En defensa de la piratería

Para entender este artículo me gustaría realizar varias aclaraciones.

La primera, que lo tratado en él se refiere a la piratería cultural, es decir, cine, música, libros, videojuegos y todo cuanto tenga que ver con la cultura. Existen otros tipos de piratería como la de software o la falsificación de productos, un campo igualmente interesante donde esta vez no me internaré.

La segunda es que siempre me posicionaré del lado de la cultura, la cual considero el pilar fundamental de toda sociedad, por delante de la economía y la política. Si hubiese algo que la perjudicase, si la piratería fuese negativa para la cultura, todo cuanto desearía es que esta desapareciese. Pero ¿y si no fuese así?

La UNESCO define piratería como la reproducción y distribución de copias de obras protegidas por derechos de autor sin el permiso del autor. Con piratería no nos estamos refiriendo en este caso a ordenadores con cientos de grabadoras que crean discos para luego venderlos en la calle y beneficiarse. Si te has bajado una canción para el móvil sin pagar por ella, o has visto alguna serie online gratis, eso se considera piratería. Quizá no te sientas tan mal cuando termines de leer este artículo. Quiero separar la piratería de algo completamente distinto que es el plagio. La piratería jamás suplanta la identidad del autor.

El pensamiento general es que la piratería destruye cultura. La lógica de esta afirmación es la siguiente: Tanto el autor de la obra, como todas las empresas relacionadas, necesitan ingresos para que les salga rentable producir cultura. El hecho de que exista piratería hace que se reduzcan los beneficios, de tal forma que a autores y empresas no les interesa dedicarse a la cultura y, por lo tanto, esta termina desapareciendo. Es un argumento lógico, bien construido, capaz de convencer a mucha gente. Pero para aplicar este argumento deberíamos tomar por válida la premisa de que la piratería reduce los ingresos de autores y empresas. De no ser cierto, por buen argumento que sea, no sería válido. Comprobemos si eso es cierto.

'Thriller' (1982), de Michael Jackson es el disco más vendido de la historia con alrededor de 65 millones de copias.
‘Thriller’ (1982), de Michael Jackson es el disco más vendido de la historia con alrededor de 65 millones de copias.

Para ello he investigado sobre los efectos económicos de la piratería. Artículos sobre ello no me han faltado. Cada entrada me daba una cifra cada vez más alta sobre las pérdidas ocasionadas por la piratería. Lo que me ha costado encontrar es la metodología para obtener esas cifras. Curiosamente, todos estos informes provienen de empresas beneficiadas por el pago del canon digital. (Los españoles estamos pagando más de 120 millones al año por la piratería que se da por hecho que realizamos- Curioso, ¿no?) Para más datos sobre el canon recomiendo leer este artículo.

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Finalmente encontré un estudio, realizado por la empresa GfK, y encargado por la Coalición de creadores e industrias de contenidos y la Liga de Fútbol Profesional. Me pareció el más objetivo, no tanto por los datos, que no hay forma de saber si son ciertos, como por el método empleado para analizarlos. Aquí podéis acceder a él.

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Este estudio determina que se pierden 1.700 millones de euros al año en cultura por la piratería. Doy por cierta la cifra, que me sigue pareciendo muy elevada, pero la cogemos con pinzas. Por ejemplo, de esos 1.700, un tercio proviene del fútbol, el cual, siendo un gran aficionado, no lo incluiría como cultura.

El 88% de los contenidos culturales consumidos en España son piratas, ilegales. El valor total de estos productos asciende a 23.000 millones, pero las pérdidas son sólo 1.700 millones, es decir, 13,5 veces menor. ¿Por qué? Porque el estudio admite que la mayoría de las personas que consumen contenidos pirata, no lo haría si tuviese que pagar por ello. Esto, de forma involuntaria, nos está ofreciendo un dato interesante. Si el 88% de la cultura es pirata, y sin la piratería sólo se seguiría consumiendo una decimotercera parte de esos productos, significaría que acabar con la piratería sería acabar con un 80% de la cultura, es decir, se consumiría 5 veces menos cultura, todo esto basado en los datos aportados por aquellos que van contra la piratería, por lo cual es difícil pensar que estén manipulados voluntariamente.

Todos aquel que ame la cultura sabrá de sobra que la cultura bebe de cultura, que el escritor, antes de crear su obra, ha tenido que leer cientos de ellas escritas anteriormente, que el director de cine antes de serlo ha pasado media vida viendo películas. Preguntaos qué pasaría si todos los artistas hubiesen accedido tan sólo a una quinta parte de la cultura de la que han estado bebiendo toda su vida.

Una apreciación. Se dice que la piratería destruye la cultura, pero los contenidos pirata no dejan de ser cultura, por tanto es innegable que, al menos en el corto plazo, está creando cultura. Bien es cierto que no podemos quedarnos ahí, el argumento es que los creadores de cultura no están percibiendo ingresos por crear esta cultura, así que pronto dejará de interesarles crear cultura, y a la larga esta dejará de existir. Nuevamente, esta premisa debería ser cierta, la piratería debería hacer que el negocio no sea rentable para que esto produjese la destrucción de la cultura.

Ahora, pensad quién produce mayores “pérdidas” a la industria de la cultura, la persona que ve cinco películas y sólo paga por una, o la persona que no ve ninguna película y, por tanto, no paga por ninguna. Sería un error dividir el mundo entre las personas que descargan contenidos de forma ilegal y las que pagan por ello. Son las personas que descargan contenidos ilegales las que, mediante la compra legal, más ganancias generan a la industria de la cultura. El hecho de que alguien se descargue cien canciones, no quiere decir que no vaya a pagar por ir a los conciertos de sus autores preferidos. Más bien, diría, todo lo contrario, como luego explicaré.

Alguien puede ir al cine 2 veces al mes y descargarse otras cinco películas al mes. Es lógico pensar que esta persona aporta muchos más ingresos a la industria de la cultura que una persona que sólo ve dos películas al año, aunque pague por ellas. A su vez, es más lógico pensar que una persona que consume más cultura, tenga más dificultades para pagar por toda ella, al margen de su situación económica. ¿Justifica esto saltarse la ley? Obviamente no, pero económicamente es algo interesante de estudiar, y viene a demostrar, que es el objeto de este artículo, que la piratería no destruye la cultura.

Hasta ahora he defendido que no necesariamente la piratería merma ingresos, pero, ¿y si la piratería fuese una forma de aumentar los ingresos de los autores y las empresas creadores de cultura? Un ejemplo muy simple. Una persona no quiere gastarse 10 euros en ir al cine para ver una peli que no sabe si le va a gustar. Por ello mismo, lo más probable es que nunca fuese al cine. Sin embargo, hace 1 año vio por internet una película que le apasionó y se ha convertido en su saga favorita, y justo por navidades sale la segunda parte y está deseando ir a verla y pagará con gusto esos 10 euros (y dará medio riñón por disfrutarla con palomitas y coca cola). Sin la piratería, esta persona no habría visto ninguna película, y tampoco hubiese gastado dinero en esa segunda parte. Se hubiese destruido cultura e ingresos.

¿A quién perjudica la piratería? Muchos dicen que, incluso si la piratería fuese dañina, no les importaría si perjudicase a grandes empresas, pero que esta impide a pequeños autores poder vivir de su trabajo. Esto es muy cuestionable. El efecto de la piratería guarda correlación directa con la fama de la obra. Son los artistas más conocidos los que más se ven afectados por ella. Los datos lo avalan, es a los artistas más conocidos a los que más les afecta la piratería, y respecto a los artistas “locales” esta es residual. Son las obras más demandadas, en la música, en el cine, en la literatura, las que se obtienen de forma ilegal.

¿Alguna vez alguien ha visto una obra de un autor no conocido que haya sido pirateada? Los casos serán contados, y la proporción mucho inferior. Aun así, ¿cuántas personas comprarían sus obras si tuvieran que pagar por ellas? Si generalizando el número es ínfimo, una decimotercera parte según el estudio de GfK, en el caso de los autores locales este número es aún menor. Es mucho mayor la tendencia a pagar por algo muy demandado por la mayoría de la gente, que por algo apenas conocido. Esto ocurre así con móviles, con lavadoras y también con la cultura. Por ello, la reticencia a pagar por contenido de autores no conocidos es, nuevamente, mayor. ¿Cuántas personas están conociendo su trabajo, convirtiéndose en potenciales futuros consumidores (pagando por ello)?

Las conclusiones a las que llego, es que la piratería no sólo no destruye cultura, sino que la está creando y de forma muy importante. Que las pérdidas económicas que ésta ocasiona son reales, pero mínimas, y que se ven de sobra compensadas con los beneficios puramente económicos que genera a la larga. Que en cualquier caso esta afecta a grandes empresas y no a autores locales, pues la correlación entre piratería y éxito hace que ésta afecte a las obras más vendidas, por lo que incluso en el corto plazo nunca generará pérdidas, por lo que no se está destruyendo cultura.

Esto debería llevarnos a pensar que, si la venta de material cultural en España no alcanza los niveles deseados, no se debe al efecto de la piratería, sino a otras causas, que probablemente tengan relación con los elevados impuestos a la cultura o un modelo de negocio no rentable, que está siendo sustituido por otros como en de Spotify o Netflix.

En marzo de 2016, Spotify contaba ya con 30 millones de usuarios 'Premium'.
En marzo de 2016, Spotify contaba ya con 30 millones de usuarios ‘Premium’.

Luego están las conclusiones que otros pueden atribuir a este artículo, véase que esté justificando la piratería, que esté pidiendo que se legalice, que no tenga derecho un autor a quejarse y denunciar si su obra es difundida sin su permiso… Los hechos que he demostrado son los citados en los párrafos anteriores, no las conclusiones que otros puedan derivar de ellos.

Sólo voy a contestar, esta vez no mediante el análisis, sino desde un punto de vista personal, una de esas cuestiones. ¿Debe de ser legalizada la piratería?  La respuesta es claramente no. Pero no por las causas que a menudo se argumentan, esa idea inamovible de la destrucción de cultura, falsa a todas luces, sino porque es el autor, el creador de la obra, ya sea un pobre obrero en su cuarto o una gran multinacional en unos grandes estudios quien decide quién y cómo se puede acceder a su obra.

Si alguien que, como yo, ame y defienda la cultura, no estuviese de acuerdo con los argumentos, sería interesante el debate, al cual estoy abierto, pero pido que a priori no veamos la piratería como algo necesariamente perjudicial, y que sean los datos los que apoyen una teoría u otra.

Como autor, deseo que algún día mis obras fuesen descargadas de forma ilegal por miles de personas, pues eso significaría que el día en el que pueda vivir de ellas estaría un poco más cerca.

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