cuya integración es rápida y menos problemática.

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