En recuerdo de Tarkovski

Estamos en la 88º Gala de los Oscars. The Revenant, de Alejandro González Iñárritu se alza con 3 estatuillas. Mejor actor principal (Leonardo DiCaprio), mejor fotografía (Emmanuel Lubezki) y mejor direción (Alejándro G. Iñárritu). Una historia de supervivencia rodada con maestría que no se molesta en ocultar el talento íntegro de todos y cada uno de los participantes de este proyecto.

The Revenant narra la historia de Hugh Glass, un trampero Yankee padre y viudo de un mestizo de la tribu pawnee que en una expedición cercana al río Misouri es sorprendido por el ataque aparentemente mortal de un oso grizzlie.

Pero… ¿Quién era Hugh Glass? Hugh Glass fue un trampero estadounidense conocido por sus aventuras a principios del siglo XIX. Hay múltiples historias y leyendas sobre sus hazañas, tantas, que se ha puesto en duda su verdadera existencia en múltiples ocasiones, dando a entender que no era más que un personaje propagandístico para promulgar los valores de superación norteamericanos. La historia de Hugh Glass es lo suficientemente interesante como para que nadie pueda pasarla por alto. Y así es, que en 1971, Richard C. Sarafian estrenaba un film titulado Man in the Wilderness, también basado en la obra y vida de Hugh Glass.

 

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No fue hasta 2002, año en el que el escritor Michael Punke, adaptó la historia titulándola como The Revenant. Pilar principal de la adaptación cinematográfica de Iñárritu.

Pero, ¿qué diferencia esta nueva adaptación con respecto a la anterior? El estilo cinematográfico y las referencias al cine de Tarkovsky.

En primer lugar, Lubezki (galardonado durante tres años seguidos con la estatuilla a mejor Dirección de Fotografía) Nos presenta mediante la cámara un entorno naturalista y realista. Presenta mediante esa iluminación natural, un hostil paraje situado muy por encima de las acciones humanas. No solo la iluminación natural, sino el repetido uso de gran angulares de 16 mm para hostilizar las acciones de los protagonistas humanos con respecto a la naturaleza. Mediante el uso de estos angulares se da la sensación de que los personajes no son nada más que una insignificante mota de polvo dentro de la inmensidad de la naturaleza. Una naturaleza que no duda en usar la fauna animal como esperanza o castigo.

A modo de ejemplo, existe en el film cierta escena a la que a falta de un término mejor, vamos a llamar “El renacimento de Hugh Glass”. En esta escena, Glass es despertado por una tribu de Arikaras que van en su búsqueda, lo que le obliga a montar en su caballo y huir antes de ser capturado y abatido. En esa persecución, el caballo es alcanzado por una flecha de los Arikara, obligándole a caer por un acantilado. Al encontrarse sin caballo, y bajo temperaturas críticas, Glass tiene la necesidad de abrir en canal a la bestia para poder introducirse dentro de su cuerpo a modo de cobijo durante la noche. No es hasta la mañana siguiente cuando al despertarse, aparece desnudo dentro del vientre del caballo, representando visualmente el nacimiento de un nuevo ser humano.

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En este film, son constantes las referencias al cine de Andréi Tarkovsky. En primer lugar, al igual que en Zérkalo (1975), refleja la importancia de su mujer mediante apariciones en momentos críticos a lo largo de su aventura. También hay una escena en la que Hugh Glass sueña con las ruinas de una iglesia, de nuevo, una referencia directa a Andréi Tarkovsky, en este caso a Nostalguíya (1983). En este film, Andréi (El protagonista), lucha contra una dualidad entre dos sociedades similar a la que Glass padece, conflicto interno que soluciona durante el clímax con su propia muerte apareciendo de nuevo en las ruinas de una iglesia como un vasto recuerdo de su existencia. Es en esta iglesia, en la que Hugh Glass presencia una campana, la referencia esta vez al film Andréi Rubliov (1966) en la que el protagonista debe construir una campana guiándose de su fe y su instinto para lograrlo. En ambos films, la campana es una representación de la esperanza tras la muerte de los seres más queridos respecto a los personajes, por eso es en esa escena donde abraza a su hijo, convirtiéndose este en un árbol, uniéndose así a la naturaleza.

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La naturaleza es un ente espiritual siempre presente en las acciones de los personajes en el cine de Tarkovski, algo que también lo es dentro del renacido, en donde en múltiples ocasiones, es ella la que ayuda deliberadamente en el camino hacia la redención de Hugh Glass incluso instando a Glass a abandonar esa dualidad y aceptar su pasado pawnee.

Vídeo: Referencias de Tarkovski en “The Revenant”.

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