De muertos, respetos debidos y blanqueamientos

Ayer falleció Rita Barberá, diputada de las Cortes Valencianas desde 1983 hasta 2015, alcaldesa de Valencia desde 1991 hasta 2015, presidenta de la Federación Española de Municipios y Provincias desde 1995 hasta 2003 y senadora desde 2015. Mi pésame a sus amigos y familiares. Una vez terminado el apartado personal, revisemos el político que se montó ayer.

La polémica se desató cuando el grupo parlamentario de Unidos Podemos se negó a secundar el minuto de silencio en honor de la fallecida debido a que no consideraban que fuera merecedora de este homenaje. Ante esto, las respuestas fueron variadas pero todas reprobatorias. Joan Baldoví, de Compromís, expresó que “cualquier persona merece ese respeto”. Antonio Hernando, portavoz del PSOE, señaló que “hay que saber comportarse”. Y el más duro fue Rafael Hernando, del PP, que acusó a Unidos Podemos de “cainismo“. Veamos si fue así.

En primer lugar, hay que recordar los motivos por los que algunos no consideraron a la política digna de homenajes. El principal es su imputación en el Caso Taula. En éste se investigan sobrecostes millonarios en la construcción de colegios por la Generalitat Valenciana y cobro de comisiones ilegales en adjudicaciones fragmentadas. Derivado de este caso se detectó financiación ilegal y blanqueo de capitales en el PP de Valencia. Aparte de empresarios, numerosos cargos del PP y nueve de los 10 concejales del partido en Valencia están imputados, incluyendo a Rita Barberá.

Además, en el juicio por los trajes del expresidente Camps se escuchó una grabación en que dos miembros de Orange Market, la empresa detrás del Caso Gürtel, iban a regalar un bolso de una marca de lujo a la entonces regidora. La respuesta de Barberá fue decir que eso “es un regalo absolutamente habitual”, a pesar de que su valor pudiera alcanzar varios miles de euros. Y todavía hay más casos, como Emarsa, en el que los dirigentes de la Entidad Metropolitana de Aguas Residuales Sociedad Anónima, nombrados por Barberá, están acusados de malversación y fraude.

Todos estos supuestos casos de corrupción y la política de grandes proyectos que marcó las alcaldías de Barberá, con apoyo de la Generalitat Valenciana, también en manos del PP; disparó la deuda de la ciudad hasta los 1.000 millones de euros en el año 2012.

La respuesta que el Partido Popular dio ayer ante la cobertura mediática de estos graves escándalos de corrupción fue, una vez más, “matar al mensajero”. El expresidente del Congreso, Jesús Posada, denunció que Barberá “ha sufrido una cacería totalmente injustificada”. La exministra Celia Villalobos acusó a “los tuiters” de haberla “condenado a muerte”. Y especialmente preocupantes fueron las declaraciones de Rafael Catalá, por ser ministro de Justicia, afirmando que “cada uno tendrá sobre su conciencia las barbaridades que ha dicho sobre Barberá”.

Toda esta defensa de la difunta Barberá se hacía muy llamativa si la comparábamos con el trato que ésta había recibido de su partido en los últimos tiempos. Debido a sus problemas legales el PP la forzó a darse de baja y el mantra que se repetía cada vez que eran preguntados por ella era “esa persona ya no pertenece al Partido Popular”. Además, las Cortes Valencianas, PP incluido, le pidieron que renunciara a su puesto de senadora, el que le daba su aforamiento ante los juicios que tenía pendientes.

Lo que se pide ahora, principalmente desde el PP y también por muchos tertulianos afines, es que “se respete a los muertos”. Como si en lugar de un balance de su actividad pública lo que se estuviera haciendo fuese un ritual vudú. Pero me hace especialmente gracia que se pida respeto a los muertos con Rita Barberá por un gesto que ésta tuvo el 3 de marzo de 2015. Ese día, durante la mascletá de las fallas de Valencia, se celebro una manifestación en recuerdo de las víctimas del accidente del metro de Valencia, olvidadas y ninguneadas por su administración. Durante este acto, la entonces alcaldesa dirigió gestos de burla a dicho acto desde el balcón del Ayuntamiento, los cuáles fueron grabados en vídeo. ¿Es esto respeto a los muertos?

Otro aspecto que chirría de todo este caso es la arbitrariedad con la que se otorgan los minutos de silencio, lo cuál demuestra que estos no son una señal de luto neutra sino un acto de reivindicación y homenaje. Es más comprensible que el consistorio de Valencia, al frente del que Barberá pasó 24 años, o el Senado, donde se encontraba ahora, hayan hecho actos de luto. Pero más extraño es que se llevara a cabo en el Congreso, para la que nunca fue elegida. Da más la impresión de una maniobra del PP para recuperar a una de sus principales figuras de las últimas décadas bajo el chantaje de su reciente fallecimiento a la que incomprensiblemente se suman PSOE, Ciudadanos y otros.

El Congreso ha realizado minutos de silencio en el pasado para otros diputados, exdiputados en el pasado pero no para todos. En algún caso también se realizó para personas ajenas a éste como Adolfo Suárez o Leopoldo Calvo Sotelo. El que no entró en esta categoría de merecedores de respeto a su muerte, y ha sido muy recordado estos días, fue José Antonio Labordeta, exdiputado por la Chunta Aragonesista entre 2000 y 2008. El responsable de denegar su minuto de silencio fue el propio PP con el argumento de que no se le había concedido tampoco a otros parlamentarios fallecidos.

No deja de llamarme la atención que a una presunta corrupta que arruinó su ciudad y se burló de algunos de sus conciudadanos fallecidos por una negligencia responsabilidad de su partido fuera merecedora de un minuto de silencio, y en cambio un luchador antifranquista e intelectual con grandes dotes para la música y la poesía no. Hay veces que si no eres homenajeado por según qué personas tu memoria es más ensalzada.

Quizá suene mal en estos tiempos pero siempre me he opuesto fervientemente al principio de que hay que respetar a todo el mundo per se y he creído que éste hay que ganárselo. El hecho de fallecer, algo que nos acabará pasando a todos un día u otro, no debe cambiar el resultado porque la labor de los periodistas es hacer balances. Para panegíricos y hagiografías ya hay otros.

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2 comentarios en “De muertos, respetos debidos y blanqueamientos

  1. Buen artículo. Algunos datos más sobre la arbitrariedad de los minutos de silencio: han muerto varios senadores de forma repentina mientras ejercían su cargo. En 2005 el aragonés Pedro Santorromán de un infarto y en 2008 el navarro Carlos Chivite de un ictus. Por ninguno se guardó un minuto de silencio en el Congreso

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    1. Así es, la lista era demasiado larga y habría hecho el artículo interminable. Pero todos son pruebas de la arbitrariedad y los fines propagandísticos con los que se hacen estos actos que se quieren hacer pasar por neutrales.

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