Cinegocio, una rentabilidad absorbente

¿Recuerdan aquella escena de “Ocho Apellidos Vascos” en la que Dani Rovira prende fuego a un contenedor? ¿No? Les voy a contar un secreto; él tampoco.

Desde que visualicé “Tarde para la Ira”, de Raúl Arévalo, no dejo de dar vueltas a lo mismo… ¿Nos estamos convirtiendo en el peor productor de cine de Europa? ¿O, ya lo éramos?

No me malinterpreten, la película de Arévalo y Antonio de la Torre me pareció perfecta, una sublime muestra de lo que el cine es capaz de hacer con un guión tan sencillo en sus formas como complejo en sentimiento, y una elegante cámara que respeta los tiempos de sus actores. Hora y media de venganza y reflexión, de sensaciones oscuras y reales a la altura de muy pocas. Si todavía no la han visto, un humilde servidor les ruega visiten su sala de cine más cercana. Esto no es una review.

El caso es que quizás fuese esa fría perfección (y lo vacía que estaba la sala) la que me hizo reflexionar sobre qué es “cine” en España. ¿Qué entendemos como cine? ¿Qué quieren que entendamos?

tarde_para_la_ira-577693337-large
Antonio de la Torre. Cinematography by Arnau Valls Colomer.

A éste país no le faltan grandes directores, cabezas de cartel que llenan en su estreno y continúan produciendo hasta volver a estrenar. J. C. Bayona, Pedro Almodóvar, incluso Alex de la Iglesia son ejemplos de ello. Pero fuera de los “grandes”, de los que han pisado Hollywood y han vuelto para contarlo, ¿Qué nos queda? Dejando a un lado cualquier tipo de producción casera, de autor o independiente, siento que poco a poco en España se está produciendo una brecha artística y cultural, una especie de división entre dos modos de cine, dos formas de ver el séptimo arte: Negocio o Galardón. Y todos sabemos que el negocio, en éste país, siempre arrasa.

Películas que rozan lo superficial, guiones de televisión adaptados a la gran pantalla sin modificar excesivamente, ya que en un par de meses serán el “estreno de la semana” de la cadena televisiva más afín al film. Tengo ganas de ti”, Ocho Apellidos Vascos”, o Mentiras y Gordas”. Una larga lista de cinegocio” a la que además nos obligan a prestar atención con spots publicitarios, carteles, infografías, anuncios, y algún que otro reportaje durante las noticias. Con diálogos que son mera propaganda política, humor blanco, sexualidad y clichés ofensivos. Todas estas producciones comparten ese enorme trozo del pastel llamado “público medio”. Ese del que sabemos, ríe con las mismas series y programas del corazón desde hace más de una década.

Por otro, cine. Cine como modo de expresión artística, claro. De mayor o menor calidad, con presupuestos desorbitados o más bien limitados, el cine en España se hace a sí mismo. No goza de grandes miramientos y alabanzas. Nombres como Carlos Vermut o Alberto Rodriguez, que no destacan por su necesidad de un elevado presupuesto, son cineastas con un claro poder sobre sus obras y un pulso exquisito para narrar historias. Claro está, sus películas arrasan en festivales, y no estarán más de un par de semanas en cartelera.

Dos productos completamente distintos y tan parecidos. Productos del mismo vientre materno, productos que en su estúpida ironía comparten target, pero del que uno tiende a salir invicto y el otro, bueno, a veces oyes hablar de él por el amigo de un amigo. (Véase Magical Girl, un ejercicio cinematográfico sin precedente alguno en años). Esta división, que siempre ha existido, en España está más arraigada que nunca. Un modo de ver el cine del que quizás no pueda recuperarse a sí mismo.

¿Dónde quedó la producción media? Películas de impresionante valor interpretativo y cinematográfico compiten en taquilla frente a producciones de estudio con actores alabados por el público adolescente y humoristas del montón. Obras vacías de todo sentimiento artístico.

Ya no hay tiempo de invertir en ideas originales o cineastas sin experiencia. No hay tiempo para películas del montón. Para obras sencillas sin más pretensiones que el disfrute de su duración. Tan solo hay tiempo para producir lo que llenará las salas. Y es que a España le gusta llenar sus salas, da igual que tengamos el impuesto cultural más alto de Europa. Eso al país ni le va ni le viene…

Pagamos lo mismo por una entrada de cine ya sea producción estadounidense, rusa o de Albacete. O lo que es lo mismo: mucho. Querer ir al cine sin ningún tipo de descuento puede suponer un total de 8 a 10€ por entrada. Para una familia de cuatro miembros ésto supone un esfuerzo económico bastante serio. Existen ofertas y día del espectador, los famosos “días del cine” con colas humanas interminables y otras muchas opciones para “ahorrar”Pero no nos engañemos, deberían desaparecer. No son la solución al problema. Una tirita nunca lo es.

España desea llenar sus salas de cine.

E invertirá en lo seguro.

En lo que nos dijeron que debía gustarnos.

Así seguro no fallan el golpe.

Necesitamos con urgencia una sociedad crítica. Nos sobra el chiste fácil y la televisión encendida. Tenemos productoras cinematográficas que son canales de televisión. Grupos empresariales que controlan el mercado, la prensa escrita y la publicidad. Canales de televisión afines a la idea política del grupo empresarial que los controla. Y por si fuera poco, el cine español tampoco se libra de la corrupción.

¿La causa? Dos modos de ver el cine completamente opuestos. La declive artística de gran parte del audiovisual español, la falta de originalidad, pasión y amor al séptimo arte… La búsqueda del negocio por encima del entretenimiento y la cultura. Una brecha artística entre lo “rentable” y lo “digno” que separa un poco más nuestro país. Otra vez.

Y vuelvo a preguntarme: ¿Nos estamos convirtiendo en el peor productor de cine de Europa? ¿O ya lo éramos? A veces es mejor no saber la respuesta.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s