Un monstruo viene a verme: ¿sensiblería o sensibilidad?

El nombre de Juan Antonio Bayona resuena cada vez con más fuerza en las salas de cine nacionales e internacionales. Un director de orígenes humildes, que inicio su carrera dirigiendo videoclips y anuncios de televisión, es ahora uno de los directores españoles más reconocidos. Y es que sus antecedentes son, cuanto menos, espectaculares. En el año 2007 con El Orfanato consiguió cifras record para el cine patrio: 80 millones de dólares recaudados  y el reconocimiento de crítica y público a nivel mundial. Algo insólito para un director novel. Su siguiente obra «Lo Imposible» contó con un presupuesto de 30 millones de euros, casi siete veces más que en su ópera prima, recaudando 180 millones de dólares.

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vía alchetron.com

Bayona es la gallina de los huevos de oro pero… ¿Por qué sus obras conectan tanto con el espectador? Cabría ofrecer varias respuestas a esta pregunta. La más obvia es porque sabe apelar a las emociones del respetable. Sabe escoger aquellas historias que mejor se ajustan a su dirección, a su estilo y a los pilares que han cimentado toda su filmografía: el vínculo madre-hijo.

«Un monstruo viene a verme» mantiene la relación madre-hijo como tema principal. Tras la separación de sus padres el joven Connor se enfrenta a uno acontecimientos más desoladores: el cáncer amenaza la vida de su madre. Por si este panorama no fuera lo suficientemente cruel, además sufre el desprecio y las agresiones de sus compañeros de escuela. Superado por una realidad desalmada el muchacho buscará refugio en su imaginación, hasta que un día Connor conocerá a un curioso personaje: el monstruo. Juntos alcanzarán un pacto: el monstruo contará tres historias, una cada noche, a cambio de que el muchacho le cuente su historia. Y esa historia será la verdad. Una verdad que ha estado negando.

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vía raicesdepapel.blogspot.com.es

En salas se han producido auténticas lloreras con esta película, y es perfectamente comprensible. Los sentimientos más puros y bellos brotan en los primeros momentos de un ser humano gracias al lazo afectivo que mantiene con la persona que le concibió. El vínculo afectivo madre-hijo es fundamental para establecer relaciones sociales saludables y marcará el desarrollo de todos los demás vínculos a lo largo de la vida de un individuo. Si este vínculo se ve amenazado, como ocurre en cinta, es lógico cuanto menos que el espectador empatice de forma especial.

Pero hay trampa. Los sentimientos juegan en nuestra contra a la hora emitir un juicio de valor objetivo sobre la película. Cabe destacar que J.A. Bayona tiene una abultada experiencia en transmitir emociones de forma intensa. Es uno de los trucos publicitarios más viejos: unir un sentimiento con un producto. En consecuencia el consumidor despojado de todo su sentido crítico, enseguida compra “Un Monstruo Viene a Verme”.

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vía fotogramas.es

Sin embargo, siendo objetivos y críticos, la película tiene una factura impecable. La fotografía (aunque puede pecar de efectista) es bonita, la ambientación esta bien escogida y la banda sonora te conduce poco a poco a ritmo de piano y violín a una catarsis con una moraleja muy interesante. Mención aparte para el gran elenco que compone el reparto y que realiza un trabajo correcto, destacando por encima de todos Lewis MacDougall en el papel del joven protagonista. Quizá el mayor problema es el tono empleado en algunas situaciones o puntos concretos. Demasiado bello todo para una historia dura, que quizás reclamaba un perfil más contenido y más acorde con el drama que se nos plantea.

En cualquier caso de ninguna forma es una «sensiblería barata». No es necesario soltar el lagrimón ni tener más o menos sensibilidad, para apreciar la calidad de la cinta. Aquí hay una buena historia, que se presenta imprecisa y con altibajos, pero que llega a transmitir bien el mensaje y no deja indiferente.  Bayona juega con nosotros, sí, pero es un juego placentero, entretenido, con corazón. 

En definitiva Un monstruo viene a verme es una obra muy recomendable que aunque no consiga enternecer a todos si que ofrece motivos de sobra para darle una oportunidad.

 

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