Saber y Ganar, el hito televisivo

Siempre que se habla de televisión en España, ya sea en el bar, en el trabajo, con amigos o con desconocidos la conversación suele convertirse en un drama existencialista. “¡Menuda mierda de programas!”, No me extraña que el país esté así, ¡no hay cultura!” o el clásico “Nadie ve ´Sálvame pero…todos lo vemos” son el hilo conductor entre café y café, entre cerveza y cerveza.

Que los españoles tenemos un imagen atroz de nosotros mismos, que nos autoflagelamos continuamente y que seríamos capaces de cambiar nuestro país por otro varios días a la semana es bien sabido por todos. Pero cuando se trata de hablar de la denominada caja tonta este mal endémico reaparece con especial ahínco. Seamos sinceros, todos en algún momento hemos despotricado de la televisión. Las razones son diversas. O por mala calidad, o por pésimos horarios o porque éramos entendidos en todología antes de que el cuñadismo fuera guay. Y es legítimo, los creadores necesitan gustar para vivir y no siempre, ni mucho menos, las buenas obras y el favor de crítica y público fueron la tónica general.

Nuestro país, como los de su entorno, ha experimentado en la industria audiovisual lo mas refinado y lo mas burdo, lo mas corriente y lo mas original, con la particularidad excepcional que aportó el Franquismo. Pero, quizá pasado un tiempo, cansados de formatos similares e inmersos en el incipiente decaimiento televisivo de los 90, nos pasamos varios pueblos con la crítica criticona, y no vimos el regalo que TVE nos ponía ante los ojos. Un paraíso cultural, inusual para muchos, cotidiano para otros, denominado Saber y Ganar.

El concurso por excelencia de las sobremesas de La 2 iniciaba emisiones el 17 de febrero de 1997. Con la intención de juntar a la familia ante la televisión para ver un programa de Cultura, cuyas pruebas pronto ganarían fama por su dificultad, el formato de la segunda cadena fue consolidándose como un imprescindible. Gracias a la cuidada y amena conducción del incombustible Jordi Hurtado, la voz en off del sabio Juanjo Cardenal, las agradables apariciones de la guionista Pilar Vázquez y la dirección y producción de Sergi Schaaff, la sabiduría terminó por encandilar a los españoles.

“Un paraíso cultural, inusual para muchos, cotidiano para otros”.

Este combo de entretenimiento educativo y familiar parecía una isla en medio de un mar de aburrimiento a la que con el tiempo se acercaron más de un millón de espectadores diarios de lunes a viernes, hasta la ampliación también a los fines de semana. Todo un logro en la pequeña pantalla, que por aquel entonces, en la actualidad tampoco, no gozaba de la originalidad que regalaron los predecesores años 80.

Quienes valoramos el trabajo bien hecho y tenemos por rutina sentarnos a disfrutar de esta longeva producción de los estudios de TVE en San Cugat, asistimos este año con alegría a la celebración de su 20 aniversario. Dos décadas de emisión ininterrumpida con mas de 2000 concursantes, muchos de ellos convertidos ya en parte de la familia, y 360.000 preguntas formuladas. Unos datos que invitan al optimismo y que demuestran que si se quiere, se puede hacer muy buena televisión en España. A partir de ahora el objetivo está puesto en la continuidad de un producto que funciona y en la intención de seguir regalando a los espectadores un ilustre espacio para la reflexión.

Saber y Ganar no es el único programa exitoso y de factura impecable de nuestra televisión, lo sabemos, pero simboliza un hito. Si la alta cultura ha sido capaz de seducir a tantos españoles, mas si cabe en un canal minoritario como La2, los aires pesimistas sobre los gustos televisivos de la sociedad, por los que este redactor a veces se deja llevar, quizá no tengan razón de ser. O al menos no tanto. Y es que el espectador culto, transversal respecto a la clase social, existe, demanda calidad y empieza a ser escuchado por empresarios mediáticos que, a diferencia de otros, creen que lo bueno sí genera beneficios.

Ahora que está moda ver ficciones españolas como Qué fue de Jorge Sanz, Paquita Salas o Crematorio, de Movistar+ y Flooxer, programas como Cachitos de Hierro y Cromo de TVE o El Objetivo de Ana Pastor y Salvados de La Sexta comprobamos que quizá antiguamente existía una desconexión entre público y directivos televisivos o que hay sectores de target que han salido del armario. El liderazgo de la televisión del mañana lo ostentaran quienes ofrezcan una mejor oferta multiplataforma y respondan a las necesidades del público. Por ahora parece que RTVE, La Sexta y las plataformas de pago llevan ventaja. ¡El imperio Hurtado contraataca!

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