El día que congeló Jamaica

Hay sueños que trastocan para siempre el contenido de los hitos nacionales. Locuras que se convierten en realidades tangibles difíciles de asumir incluso cuando han pasado décadas. Son esas hipótesis, esas esperanzas colectivas fundamentadas en la posibilidad más remota que han podido encontrar las que constituyen la Historia.

El deporte nos ha dejado hitos imborrables, gestos que lo cambiaron todo y figuras cuyo nombre se va a entonar durante siglos. Pero algunas incluso sobresalen no solo sobre la cotidianidad, sino sobre las propias excepciones. El caso del equipo de bobsleigh de Jamaica es una de esas historias.

«Hay sueños que trastocan para siempre el contenido de los hitos nacionales»

Terraza de bar y ron en mano, nadie imaginaba lo que ocurriría aquella cálida tarde de 1987.

«¿Y por qué no?», se preguntan dos americanos residentes en Jamaica, al tanto que observan aquellas tradicionales y pintorescas carreras de carros de mercadillo empujados por jóvenes isleños. Con la lucidez que pueden aportan unas copas de más, se imaginan a aquellos jóvenes empujando un trineo de bobsleigh y no tardan en ponerse manos a la obra, a partir de aquella idea extravagante.

Con paso corto y mirada larga se toparon con la dura y predecible realidad, pues nadie se presentó a las pruebas para formar parte de este peculiar sueño y los famosos velocistas jamaicanos lo consideraban una completa locura. Así pues, los norteamericanos probaron suerte en el único lugar del país con seguridad para encontrar gente bien preparada físicamente: el Ejército de Jamaica. Allí se toparon con un coronel llamado Ken Barnes (padre del famoso ex-futbolista del Liverpool y de la Selección de Inglaterra, John Barnes), que vio con buenos ojos la idea y ayudó a crear el primer equipo nacional de bobsleigh de Jamaica. El teniente Devon Harris, el capitán Dudley Stokes, el soldado Michael White y el ingeniero Samuel Clayton fueron los demás integrantes del equipo, entrenados por Howard Siler, un veterano bobsledder que había competido representando a los Estados Unidos a nivel internacional.

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Ahora que tenían todos los ingredientes para formar el primer equipo de bobsleigh de Jamaica, podían empezar con los entrenamientos de cara a las Olimpiadas de invierno de Calgary 1988. El único problema que les quedaba era el motivo por el cual hicieron historia: ser Jamaica, un país con una temperatura mínima de 25ºC y lejos de cualquier tipo de superficie helada apta para esa competición.

A pesar de los escasos entrenamientos sobre carros más parecidos a los que empujaban calle abajo los jóvenes isleños que a trineos de competición, pusieron rumbo a Calgary (Canadá), para cumplir lo que ya se había convertido en el sueño de toda una nación.

Sin embargo, unos días antes del inicio de la competición un miembro del equipo se lesiona la mano en los entrenamientos. Hace falta una solución de emergencia y se decide que participe el hermano de Dudley Stokes, Chris, que nunca antes ha probado un bobsleigh.

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«Se habían convertido en el sueño de toda una nación»

Como era de esperar, al término del primer día Jamaica figuraba en última posición (35º) y las crónicas ridiculizaban su presencia reduciéndola al elemento exótico. Ni cortos ni perezosos, el equipo se conjuró para cambiar esta imagen y en el segundo día de competición salieron dispuestos a dar la sorpresa.

Y ahí están, 4 jamaicanos vestidos con sus llamativos y poco ortodoxos uniformes de neopreno, a 5.000 km de sus hogares viendo la nieve por primera vez en sus vidas y a punto de montar en un trineo que alcanza los 150 km/h. El mundo les adora, tienen esa mezcla de superación y locura que a la gente tanto le gusta.

Llega la hora que todas y todos esperan, la hora de abrazar la historia. Los jamaicanos agarran al que será su compañero de viaje en aquellas rápidas y tortuosas curvas de hielo y corren a fondo la corta recta para impulsarse. Llegan al final de ella y se montan en el trineo, dejando paso a la suerte más que a su habilidad para controlar aquel artilugio. La gente no se lo puede creer, 7º mejor tiempo marca el punto de control situado al final de la recta. Corren los segundos y las curvas hasta pasar por el punto de control situado en mitad del recorrido, el cual marca que los jamaicanos llevan el 8º mejor tiempo.

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«Esa mezcla de superación y locura que a la gente tanto le gusta»

El sueño se tiñe de milagro, o eso parecía. A los 44 segundos en la salida de la 5ª curva apuran demasiado y vuelcan a 120 km/h. Los eufóricos e incrédulos gritos de los allí presentes dejan paso a un catastrófico silencio, tan solo interrumpido por el ruido del trineo y algún grito de desesperación. Los hombres que habían conmovido al mundo con su historia ahora recorren las 4 curvas que restan de circuito durante unos agónicos 30 segundos, golpeándose las cabezas una y otra vez contra muros y suelo. A escasos metros de la línea de meta el trineo se detiene y acuden rápidamente en auxilio de los jamaicanos, que afortunadamente salen por su propio pie. Es y será historia la imagen de aquellos valientes cruzando la línea de meta empujando su trineo con ayuda del público.

Aquel sueño se convirtió en leyenda y a su vuelta en Jamaica fueron recibidos como héroes nacionales, lo cual les animó a seguir participando.

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«Es y será historia la imagen de aquellos valientes cruzando la línea de meta empujando su trineo con ayuda del público»

Cuatro años después volvieron a participar en los Juegos Olímpicos de invierno de 1992, donde logran la posición 24. Más tarde, en Lillehammer 1994 consiguen el puesto 14, su mejor posición en competencia olímpica, terminando por encima de Estados Unidos, Rusia, Australia, Francia e Italia.

Como siempre, el tiempo corre y con el transcurso de los años se abrió paso la primera generación de bobsledders jamaicanos, que tutelados por aquellos locos militares que enamoraron al mundo en Calgary 1988 conseguirían un nuevo hito en la historia de Jamaica. Lograrían alzarse con la medalla de oro en el Campeonato Mundial de Empuje de Mónaco 2000, único éxito conseguido hasta ahora por el equipo.


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