Deadpool: Perspectiva de un pedante

Alguien tenía que hablar al respecto y; a riesgo de que le linchen a uno, me atreveré a “descelestializar” al que probablemente sea el blockbuster más querido de este año por la audiencia media. Si, hablamos de Deadpool, la vuelta de tuerca al cine de superhéroes y el resurgir de una carrera interpretativa hasta ahora moribunda como era la de Ryan Reynolds.

Seamos sinceros, la película dio lo que prometía, humor gamberro para adolescentes con problemas de acné y ganas de masturbarse después de terminar sus grasientas palomitas con mantequilla y su Coca-Cola de dos litros. Pero… ¿Hasta qué punto ese humor (llamémoslo humor negro, o llamémoslo humor soez) resulta interesante como punta de lanza de una película?

A cada Gag, a cada secuencia en la que el Superhéroe con más CGI que una película de Michael Bay soltaba un vacile, no dejaba de pensar en que quizá no estaba bien explotado. Teníamos al superhéroe más carismático de todo el universo de cómics de Marvel, y se utilizó para ir a lo seguro, a un humor de “caca pedo culo pis” que lejos de ofrecer una historia interesante y trascendental, alimentaba ese declive en el concepto de comedia que ya demasiado deformado tenemos como referencia.

deadpool-2.jpg

Existe una norma básica en el cine que dice “Show, don’t tell”. Algo así como “Muestra, no cuentes”. Si algo se puede mostrar en pantalla… ¿Por qué contarlo? Esta es una característica del cine que otros cómicos cineastas ya a principio de s. XX explotaron en forma de comedia visual con excelentes resultados. ¿Consecuencias? El ya atemporal humor visual de Buster Keaton. Sin embargo en Deadpool, no pasaban de ese chascarrillo mientras ensartaban a un malo con dos katanas o esa conversación incómoda y si; por qué no reconocerlo, carismática sobre cualquier situación estrambótica.

Es por esto por lo que cada vez que me siento en una cómoda butaca para visualizar el llámalo “Deadpool”, llámalo “blockbuster genérico número 53”, mi estómago se revuelve, y más cuando se antepone a la hora de las nominaciones ante películas de una calidad infinitamente superior como “Hail, Caesar!” de Joel y Ethan Coen, “Lobster” o la imprescindible “The Nice Guys” de Shane Black.

¿La película me gustó? Diría que si, ¿Me entretuvo? Supongo que también, pero dejó en mí un sabor agridulce sobre lo que podría ser y no fue. Con esto no estoy diciendo que mi criterio esté anteponiéndose a los gustos de los demás, pues el humor es humor, y aparentemente no hay un criterio racional para determinar qué es gracioso y qué no. Pero parafraseando a Tony Zhou:

“Lo que te parece gracioso, es lo que te parece gracioso. Así que no digo que estas películas apestan, o que tú apestas si te gustan. Lo que digo es que estas películas no son películas. Son improvisación levemente editadas”.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s