El abuelo se desangra

No nos equivoquemos. La alarma ya sonó, pero el estado de emergencia sigue activado. Aunque el periodismo deportivo de nuestro país ya no se haga eco de ello, el club más antiguo del fútbol español sigue en la lucha por continuar siéndolo sin estar enterrado. La larga historia sigue escribiéndose, aún con tinta, pero con poca. En busca de la estabilidad, el Real Club Recreativo de Huelva despierta cada día preparado para batallar. La victoria significa la vida y el Decano se niega a perderla.

Ni los problemas vieron el final al término de la pasada campaña ni su comienzo es tan reciente. A principios de 2012, Gildoy España SL (financiada por Víctor Hugo Mesa y administrada por Pablo Comas-Mata) se hizo cargo con el 75% de las acciones del Recreativo por 3,2 millones de euros, siendo calurosamente recibido por la afición. En las oficinas, lejos se estaba de la estabilidad. Nadie de la provincia andaluza se animó a apostar por el club, pero para Comas, que se convirtió en el presidente, no fue, ni mucho menos, un marrón. Entendió la idea de hacerse cargo de una entidad en números rojos como un reto, pues como él mismo confirmaría en una entrevista con el periodista Paco Morán, fuera de Huelva el Recre crea mucha simpatía por su antigüedad. «Cuanto más riesgo, más beneficio» comentaba tajante. Las deudas, aunque no se mostraran con transparencia, llevaban años siendo una realidad.

Entonces, la sociedad anónima deportiva pasó de ser un bien propiedad del Ayuntamiento de Huelva a las manos de Gildoy. Pedro Rodríguez, por aquel entonces alcalde de la ciudad, declaraba que «Con este proceso de venta el Recreativo no solo tendrá más solvencia económica, sino que además servirá para que el proyecto deportivo del Recre tome impulso, abriéndose una nueva etapa del Decano donde estoy seguro se van a poner los pilares para volver a Primera División».

Hoy sabemos que el Concurso Público habitual de estos procesos no fue tal gracias a las palabras del ex presidente albiazul Francisco Mendoza. Según afirma, recibió una llamada de Renato, un entonces dirigente de un club de la Serie A italiana, interesado en comprar la entidad. Llegaron a verse y el interés fue tal que incluso mostró disposición a poner sobre la mesa los tres millones de euros que se pedían. Sin embargo, Mendoza no fue escuchado. Fueron tres ocasiones las que su petición no tuvo respuesta, pues «había un señor que ya había puesto un millón y no había manera», declaró en Canal Sur recientemente.

Un año después de hacerse propietario del Recre, Comas daba una rueda de prensa que se esperaba clave para el devenir del club y salir del embargo al que estaba sometido. Lo anunciaba como una “fantástica noticia” que dejaba de lado la condición de futuro incierto que se divisaba. La buena nueva; un acuerdo con Hacienda que, en principio, satisfacía a ambas partes y ayudaba a paliar el débito. En más de seis años, la entidad recibiría de parte del equipo onubense una cantidad mensual que progresivamente ascendería, debiéndose desembolsar cada año alrededor de 1,7 millones de euros. Estos pagos venían, según el testimonio del madrileño, garantizados por el cobro de la televisión. «Es decir, no hay ningún riesgo en el sentido de que se produzca un impago>> aseguraba. Sobre los números, se limitó a comentar que <<no hay ningún pago superior a las cinco cifras hasta la temporada 2015/16».

vía diariodehuelva.es
Diario de Huelva

Huelva Información publicó los números de la discordia. Desde el momento en el que el Recreativo entró en Concurso de Acreedores por su situación de quiebra, se superaban los 18 millones de déficit, siendo 11 de estos con Hacienda que provocaron la búsqueda del nombrado acuerdo. No obstante, el recién llegado presidente negaba la mayor. Tras la toma de poder, aún con el asiento de su oficina frío, atendía asiduamente a los medios, entre ellos el informador Miguel Barroso. «La deuda es menos de 18 millones de euros. Finalmente, con las resoluciones de los administradores concursales es menos. Otra cosa son los motivos por los que se ha producido esa deuda… Feos»Para más inri, calificaba de “mamarrachada” la idea de incumplir algún pago. Del mismo modo, hacía alarde de una serie de cambios que se darían en el modus operandi de la entidad en pos de una mayor profesionalidad bajo su mando. Aprovechó el encuentro para hacer ver que años atrás mostró interés por la compra e incluso se produjo una reunión con Michael Dumois, entonces consejero delegado, pero el estado del club no estaba claro. 

Pasaban los días y las aguas se enturbiaban más aún. El propio Comas reconoció la tardanza en el pago de dos mensualidades a los futbolistas. Se sucedieron entonces entrenadores.  Sergi Barjuán fue el primero, viviéndolo en la 2013/14.  Cerca del ascenso a primera, quiso defender el papel de sus jugadores a pesar de la situación en una entrevista con El Desmarque. «Somos profesionales. Son situaciones que debemos dominar y ser lo más profesionales posibles. Algunos equipos ascendieron el año pasado a Primera sin cobrar. Lo hicieron al final. Lo que no dominamos no nos debe afectar. Hay personas que pueden necesitarlo más o menos. También hay personas que están sufriendo mucho tal y como está la vida. Cada situación personal es muy compleja y tenemos que llevarla lo mejor posible. Sabíamos cuál era la situación del club desde el primer momento. Tenemos que ser fuertes todos». Tras él, llegó José Luís Oltra.

No era más que el comienzo de una historia que desde dentro se hace interminable. Lo lamentablemente anecdótico fue a más. Económicamente, se vivía en 2014 un momento difuso. El administrador afirmaba vía Radio MARCA que la deuda de 18 millones (ahora sí lo reconocía) se había reducido a 11,5, pero el momento era sumamente desagradable, pues los ingresos no se percibían al retenerlos Hacienda.«Se nos dijo que el acuerdo en Sevilla había sido un error». La tormenta se avivaba. Se hacía de una necesidad vital llegar de nuevo a un pacto. «El futuro del Recre es el de cualquier equipo que no llegue a un acuerdo con Hacienda; no hay futuro». Contrariado, anunciaba que la intención era la de hacer desaparecer el déficit de una sola vez, al mismo tiempo que denunciaba ser víctima de intereses políticos ocultos que iban más allá de lo monetario.

En febrero de 2015 el conjunto dormía en puestos de descenso. Oltra fue despedido. La situación se hizo insostenible. El sufrimiento se convirtió en rutina, el despedido técnico lo reflejó para MARCA: «Yo estuve 11 meses sin cobrar, que se dice pronto. Cobré la primera mensualidad y ya hasta agosto de este año que tuve que cobrar porque si no el club no hubiera podido competir. Pablo Comas dio un pagaré, o algo, y a mí el que me paga es el Comité de Entrenadores de la RFEF». De este modo, al producirse el pago mediante el CNE el Recre pudo competir en Segunda División B al año siguiente. La acusación era grave, pero para los futbolistas el contexto era aún más oscuro. Una pesadilla de la que sin una mano ajena no podían despertar: «Había jugadores que me venían llorando para que les ayudase a conseguir la baja y darles 50 euros para pagar lo urgente. Me decían, ‘míster, o pago el alquiler o como, las dos cosas no. Eran situaciones límite». Tampoco dudó en hablar de quien le contrató como estafador y de incumplir su palabra.

Para Comas, la realidad era bien distinta. No entendía la agonía como tal y no dudó en culpar al propio Oltra de la angustia que supuso el no cobrar. «Curioso caso el de Oltra que tiene cobros pendientes de otro club. No ha terminado un solo contrato y para una vez que cobra… Lo utiliza para decir que él cobró de la federación. ¿Y qué? ¿Cuál es el perjuicio que se le hace a terceros?» declaró a EL PAÍS. La excusa era que no se hizo daño a otros, sin mencionar la falta a su responsabilidad; pagar a sus empleados.

Explicaba, además, que no huyó de los deberes con Hacienda al realizar el debido pago mediante el CNE: «Si alguien te embarga buscas financiación. ¡Si el Recre por sus ingresos corrientes no podía pagar! Hacienda lo embarga todo. Mi obligación es mantener la empresa viva incluso de cara a la propia Hacienda, porque si no tendría que liquidar. ¿Cómo lo hago? Buscando financiación. Si antes de pagar a los entrenadores yo tengo que ingresar el dinero en el club los entrenadores no cobran. Eso es así de diabólico. Pero suponer que esto es un fraude es absurdo. Los entrenadores tienen un sindicato que es el CNE. El CNE cumple con su labor sindical».

Más allá, el modo de saldar la deuda con Oltra trajo cola. La Federación Española de Fútbol llegó a ser investigada por ello y desde la propia institución se criticó el movimiento de Juan Padrón (mano derecha de Angel María Villar), afirmándose que «Esto es algo muy gordo. Darle dinero a un club embargado por Hacienda ha podido ser una metedura de pata tremenda de las altas esferas» recogía EL PAÍS. 

Ante tal caos, rumores sobre el posible interés en la compra del club fueron respondidos de mala manera por Pablo con insultos, tildando de “gilipollas” a los periodistas que plasmaron tal como noticia.

El descenso a Segunda B fue inevitable. Se dio sobre el césped, pero igualmente se habría provocado al no estar el Recre al corriente con la agencia tributaria, anunció Javier Tebas. El primer equipo, con un núcleo de portugueses cedidos desde el país vecino, era la cara más visible de la desgracia. Los mismos lusos acabaron dejando el barco. Kikas es tan solo un ejemplo. Fue el primero en abandonar: «En los seis meses que estuve en Huelva, solo recibí 600 euros. Si no tuviese la ayuda del Sporting de Portugal únicamente habría sobrevivido un mes, porque pagaba 550 euros por la casa» recogía Mais Futebol. Otros, de la casa, recibían la ayuda de sus familiares para seguir adelante. Fue finalmente la cantera quien tomó las riendas del vestuario, aunque la calma dentro de la tormenta la ponían los veteranos Antonio Núñez y Jesús Vázquez.

El consejero delegado nombró presidente a Benjamín Naranjo, tratando de hacer de mediador entre los propietarios y la gente del club. No tardó en dimitir.

Con la Seguridad Social tampoco se cumplía, con 1,1 millón de euros por entregar (ya asciende a 1,7) . La subasta de la ciudad deportiva se llevó a cabo por parte de la entidad en modo de cobro, aunque quedó desierta y no se efectuó. Nuevamente se habló desde los despachos onubenses de un acuerdo para aplazar y fraccionar la deuda (según recogía Huelva Información).

Los jugadores se sentían parte de una incógnita de difícil y oculta solución. El contacto con las dos partes que se repartían la propiedad era nulo. Ni Gildoy ni el Ayuntamiento se acercaban y tenían que pagar de lo sacado con la venta de entradas los desplazamientos, estancias y arbitrajes. Se sucedían los meses… y los bolsillos seguían vacíos. Sin embargo, el Decano no solo lo componen quienes corren tras el balón. Entre sus empleados se pueden encontrar entrenadores de cantera, responsables de prensa, trabajadores en taquilla… A ellos tampoco les llegaban las explicaciones. Llegaron a acordar citas para conocer la situación de la empresa a la que prestaban servicio a cambio de poco más que sentimiento. Nadie apareció, dando excusas de endeble argumentación y una sensación de abandono.

Antonio Segovia, hoy coordinador de los equipos cadetes y juveniles, vivió especialmente arduos momentos que pasaron por juzgados inclusive. En tres ocasiones fue despedido: «En la primera estuve nueve meses en el paro y el juicio salió favorable a mí, me readmitieron. La segunda estuve un mes fuera obligado, con unas vacaciones obligadas, sin necesitar juicio. La última me despidieron junto a otros cinco compañeros. Nos han readmitido a dos, los otros cuatro siguen en proceso judicial». Padre de familia, como tantos otros, que además de llevar meses cargando con un puesto de trabajo sin recibir lo que debe, ha sido fruto de una triada de injusticias que personifican la resignación. Incluso en momentos como estos, pone ante todo los intereses del equipo que sufre y su contrato. Otros quedaron en el camino, nos comenta.

En formación, los chicos no han sido ajenos a la problemática: «En juveniles y el amateur sí han sufrido. Los juveniles, aunque no cobran, se les sufragaban los gastos de gasolina y demás que ahora mismo no se puede. El filial tienen sus nóminas y no las están percibiendo».

Huelva clamó una solución en octubre de 2015, tras la última expulsión de Segovia junto a otros cinco asalariados sin salario, con una manifestación por las calles de la ciudad que congregó a en torno a 7.000 personas. La afición estaba reaccionando movida gracias a un grupo; el Recreativo Supporters Trust que buscaba la fuerza en la unidad. «Antes de aquella manifestación ya llevábamos sufriendo la mala gestión de este consejo de administración desde que llegaron. Aunque todo no haya sido malo, ha tenido un porcentaje muy alto de desacierto». apuntilla Antonio.

En todo este tiempo hubo un principal desaparecido en combate. De quien se esperaba apoyo financiero no se obtuvo más que esporádicas apariciones. En mitad de la temporada, surgió Víctor Hugo Mesa con buenas noticias que finalmente no se efectuaron. Hablaba de la búsqueda de una ayuda ajena que aportara poder económico a la entidad, así como del interés de un grupo mexicano en tal operación e incluso la firma de la venta. ¿El resultado? Humo. Ni venta, ni compra. Nada más que lo que la afición y la prensa onubense entendieron como medida para ganar tiempo.

Pasaba el tiempo y nada se aclaraba. Mientras, Pablo Comas reafirmaba su postura. En un cruce de declaraciones con el ex del Liverpool Núñez en Radio MARCA, denunció que los ingresos del Recre estaban embargados ilegalmente y quería deshacerse de sus acciones para dejarlas en buenas manos. Tachó, además, al Ayuntamiento de deudor (impagos de luz y agua).

En medio de una vorágine insostenible, los trabajadores sin sueldo clamaron ayuda a los cuatro vientos. Qué mejor forma de hacerlo que las redes sociales. Como la pólvora, se extendió la llamada de quienes forman el club más antiguo del fútbol español a sus aficionados por evitar la muerte. «Llamamiento urgente al recreativismo para este sábado 19 de marzo. Podría ser el último partido de nuestro viejo Decano», rezaba la página oficial de Facebook del club.

Para facilitar el lleno, las entradas estaban disponibles al simbólico precio de 1 euro. En pocas horas, la taquilla del Nuevo Colombino agotaba existencias. Tal medida sirvió, tanto como modo de presión ante la gestión para exigir responsabilidades como para que los medios dieran voz a los que desde dentro sufrían. Desde pretemporada sin cobrar, pero sin una cobertura a nivel nacional que sirviera de altavoz. Entonces, las secciones deportivas de los telediarios abrían con los albiazules y su angustia. Hasta el amarillismo de Josep Pedrerol plasmó la dura realidad. Hasta el final de temporada, Huelva se volcó con el Recre. Cada partido fue una lucha estoica por la salvación deportiva, por mantenerse en la categoría de bronce. En las gradas se sucedían los cánticos contra los propietarios.

Se dio entonces bombo a la posibilidad de que un grupo de la ciudad hiciera una oferta de compra. Los medios hablaban de 6 millones sobre la mesa y un posterior rechazo, pero el gestor madrileño negaba la existencia de tal propuesta.

La actividad del Trust entonces se intensificó. Anteriormente habían hecho públicas las cuentas, con un fondo de maniobra negativo (-15.800.000 euros) que imposibilitaba la capacidad de pago de la sociedad a corto plazo. Hicieron un desembolso a acreedores y a la AFE que evitó la liquidación y presentaron una querella contra Comas. Ya en verano, iniciaron una campaña de salvación. En la campaña, titulada Líberos del Decano, se consiguieron casi 500.000 euros para que el Recreativo pudiera competir en la presente campaña en Segunda División B. Para ello tuvieron la ayuda de diversos artistas y futbolistas que donaron distintos bienes para la asociación. El resto, hasta los necesarios 2.000.000 fue puesto por el Ayuntamiento de Huelva sobre la bocina, evitando así un nuevo descenso. Las medidas no acabaron y pronto se produjo una expropiación forzosa del paquete accionarial que el gestor madrileño disponía, pasando a ser parte de la alcaldía. El socio de Mesa no tardó en dar su versión: «Me parece más propio de Chávez, el ex presidente venezolano. Lo que me parece es una ilegalidad manifiesta y lo vamos a ver muy rápido».

La misma temporada estival no solo fue clave en lo que al ámbito económico se refiere. Lo habitual de julio, agosto y septiembre es el debate de cada fichaje y la expectativa por una nueva campaña. Con el freno de mano puesto, movían ficha. Desde la sombra, lejos del club, Comas tomaba las últimas decisiones como consejero delegado. Haciendo oídos sordos a la decisión de los propietarios, Pavón, que había sido el entrenador durante toda la pretemporada, tuvo que dejar el cargo dos días antes del comienzo de la temporada al contratarse de nuevo a Alejandro Ceballos. Irreal y surrealista fue que aquel que recibió el apoyo de todo el vestuario se viera de nuevo desplazado. Desde dentro, se pensaba que el técnico firmado “a escondidas” había sido una víctima más del expropiado.

El balón ya rodaba. El curso 2016/17 había visto su comienzo con una situación más propia de un drama de Hollywood que de la realidad de un equipo de fútbol. Algunos futbolistas de la primera plantilla quisieron dejar claro que los pagos no suponían una preocupación para ellos. Fue el caso de Rafa De Vicente, que a Cadena SER confirmó lo que algunos temían; la dificultad se afrontaba como rutina: «Este año apenas se ha escuchado el tema de que no cobramos porque quizás ya se asume desde un principio que no se va a cobrar, y te olvidas del tema».

Finales de septiembre y principios de octubre se fundieron gracias a dos noticias recibidas como agua de mayo. Primero, se sabía que en la demanda del Trust contra Comas el juez había encontrado indicios de delito, por lo que era procesado por presuntos delitos de apropiación indebida, corrupción en los negocios y delitos societarios. Posteriormente, el Recreativo de Huelva quedaba totalmente libre de la tormentosa relación con quienes compraran en 2011 el 75% del club al celebrarse una Junta General de Accionistas que nombró a un nuevo consejo administrativo. Tomaba el mando como presidente Manolo Zambrano, de la casa, habiendo pasado desde el césped al banquillo y ahora a las oficinas. Su llegada, además de aire fresco para afrontar unos días que se esperan mejores, respondía a un carácter simbólico de mucha fuerza; el poder de la afición se tenía de nuevo en cuenta.

huelva24.com
Huelva 24

«Cuando llegamos nosotros, la gente por la calle nos pregunta si hemos levantado las alfombras y es que todavía no nos ha dado tiempo, porque abrimos la puerta y nos cayó encima un aluvión de problemas. Empezando por el más nimio pero uno de los más importantes, que es que el club no tenía teléfono fijo ni fax y pasando por intentar solucionar los problemas de los empleados, de los futbolistas… Los que han llegado nuevos llevan desde que llegaron sin cobrar, los empleados llevan más de un año; los despedidos, que no se ha cumplido con ellos ningún tipo de pago; el embargo de la ciudad deportiva y de la seguridad social; los acreedores… El día a día no se está cumpliendo, los compromisos de pago no se están cumpliendo y sobre todo la gran losa que tenemos es intentar desbloquear el embargo de la Seguridad Social porque esa es la base de todo. Si somos capaces, se verán las cosas de otra manera».

Zambrano nos atiende y como si de una lista de la compra se tratara, nos recita uno por uno sus motivos para no dormir. Añade, además, que está en espera de una reunión con la Agencia Tributaria para acercar posturas y  acordar así la reducción de déficit con ellos. No le queda otra que reconocer que el proceso va para largo aunque su estancia es meramente transitoria hasta que se efectúe la esperada venta. Para poder efectuarla será necesario abonar el 20% de la deuda concursal e intereses, además de estar al día en la corriente de pago (informa el portal Albiazules).  Deber entre 20 y 30 millones de euros (confirmado por el propio consejo) no facilitará la operación.

Inestable se veía el devenir de la sociedad en cuanto a la cantidad de empleados. Treinta era un número demasiado elevado para un Segunda B y la solución encontrada no fue otra que la de un expediente de regulación de empleo temporal rotativo. Todos pasarían por él, pudiendo cobrar el desempleo.

Ahora lo retrasado se actualiza. Aunque con lentitud, cada aporte de lo debido es agradecido. Tras más de 365 días sin recibir nada, las 13 nóminas se van reduciendo. La Navidad es una fiesta especial y la intención del nuevo consejo es que para entonces todos tengan ingresos, tanto futbolistas como el resto del organigrama.

Ya acabada la era Comas, se abre la veda para que el proceso judicial cape la atención. Las excusas y los balones despejados, culpando a Hacienda, el Ayuntamiento y Oltra por la pobredumbre sembrada dejaron de ser el día a día. Poco a poco, el aficionado va recuperando lo que es suyo; el fútbol. Cada domingo resulta menos utópico para los onubenses ir al Nuevo Colombino pensando en la alineación y el rival y no en si sus jugadores comen sin necesidad de la más cruel de las matemáticas. Huelva ve la luz al final del túnel, pero aún debe atravesarlo.

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