El futuro inmediato del rock

Hace cosa de mes y medio amanecimos con la noticia de que Arctic Monkeys se habían reunido en Sheffield, su ciudad natal. Sólo era una reunión de amigos, pero que, lógicamente, entrañaba trabajo musical de por medio. La banda de Alex Turner, su carismático frontman, conquistó a los medios y aumentó su público con su último álbum, AM, pero de eso ya hace casi 4 años.

Poco se ha sabido de los Arctic desde su último concierto en Rio de Janeiro a finales de 2014, en lo que a los escenarios se refiere. Alex se ha centrado en su otra banda, The Last Shadow Puppets, en la que también está Miles Kane, uno de esos músicos que muchos conocemos y nadie sabemos quién es (escucharlo de fondo en algún que otro Fifa es algo bastante común). Y el resto de la banda se ha centrado en su vida personal y alguna que otra colaboración, como la de Matt Helders en el último disco de Lady Gaga.

Arctic Monkeys son, posiblemente, el grupo de rock más importante del mundo. Y sí, estoy ya olvidándome de estrellas como los Rolling, AC/DC, Guns n’ Roses, etc, porque les quedan cuatro días, a algunos musicalmente y a otros de vida. Es necesario que alguien recoja el testigo de estas grandes bandas del siglo XX, y una se ha decidido a hacerlo definitivamente. Si Arctic Monkeys quieren ser la banda de rock del siglo XXI (o parte de él) todo pasa porque Alex Turner quiera.

revistakuadro.com/
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El carismático frontman inglés es uno de los últimos rockeros que van a salir, o esa pinta tiene. Cuenta con todo para ser una estrella al nivel de Axl Rose o Mick Jagger en sus épocas doradas. Alex tiene la pose, la voz, la actitud, y tiene una banda detrás unida, sin roces de egos, todos asumen perfectamente su papel. Además, Alex tiene The Last Shadow Puppets, su segunda banda, en la que junto a Miles Kane se mantiene activo pero desconectando del universo de “los monos”.

La reunión que vimos a finales de 2016 parece indicar que habrá nuevo material musical de la banda de Sheffield dentro de no mucho, y surge la incógnita de a qué sonará lo nuevo y de si estará al nivel de lo anterior. Intentar que sonase como el AM sería algo demasiado fácil, y para nada bueno para la banda, que nos tiene acostumbrados a cambiar de sonido a cada disco, aunque siempre manteniendo esa esencia de rock inglés que llevan arrastrando desde su primer EP en 2005.

En la vida hay que ser sincero con uno mismo, y ello pasa por aceptar la realidad. El rock no se está muriendo, simplemente está experimentando un cambio generacional y social, pero hay motivos para la esperanza. Bandas como Arctic Monkeys, Catfish and the Bottlemen, Biffy Clyro, Kings of Leon, The Kooks y muchas, muchas más, se están encargando de mantener el género vivo. Tampoco puede pretender uno que la música del siglo XXI suena igual que la de los años 80, sería realmente aburrido. Así que puedes hacer dos cosas: asumir que el rock está evolucionando y que no va a sonar idénticamente igual que hace 30 años, o echarte a llorar y pensar que “tendrías que haber nacido en otra época” y sentirte un incomprendido social y musical.

El rock nunca morirá, se decía en los años 80 y se dijo en 2014. 

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