Entrevista a Santiago Abascal: «No me defino como patriota porque me parece una virtud»

Santiago Abascal es un político diferente. Principalmente porque en la derecha española andan flojos de figuras carismáticas últimamente. En esta revista se ha defendido que es, potencialmente, “el mejor líder de la derecha española”. Violencia discursiva y elegancia comunicativa decía el mismo que os habla. Nos recibe en la sede de VOX en Madrid para charlar con él. Llegamos y nos recibe con la mayor cordialidad el responsable de prensa del partido. Santiago está inmerso en una conversación con un hombre que le ha parado. Recalco esto porque deja ver el carisma de nuestro hombre, al que le paran por la calle para quejarse del PP y de Podemos. En el trato, más cordial y cercano que muchas otras figuras políticas de primer nivel. Se ríe más de lo que puede aparentar y, otras muchas cosas sí, pero dogmático no es.

P: Santiago Abascal, bienvenido. Has estado muchas veces en programas de televisión, pero no sé si habías hablado con medios generalistas de este estilo.

R: Pues la verdad es que sí, he estado entrevistándome en muchas ocasiones con revistas digitales, con blogs… Esos medios que mencionabas que son de los pocos que nos dan voz en estos momentos. Y en otros medios nacionales también en otros tiempos e incluso en medios internacionales cuando la cuestión del País Vasco estaba mas en boga y acudían muchísimos medios a entrevistarnos.

P: Nervioso entiendo que no, porque nunca lo estás, pero, ¿cómodo?

R: Estoy cómodo, sí. Nervioso desde luego que no. Pero es verdad que en una entrevista, por respeto a los que le siguen y al que le entrevista, uno procura estar concentrado, atento y de ninguna manera con la guardia baja.

P: Entramos ya en materia… el lema para las elecciones del 26 de junio fue “Hacer España grande otra vez”. En Estados Unidos, el de Donald Trump, “Make America Great Again”. Teniendo las presidenciales a la vuelta de la esquina es inevitable preguntarte si ha habido algún hilo conductor, algo que te acerque a Donald Trump. Teniendo en cuenta la similitud de los lemas, que al fin y al cabo vienen a decir lo mismo, ¿qué opinión tienes sobre Donald Trump y sobre las elecciones americanas?

R: Yo no votaría a Hillary Clinton porque representa el progresismo en el peor de los sentidos, en todos los órdenes, y representa el mundialismo y por eso no podría nunca votarle. Eso no quiere decir que sea un entusiasta seguidor de Donald Trump, pero en el caso de USA y por descarte lo tengo muy claro. Fundamentalmente Trump está respondiendo a una demanda social muy importante, está rompiendo muchos de los dogmas de la corrección política impuestos en occidente, que habían dejado fuera de juego a una gran parte de la población. Y yo creo que se está haciendo un acto de justicia con mucha gente que hoy se está viendo representada. Probablemente Donald Trump desde un punto de vista de su estilo, educación y formas a todos nos sobrecoge y sorprende pero yo procuro mirar más en profundidad lo que está pasando en USA y desde luego no deseo que Hillary gane la batalla de las presidenciales.

En cuanto al tema de los lemas no puedo ocultar que había un componente de provocación a la hora de elegir esa pequeña coincidencia en los lemas. Pero hay una gran diferencia. Trump quiere hacer a Estados Unidos grande otra vez y nosotros queremos hacer a España grande otra vez. Eso puede ser contradictorio, los intereses de España no tienen porque ser coincidentes con los intereses del pueblo estadounidense. Y por otra parte nosotros no tenemos ningún complejo con decir que queremos una España grande en libertades, grande en cuanto a la aplicación del imperio de la ley, una España grande desde un punto de vista territorial que no retrocede, una España que se relacione con todos los que fueron parte del Imperio Español de manera natural como países hermanos. Y creo que eso hay que reivindicarlo con orgullo y satisfacción y por eso nosotros no tenemos miedo a las etiquetas o los estigmas que nos ponen por elegir un lema de esas características.

P: O sea que, si te tuvieras que mojar, ¿Donald Trump?

R: Si tuviera que votar diría exactamente lo que ha dicho Clint Eastwood en los últimos días.

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P: Entrando ya en España, abandonaste el PP en 2013 después de haber sido muy crítico con la línea que había llevado el partido. Dijiste en Intereconomía que el PP fue la “derecha” con Alianza Popular, el “centro-derecha” tras integrar a las familias, el “centro-reformista” con Aznar y “la nada” con Mariano Rajoy.

R: No creo que sea capaz de decirlo mejor ahora. (risas)

P: Fíjate, considero que el PP, en consecuencia con un crecimiento del movimiento popular en los últimos años que reclama que se le devuelva a la ciudadanía lo que se le ha quitado, ha retrocedido en materia ideológica. Seguramente aquí tú y yo chocamos. En las últimas décadas pudo haber aceptado las medidas sociales y culturales de la izquierda, como por ejemplo el matrimonio homosexual, y esto tiene que ver con una pequeña victoria cultural de la izquierda. No obstante, en los últimos años (principalmente después del 15M) sí que se puede hablar de un retroceso en materia ideológica. Sé que tú miras con recelo los últimos años del PP entendiendo lo contrario, que no ha retrocedido hacia la derecha como planteo yo, sino que por el contrario se ha movido todavía más hacia la izquierda.

R: Según te estaba escuchando pensaba que estábamos de acuerdo en que el PP ha retrocedido, pero sí, precisamente ha retrocedido en sus posiciones y ha permitido que la izquierda gane la batalla cultural y política en casi todos los órdenes. El PP por un complejo relacionado con la memoria histórica, la guerra y el franquismo ha pensado que está de prestado en la democracia, que quien de verdad tiene legitimidad para gobernar y para hacer política es la izquierda y que al PP solo le corresponde entrar en los asuntos de las cuentas porque tiene esa fama de que gestiona mejor que la izquierda. Y, por tanto, el PP de alguna manera piensa que es el albacea testamentario de la izquierda, que tiene que dedicarse a que las cuentas cuadren, pero las conquistas políticas más izquierdistas permanecen cuando el PP gobierna, fundamentalmente con Rajoy. Eso no ocurrió con Aznar de la misma manera, pero con Rajoy ha pasado de manera muy acusada. Y para mí es un gran retroceso desde la perspectiva de lo que sienten millones de sus votantes que se sienten desamparados, a pesar de que le voten, y que lo están haciendo como se suele decir gráficamente “con una pinza en la nariz” únicamente para que no gane Podemos. Y eso es verdaderamente triste. Yo sé que en muchos sitios votan en contra, pero deberíamos procurar votar con alegría y poder ofrecer a la gente los programas que creen y eso no está ocurriendo en España porque el PP se ha cerrado y se ha convertido al consenso socialdemócrata, al consenso social progresista en todos los órdenes.

P: Entonces te lo pregunto claramente: ¿Vox es radicalmente distinto al PP o es algo así como una escisión del Partido Popular?

R: No, Vox no es una escisión del PP. Es verdad que hay personas que proceden del PP y otras que no, también entre sus votantes. Vox es radicalmente distinto al PP porque VOX defiende sus postulados desde la raíz, desde la base, radicalmente, con claridad, y se entiende lo que decimos. Y a Rajoy y a la cúpula del PP no se le entiende nada, es un partido que le da lo mismo arre que so. Como Ciudadanos, que pueden ser partidos que en momentos de crisis por determinados asideros que ofrecen a los ciudadanos para que no ganen otros pueden tener un gran respaldo, pero yo les auguro un mal futuro porque no se asientan sobre valores sólidos. La gran burbuja de Ciudadanos es la posibilidad de integrar a personas que en realidad no piensan lo mismo para nada. En estos momentos muchos diputados de Ciudadanos se miran entre ellos de un escaño a otro cuando hay que votar determinadas cosas, como diciendo “tú qué piensas de esto si yo pienso lo otro” porque realmente es un partido fundado sobre el marketing. Y el PP es un partido que se sostiene por el poder, porque ya no les une nada más.

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P: Dijiste hace tiempo algo que es fundamental para entender a VOX: que hay que volver a lo pre-político, a los valores de la familia, la dignidad, el honor, etc. Es algo que destaqué en un artículo precisamente porque que ésta es la virtud política, el potencial político de VOX. Creo que queda claro que esta cercanía con lo pasional te puede acercar a los movimientos populistas (sin connotación negativa) de los últimos años. Estoy pensando principalmente en movimientos reaccionarios como el que representa Le Pen. Te lo pregunto de forma directa, ¿este afán político por la pasión y los sentimientos te acerca a los populismos?

R: Yo no se qué dicen exactamente todos ellos, tengo nociones, probablemente más que otras personas, pero nociones justas de que es lo que están proponiendo para sus países estos partidos. En relación con la apelación a lo pre-político yo creo que no estamos ante algo meramente pasional, sino que estamos ante algo que forma parte del alma humana, de nuestra propia naturaleza. Al final formar parte de una familia, tener una identidad relacionada con una patria, tener un sentido de la trascendencia y por lo cual necesitar la religión de alguna manera (incluso las personas que no tienen fe necesitan explicaciones que no se pueden dar)… todo eso forma parte de la naturaleza pre-política del ser humano. Querer prescindir de ella y decir que un país nace en 1978 o en 1812 con la primera Constitución es un profundo error, yo creo que la apelación a la identidad y además a la identidad sin complejos, con valor e incluso con orgullo si la cosa merece la pena, pues es algo que no es estratégico, que es puramente pasional y que responde a una pulsión que está en la naturaleza del alma humana. Yo cuando oigo hablar del patriotismo constitucional me irrito un poco, porque el patriotismo no es constitucional, el patriotismo es el amor a la patria, a la tierra con la que te identificas…

P: Eso tiene que ver con las comunidades políticas…

R: Claro, con tu identidad, como el amor de tus padres, si tienes la fortuna de…

P: Lo decías en el spot electoral: “si amas a tu patria como amas a tus padres”

R: Claro. Entonces yo creo que todo esto es algo que de alguna manera tenemos en todos los sistemas. Los tenemos en la izquierda y los tenemos en la derecha. Quizá no lo tengan los miembros de esa tribu mundialista que vive en distintos países (no tantos, porque esa tribu mundialista puede moverse únicamente por occidente y poco más), esa idea de la “ciudadanía del mundo”, que es absolutamente ridícula, pues es una idea muy estrecha y muy poco vivible. La viven unas pocas oligarquías políticas y económicas que sí pueden circular por distintos países. La gente necesita unas ideas, un sentimiento, necesita saber cuál es su sitio en el mundo, sentirse identificado con algo. A mí me pasa y a mucha gente con la que me encuentro le pasa y no vamos a ocultarlo, no vamos a esconder esos sentimientos como si chocaran de alguna manera con la pureza de las maneras democráticas, porque no tienen por qué chocar de alguna forma.

P: Vamos a entrar en salsa. Has dicho alguna vez que la unidad de España ni se negocia, ni se vota, ni se suplica: se defiende. Es algo que marca la línea de VOX con respecto a las autonomías y a la cuestión nacional en España. Dijiste en Intereconomia que VOX representaba una especie de cuarta posición. Que estaba el “autonomismo cutre” del PP y Ciudadanos, el federalismo de las izquierdas y el rupturismo de los nacionalistas. Decías que era imprescindible que existiera una fuerza como VOX que defendiera la absoluta unidad de España. Yo sé que aquí vamos a chocar y te lo pregunto cara a cara. Se considera desde muchas posiciones que la mejor forma de defender a España y su unidad es reconocer que España es una patria, una nación compuesta por varias naciones, varias patrias, incluso si me apuras por varios países. Un país de países, vaya. Que es algo que, de hecho, no se agota en una suerte de fórmula “Cataluña, Galicia, Euskadi y España” sino que podría ser incluso una cuestión de Galicia, Euskadi, Cataluña, Aragón, Andalucía, Canarias, etc. ¿Crees que esta reivindicación de lo nacional que tiene su expresión política principalmente en Podemos puede llamarse patriotismo?

R: Yo creo que es directamente anti-patriotismo llamarse patriota permitiendo el troceamiento territorial de España y la partición de la soberanía. Permitiendo que una parte pueda separarse del todo en un referéndum supuestamente democrático y permitiendo dar a una parte de la población una decisión que pertenece al todo. E incluso voy mas allá, que corresponde no al todo viviente, porque yo creo que la nación la forman los muertos, los vivos y los no-nacidos. Es algo lineal, yo no creo que una generación esté legitimada para decidir en un referéndum en las pocas horas de un domingo sobre la deliberación de las generaciones y las épocas que han conformado el país. Los países  normalmente no se rompen por un referéndum, se rompen por un conflicto, por una guerra. Entonces yo planteo las cosas con total claridad. Creo que el que pretenda romper España va a tener que hacerlo de esa forma. Porque no creo que sea legítimo pretender hacerlo votando en un referéndum, ni en Cataluña ni en el conjunto de España. Dicho lo cual, para mí, puede haber un autonomista o una persona que quiere una mayor descentralización del poder político y quiere que haya parlamentos en las regiones que sea perfectamente patriota. De hecho creo que la elección del modelo territorial no tiene que ver con el patriotismo, nosotros pensamos que España podría gobernarse mejor, que estaría más unida, que sería una patria de ciudadanos libres e iguales de verdad con un Estado unitario, políticamente centralizado sin autonomías políticas.

P: Entonces… ¿Cataluña y Euskadi no son naciones?

R: No son naciones, de ninguna manera, es una construcción del separatismo burgués del ultimo siglo que no voy a aceptar.

P: Pero la nación es un conjunto de personas que comparten una historia, una cultura o una lengua comunes y, lo más importante, que se miran a sí mismos y se reconocen como nación. Podemos entender desde esta posición que España es una nación pero que por la misma lógica, también Cataluña lo es.

R: No, no podemos entenderlo así.

P: Si consiguiéramos entenderlo así quizá podríamos hacer un encuadramiento diferente que funcionase.

R: Es que partimos de presupuestos completamente distintos. Esto no es cómo te sientas. Esto es como si yo me siento registrador de la propiedad, pero resulta que no, que soy sociólogo, por desgracia. O que formo parte de una nación con el resto de gente que estáis en esta sala, pues sí, será muy simpático. O que me siento bajito y soy alto. O me siento grueso y soy flaco. Esto no es una cuestión de sentimientos, es una cuestión de realidad. España es un Estado-nación y lo demás son regiones con un grado de autonomía.

P: ¿Entonces el nacionalismo español no tiene que ver con que mucha gente se considere española más allá de la cuestión legal?

R: Yo creo que es importante construir un proyecto sugestivo de vida común. Conseguir que la gente sienta esa patria, ame a esa patria, que esa patria no abandone a nadie, que esa patria garantice la justicia, garantice la vida digna de todos sus ciudadanos, con eso tiene mucho que ver. Pero desde luego, Cataluña no es una nación, es algo mucho más importante, es una región de España y yo de ninguna manera puedo aceptar como patriota a quien piense que Cataluña puede separarse. Me parece que ahí no hay defensa de la soberanía, hay una renuncia a la soberanía. Cataluña me pertenece como español, igual que a un catalán le pertenece mi tierra vasca. Yo tengo esa concepción de la patria.

P: ¿No sería una reivindicación de la soberanía que los catalanes pudiesen elegir su futuro?

R: Es una reivindicación de la partición de la soberanía.

P: De la soberanía española, no de la catalana.

R: Eso sería crear una soberanía catalana, sí pero yo no puedo aceptar eso, porque pienso que la nación, el conjunto, es España. Ademas por razones históricas. Hace un siglo decidieron inventarse una historia diferenciada.

P: Pero las identidades nacionales se construyen a través de mitos. También la española.

R: Y de realidades. Algunos triunfan y otros no. El mito generacional catalán no ha triunfado todavía porque la nación es España. El día que consigan la secesión, si se lo permitimos, no habrá mas opción que reconocerles como nación. De hecho lo serían, pero mientras tanto algunos vamos a hacer todo lo posible para que eso no ocurra.

P: Sobre qué significa ser patriota y querer a tu país…

R: Por cierto, yo no me defino como patriota porque me parece una virtud. Me parece muy feo que alguien se adorne con virtudes. Yo creo que alguien podría decir de otro “ese es un patriota”. Ser patriota no es solo enarbolar una bandera, es más, enarbolar una bandera y no hacer nada no es ser un patriota. Ser patriota es defender al pueblo, pero eso es algo que tienen que reconocernos los demás si estamos a la altura. No somos nosotros los que nos tenemos que adornar con la etiqueta de patriotas.

P: Lo que significa una nación no es estático, está en constante disputa. Sin embargo, entiendo que desde las posiciones reaccionarias se podría entender que España es una nación constituida por hombres blancos que defienden la familia heterosexual, etc. Y ahora te planteo…

R: Vamos a tener que echar al único mulato que tenemos en el Comité Ejecutivo desde esa perspectiva. (Se ríe)

P: Pongamos que se extiende una idea de nación que tiene más que ver con que España tiene que estar orgullosa de ser uno de los primeros países en reconocer el matrimonio homosexual, que acogió a 6 millones de inmigrantes a principios de siglo y que, de hecho, las nuevas generaciones de esos inmigrantes ya son españoles. Sería la idea de que “es genial que estemos construyendo una España cada vez mas diversa en lo cultural, cada vez más diversa en lo sexual, cada vez mas diversa en lo afectivo”… Hay niños y jóvenes que descienden de esa generación de inmigrantes que son españolas y eso nos hace una patria más diversa. ¿Le gusta a VOX eso?

R: Precisamente me siento muy cómodo para hacer una reivindicación de lo que ha significado la hispanidad, que ha sido la mayor obra de hermanamiento universal que ningún país haya aportado al mundo en la historia conocida. Yo, en contra de los que abominan de lo que se ha conocido como el descubrimiento y “martirización” de América, creo que los españoles tenemos motivos para sentirnos muy orgullosos de lo que hicimos y además en contraste con lo que hicieron los anglosajones. Los anglosajones, hasta donde llegaba el tren, se llevaban a los “indios”. Los españoles, con nuestros errores, que se cometieron sin ninguna duda, junto con los desmanes que se cometieron, pero siguiendo con la política de la reina Isabel La Católica y del cardenal Cisneros, supimos hermanarnos e incluso mezclarnos con un pueblo, con gentes de otras razas. El español nunca puso la cuestión racial en el guion de su acción política o del encuentro con otros pueblos. Al contrario.

P: Ahora sí. Ahora desde las posiciones reaccionarias se plantea que los inmigrantes que llegaron a principios del siglo XXI ahora sobran.

R: Esas posiciones no tienen una expresión política en estos momentos, creo que son absolutamente minoritarias. Luego cuando se habla de los inmigrantes se hace con concreción y refiriéndonos a grupos. En segundo lugar, claro que la nación ha podido ser algo estático. En la Consititucion de 1812 se habla de los españoles del otro hemisferio y España no tenía colonias, tenía las provincias de ultramar. España fue más grande de lo que es hoy y España puede ser más pequeña de lo que es hoy. Y algunos lucharemos para que España no sea más pequeña, sino más grande.

P: Precisamente porque la nación no es estática.

R: Bien, es algo movible.

P: Y se defiende una posición concreta.

R: Y se defiende, y nosotros decimos que eso no se vota en referéndum. Que ni se vota, ni se negocia, ni se suplica, se pelea hasta las ultimas consecuencias. En relación con los inmigrantes, pues yo creo que hay que analizar de manera muy concreta. Yo no estoy a favor de un país multicultural, yo estoy a favor de que los inmigrantes que vengan acepten nuestra cultura, respeten nuestras normas, nuestros valores y no traigan conflictos relacionados con su modo de vida, con su fe o con otras organizaciones políticas, otros modos de organizarse políticamente que pretendan imponer en la sociedad que les acoge.

P: ¿Y sobre la cuestión del islam?

R: Es que lo que no podemos aceptar son los ghettos.

P: La cuestión de los ghettos tiene mucho que ver con unos Estados que no trabajan por la integración. Es más, casi ayudan a esta situación estableciendo las condiciones perfectas para la formación de ghettos. La discriminación económica y racial es lo que tiene. Inglaterra es un ejemplo muy claro.

R: Bueno, pero resulta que muchos de los que están yendo a matar a Siria o a Iraq son personas pudientes, con carreras… Tiene mucho más que ver con algo que el propio Corán tiene dentro de sí mismo y que es el odio hacia los cristianos y los judíos. Y con todos los versículos que uno puede encontrar en el Corán donde se dice que se tiene que cortar la cabeza de los cristianos y los judíos.

P: La gran parte de la población musulmana está perfectamente integrada en la sociedad europea. Y siempre se pronuncian contra los atentados de ISIS.

R: Menos mal que están integrados, pero que haya un 30% de musulmanes en las posiciones del fundamentalismo ya no es aceptable.

P: No es el 30%. Ni muchísimo menos.

R: Sí. Es que la mezquita de la M-30 está pagada por un país fundamentalista como Arabia Saudí, igual que la del barrio latino. El problema no es el yihadismo, no son solo son terroristas. El problema es el fundamentalismo. Hay que cerrar esas mezquitas. Vienen a socavar las libertades que vosotros defendéis, como la libertad de los homosexuales para poder ser homosexuales. Hay que separar la inmigración integrable de la no integrable.

P: ¿Existe la inmigración no integrable?

R: El islam es difícilmente integrable. En otros casos, con países con los que España ha tenido relación, sí es más sencillo. Porque compartimos lengua e incluso una misma cosmovisión del mundo. Hay elementos culturales suficientes para que exista una cohesión.

P: ¿Y sobre los refugiados?

R: Existen supuestos refugiados que son de procedencia islámica. No digo que sea mayoritario, pero con que entre uno puede hacer mucho daño.

P: La propia seguridad de los Estados europeos…

R: La seguridad es nula.

P: A lo que voy es a que lo que ha dejado claro es que los terroristas vienen en avión porque tienen recursos, no vienen en bote.

R: La mayoría. Es algo minoritario, pero es que ese no es el problema. El problema son los fundamentalistas -no terroristas- que vienen como refugiados.

P: Por cerrar el tema. Algo que no se trata lo suficiente en política y sobre lo que quiero saber tu opinión. La cuestión de la mujer. Sé que VOX es radicalmente crítico con el feminismo, lo ha dejado claro muchas veces. Existe una reflexión interesantísima que plantea que en tanto que el machismo es una cuestión estructural, en todos los espacios donde no haya un 50% de mujeres, hay un análisis que hacer.

R: Me parece una sandez. ¿Y el día que haya un 55% de mujeres en la mayoría de espacios?

P: Es que nunca las hay.

R: En la universidad hay más mujeres que hombres. Son cosas que cambian poco a poco. El problema es que la izquierda, una vez que se le ha caído el discurso de la guerra de clases, tiene que buscar otros elementos en su cultura política de confrontación. Alguna vez elige el ecologismo, como si en la derecha no fuéramos conservacionistas… y en esta ocasión ha elegido la guerra de sexos, que sustituye a la guerra de clases. Esa es nuestra perspectiva. Y nosotros no podemos estar más en desacuerdo con la ideología de género y con el feminismo… y con el machismo. Ni machismo, ni feminismo.

P: ¿Vivimos en una sociedad machista?

R: Pues yo francamente creo que no. Vivimos en una sociedad que no es machista… es verdad que, probablemente hay algunos trabajos en los que los hombres tienen más posibilidades, pero yo no diría que todavía vivimos en una sociedad machista.

P: Por lo tanto la discriminación laboral, la sexualización de la mujer en los medios, el mayor protagonismo masculino en la política… ¿no son un problema estructural?

R: Hombre, lo de la sexualización afecta a mujeres y a hombres. Y en la sexualización de la mujer participan mujeres precisamente. Yo creo que todo esto es algo mucho más complejo, ¿qué pasa? que quienes han perdido banderas políticas necesitan otras banderas. Y esta es una de ellas. No podemos aceptar leyes en el que al hombre se le considere culpable preventivo, no puede acabarse con la igualdad entre el hombre y la mujer y que si un hombre recibe una acusación de malos tratos, directamente es considerado culpable. Eso está destruyendo nuestra sociedad.

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P: Sobre la defensa de la familia heterosexual…

R: Lo que hemos dicho es que no es un matrimonio la unión entre dos hombres o entre dos mujeres. Pero sí que deben articularse uniones civiles entre personas del mismo sexo… es que el Estado no tiene que meterse debajo de las sábanas de la gente. La sexualización de la política es algo que trae la izquierda.

P: ¿La Iglesia debería llevar a cabo matrimonios homosexuales?

R: Yo no me meto en lo que tiene que hacer la Iglesia. Yo lo que digo es que la unión civil entre dos varones no es un matrimonio. El matrimonio es la unión entre un hombre y una mujer. La Iglesia sabrá lo que tiene que hacer, nosotros nos dedicamos a la política. Y sí, claro, tiene que poder haber uniones civiles entre dos personas del mismo sexo.

P: ¿Y la adopción?

R: Pues yo creo que eso es un derecho del niño. Un niño no es un complemento. A una pareja homosexual nadie le estamos quitando el derecho a tener un hijo… es que se lo quita la naturaleza.

P: Bueno, Santiago, vamos a ir cerrando la entrevista. Ha sido un placer.

R: Igualmente.

P: Y yo que esperaba que te despidieses como en aquel programa de Intereconomía…

R: Pues lo hago encantado porque es algo esencial: buenas tardes y fuera autonomías.

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5 comentarios en “Entrevista a Santiago Abascal: «No me defino como patriota porque me parece una virtud»

  1. Abascal debería generar un círculo cultural afin, reunirse con medios digitales independientes, y crear una red de apoyos, eso es lo que ha hecho el equipo de campaña de Trump con la alt-right

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  2. Políticos como Santiago Abascal hacen falta en España y con más motivos en la actualidad. El poder pepero censura las ideas de la derecha española. Millones de españoles comparten las ideas de este nuevo partido. Desde que nació VOX en mi familia todos lo votamos. Es el único partido con futuro por la claridad a la hora de exponer su mensaje. ¡Mucho ánimo y a por ellos que son pocos y cobardes!.

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