¿Qué fue primero, el fútbol o Manchester?

Siete kilómetros. Esa es la ínfima distancia que existe entre el Ciudad de Manchester y Old Trafford, las dos sedes de los dos equipos más grandes del condado de Gran Manchester, las cunas de los sueños de los casi 500000 habitantes de esta ciudad, una ciudad que emana fútbol hasta en sus más recónditos lugares.

Hermanos de sangre, así es cómo podrían describir los historiadores de este juego la relación entre el Manchester City Football Club y sus seguidores, los citizens, y el Manchester United Football Club y los red devils. Una rivalidad fraternal entre los lados azul y rojo de la ciudad, una competencia que hoy en día da lugar al derby más espectacular, diverso e intenso que se puede ver en el planeta fútbol.

El idilio de Manchester y el fútbol comenzaría en 1894, con la fundación del Manchester City Football Club, un club derivado del St. Marks, creado por dos obreros pertenecientes a la Iglesia del mismo nombre. Este club con bases trabajadoras, entraría a formar parte de la First Division (la Premier League de la época) en el 1898, 4 años antes de que el Manchester United Football Club fuese creado. El Newton Heath era un equipo de fútbol de finales del siglo XIX también enmarcado en esta ciudad; compartía con el Manchester City sus orígenes obreras y la pasión por este aún primitivo deporte. Por esto mismo no es de extrañar que los Citizens contribuyera con una donación a la no desaparición del conjunto, lo que sí deja boquiabiertos tanto a propios como a extraños es que, una vez que varios enriquecidos empresarios ingleses tomaran las riendas del Heath, este se convirtiera en su archirrival, el Manchester United Football Club.

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Muchos bigotes en el Manchester City de 1894 – manchestereveningnews.co.uk

Considerando la diferencia de orígenes de ambos clubes, parece obvio pensar que los éxitos se teñirían cada vez más de color rojo en la vieja Manchester, pero no. A pesar de la potencia económica que se presumiría de los Red Devils, que consiguieron llevarse a varios efectivos del City y a los que se les denominó el Moneybags United (Sacos Unidos de Dinero), el conjunto rojo se convirtió eventualmente en el equipo ascensor de Inglaterra, abandonando varios de sus empleados, técnicos y jugadores el barco para vestirse de azul celeste en el otro lado de la ciudad.

Este vaivén de personas entre el azul y el rojo – como el de Anakin Skywalker también en su momento, acabando este portando espada ‘sky blue’… – es la prueba de que estos clubes, aunque miraran para lados diferentes, iban de la mano. Sin embargo, el Manchester City se consolidaría en los años 30, junto con los vestidos de lunares y las pamelas, como el favorito del pueblo de Manchester, llegando a batir las estadísticas de asistencia a Maine Road, el por entonces estadio de los Citizens, con 84569 personas presenciando en vivo un Manchester City – Stoke City en quinta ronda de la FA Cup, récord que aún hoy no han podido batir en ninguna competición local de las Islas.

Los años 50 vieron una transformación sin igual del conjunto rojo de la mano de Matt Busby. Tan carismático como controlador y perfeccionista, probablemente fue Busby el que sentó los precedentes de lo que sería el Manchester United del futuro. Un club mediocre en Inglaterra y desconocido en Europa llegó a las manos del técnico británico en 1945 – habiendo sido antes héroe en el lado azul de Manchester – que, con poder absoluto, consiguió llevarlo a varios títulos de Liga –. Aquel equipo se denominaría los “Busby Babes” y contaría con un Dream Team formado con jugadores tan emblemáticos como Bobby Charlton o Duncan Edwards.

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La potencia y la intensidad física era una de las señas de los Busby Babes – mancunion.com

El estilo de Busby era agresivo, ofensivo y muy intenso; hoy en día lo enmarcaríamos entre la intensidad sin balón de los equipos que dirige Jürgen Klopp y quizás algunas influencias con balón de lo que sería mas tarde el bilardismo argentino, que encontramos hoy en día en entrenadores como Bielsa, Sampaoli o, aunque mucho más refinado por la influencia del Barcelona, el de Pep Guardiola. Como todo buen estilo de juego tuvo su recompensa, consiguiendo alzar tres títulos de la Premier Division en algo más de una década, además de varios títulos tanto de FA Cup como de Community Shield.

Parecía todo un campo de rosas para Busby y el Manchester United, pero la suerte se cebó con los de rojo. Cuando volvían de Belgrado tras clasificarse para las semifinales de la Copa de Europa en el vuelo 609 de la British European Airways tuvieron que parar para repostar combustible en Belgrado. Las condiciones meteorológicas frustraron dos intentos de despegue: “Todavía no sé por qué despegamos”, recuerda Charlton. Al tercer intento, el avión se precipitó contra una casa y la cabina simplemente estalló en llamas. Harry Gregg, uno de los supervivientes recordaba las palabras de su compañero Whelan justo antes del accidente “Si ocurre lo peor, estoy preparado para morir. Espero que lo estemos todos”.

Ocho futbolistas perdieron la vida en el accidente, pero esa cita demuestra lo que era el equipo de Busby: un vestuario lleno de humildad, coraje y unidad, y quizás fue por eso por lo que el equipo y el propio Busby – herido de gravedad en el accidente – salieron adelante.

Llegando a estas alturas, más que clubes de fútbol, el City y el United parecen montañas rusas. Los años 60 y 70 fueron la época dorada del Manchester City. Joe Mercer como técnico y Malcolm Allison como asistente lideraron en tres temporadas la escalada del equipo de Maine Road desde la Second Division hasta el Campeonato de Liga, dejando como segundos al Manchester United y volviendo a comandar la ciudad. El Manchester City se convirtió en un equipo importante en el panorama nacional e internacional; su segundo título de liga llegó en 1968 y su primer título europeo dos años después, ganando la Recopa de Europa al Leicester City; quién sabe si con Ranieri hubiera sido diferente… Varios subcampeonatos se sucedieron los años siguientes, pero sería mucho más recordado como una hazaña del club el Derby de 1974: con el United en los últimos puestos de la Liga, el City llegaba a Old Trafford con la oportunidad de descender definitivamente a sus eternos rivales. Los caminos azul y rojo se entrelazaron por enésima vez, y el propio Denis Law – sí, lo habéis adivinado, exjugador del Manchester United – convertiría de tacón para el City para llevar a sus ex, los red devils, a la Second Division.

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Law mandó a sus excompañeros a la Second Division vestido del peor color posible – telegraph.co.uk

Los siguientes años fueron años movidos en las oficinas de ambos clubes: el City entró en una grave crisis financiera que les relegaría a no poder luchar en igualdad de condiciones por los puestos altos del fútbol inglés, mientras que el Manchester United no dudó en contratar a un entrenador prácticamente para cada partido, al más puro estilo Florentino Pérez. Los dos necesitaban soluciones, pero muy diferentes una de la otra para poder ganar. El Manchester City necesitaba contar con el potencial económico del que nunca había disfrutado, que era la principal razón de que no pudieran competir y atraer jugadores como sus vecinos. Mientras tanto, el United había gozado desde el primer momento de dinero y una gran gestión financiera, pero era la gestión deportiva, especialmente desde la marcha de Busby, lo que les faltaba para volver a la élite. En resumen, y como siempre, el United y el City volvían a ser dos caras de la misma moneda.

Las soluciones para ambos llegaron en tiempos muy diferentes; en 1986 para el United y en un tardío 2008 para el Manchester City. Los de rojo contrataron a su nuevo Busby, un técnico procedente del Aberdeen llamado Alex Ferguson, ‘The Boss’, el 5 de noviembre de 1986. Aunque sólo podría ser décimo en su primer año como entrenador, las costosas incorporaciones que los despachos de Old Trafford le consiguieron a Fergie y su filosofía de disciplina y trabajo acabaron dando frutos a medio y largo plazo, y sí, vaya que sí fue largo: el United mantuvo a Ferguson en el cargo hasta 2013, año en el que, al menos a día de hoy, se llevaron también su última liga los de rojo..

En 2008, por otra parte, llegó al Ciudad de Manchester Mansour bin Zayed Al-Nahyan y el grupo inversor Abu Dhabi Investment and Development Group. Lo que esta compañía quería hacer con el City era muy simple, y sigue hoy en día recogido en las paredes de la City Football Academy: “Estamos creando una estructura de futuro, no sólo un equipo de estrellas”.

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La filosofía del Manchester City, con y sin dinero – mancity.com

El proyecto soñado para una afición necesitada de algo más que un mero equipo ascensor de Championship a Premier y viceversa, de una hinchada que quería que Manchester volviera a ser azul, que acabara el reinado de Ferguson en la vieja cuna del fútbol. Pero sería un error pensar que la nueva dirección del Manchester City caería en el uso desmesurado de dinero para llegar a cumplir su cometido de dominar Manchester e Inglaterra, había algo que en cualquier equipo de Manchester siempre estaría presente: el gusto por el fútbol. Ferran Soriano y Txiki Begiristain, dos exjugadores del Barcelona de Don Johan Cruyff, tomarían las riendas deportivas del club. Uno como director ejecutivo y el otro como director deportivo, los españoles harían recalar en el Ciudad de Manchester a jugadores como Vincent Kompany, Robinho, Tévez, Silva o el Kun Agüero y a entrenadores como Hughes, Mancini o Manuel Pellegrini.

Dos ligas caerían del lado de los Sky Blues, una de ellas en el último minuto cuando – quien sino – el Manchester United ya se veía levantando al cielo la copa de la Premier. “Sabíamos que iba para Manchester, pero nos faltaba saber a qué lado”, relataba en aquel momento un conocido periodista británico ante aquel acontecimiento histórico. Porque da igual si azul o rojo, sky blue o red devil, Colin Bell o Ryan Giggs, Sergio Agüero o Wayne Rooney, ese trofeo fue de Manchester, aunque fuera más amargo para unos que para otros.

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El fútbol no deja a nadie sentado en los estadios de Mánchester – mirror.co.uk

Ha sido el tiempo el que ha dado al fútbol de Manchester lo que se merece, la evolución de probablemente la cultura futbolística más rica del planeta Tierra en dos de los equipos más poderosos del actual panorama futbolístico, en los que han terminado recalando probablemente los dos mejores entrenadores del mundo.

Guardiola y Mourinho representan probablemente mejor que nadie las dos caras de la moneda del viejo juego en Manchester. La ambición por la victoria y la búsqueda de ella a casi cualquier coste del United parece una filosofía hecha a medida del técnico portugués, mientras que la entrega al fútbol base, al trabajo y a un estilo del Manchester City casan a la perfección con los valores del entrenador de Santpedor. La liga ha comenzado y ya hemos tirado la moneda, ahora toca ver de qué lado cae.

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