Welcome to Hell

Las calles están desiertas al mismo tiempo que abarrotadas. Un silencio sepulcral recorría la Snajperska aleja, un purgatorio alargado y que no parecía tener fin. Paradójicamente sí lo tenía, allí era el lugar donde la luz se apagaba para siempre y las balas atravesaban vehículos. Se trata de la Avenida de los Francotiradores. Esto es Sarajevo, es 1992, una ciudad en conflicto donde la muerte y el silencio conviven de la mano.

La comunidad internacional se mantiene como espectadora pasiva mientras el poderío militar serbio y serbo-bosnio se abalanza sobre todo el territorio que antes comprendía la República yugoslava de Bosnia y Herzegovina. Sarajevo es el epicentro del conflicto en el que la resistencia miliciana sobrevive a partir del contrabando y los escondrijos. Es una guerra que ya nos suena, una canción fúnebre que se oye desde el piso de abajo, se trata de la guerra étnica. La guerra de Bosnia (1992-1995) supone un mal recuerdo para Europa, una página a eliminar en su más que reciente pasado en el que todas sus vergüenzas salieron a flote. Su incapacidad para la mediación diplomática, su intromisión en los procesos de autodeterminación acabaron por acelerar la desintegración del Estado yugoslavo y en definitiva de la federación de repúblicas que componían.

Una mujer bosnia ante la tumba de su marido (vice.com)

 

Un enfrentamiento que sobrepasa las categorías a las que estábamos acostumbrados en el mundo posterior a la II Guerra Mundial (1945-1989), los Balcanes nos retornarán a la idea de etnia como categoría cultural en disputa, tanto ideológicamente como políticamente. Entender a Yugoslavia pasa por abandonar en cierto modo las pautas hasta entonces establecidas, no será una pugna entre comunismo y capitalismo, sino un intento -casi consumado- de limpieza étnica, de una serie de naciones (serbia y croata) que encontraron su particular otro en la comunidad bosniaca. (1)

Los bombardeos sobre la ciudad de Sarajevo eran sistemáticos, las tropas chetniks (2) no dejaban títere sin cabeza y disparaban contra todo aquello que se movía. La Snajperska aleja se convertirá el tránsito entre la vida y la muerte, donde los francotiradores no tendrán piedad alguna para acabar con todo aquel que no sea serbio. Aposentados desde el antiguo recinto olímpico de Zetra, los sniper chetniks constituyeron un incesante goteo de muerte y miedo para toda la población de Sarajevo.

En las ciudades sitiadas sobrevivir al día a día es casi un milagro, la resistencia en la clandestinidad y el anonimato es la forma más útil para conservar la vida. Así, tendemos a unirnos en pequeños grupos de personas para mantener la cordura y reforzar la idea de fortaleza ante el invasor. En este contexto aparece un mafioso convertido en héroe, más bien el anti-héroe, un personaje alejado para sí del bien y del mal. En retrospectiva poco podría diferenciarle de sus enemigos, pues como es comunmente aceptado, en la guerra todo vale y las líneas son muy difusas.

Juka posa con sus milicianos haciendo el símbolo de la victoria

El protagonista de este relato es Jusuf Prazina, también conocido por su sobrenombre Juka. Un hombre que como bien se decía antes pasó de ser un mafioso perseguido por la autoridad a ser uno de los líderes de la resistencia bosniaca. Ligado desde muy joven a la mafia y al trapicheo a pequeña escala, fue visitante habitual de los correccionales yugoslavos. «He estado cinco veces en la cárcel, porque los sinvergüenzas que me mandaban aquí inventaban cargos falsos» dijo en una ocasión. Con la brabuconería y tosquedad del que fue antes raso que general, Juka articuló un ejército paramilitar de 3500 hombres (que probablemente fueran más según las fuentes) combinando su vieja organización con bosniacos que se levantaron en armas contra los sitiadores.

Como si de un tirano ateniense se tratara, Juka dirigía desde su atalaya a pie de calle un movimiento popular armado que realizaba una guerra de trincheras sin trinchera por toda la capital bosnia. Ante la incapacidad del Gobierno bosnio comandado por Izetbegović presionado por la situación bélica, Prazina se convirtió en una de las pocas esperanzas de supervivencia para los bosniacos que resistían en auténticos edificios de la muerte en los que un paso en falso suponía la despedida.

Bajo el amparo de sus hombres vestidos de negro cual parca, sus tentáculos recorrían todas las calles de Sarajevo. El miliciano era un icono para el pueblo, un hombre que alejaba los males y posibilitaba que sus allegados pudieran alimentarse. Al fin y al cabo, les daba una certeza, les daba cobijo, todo ello a cambio de sembrar el terror entre sus enemigos.

oldados de las Fuerzas Armadas de Bosnia y Herzegovina entre los que se encuentran milicianos de Juka.
Soldados de las Fuerzas Armadas de Bosnia y Herzegovina entre los que se encuentran milicianos de Juka.

Sus métodos no eran muy ortodoxos, no había límites para Juka. Una tarde, sus milicianos capturaron a uno de los francotiradores serbios asentado en uno de los edificios altos de la ciudad y «para ahorrar tiempo y balas dio orden de que lo lanzaran al vacío por el balcón». (3) Con un instinto maquiavélico y bajo la consigna de en la guerra todo vale, Prazina dirigía con mano de hierro su organización.

Sin lugar a dudas, podemos afirmar que la figura de Jusuf Prazina fue fundamental en los primeros instantes de conflicto por dos aspectos. En primer lugar constituyó un personaje de referencia para los habitantes musulmanes de Sarajevo, pues no se quedaba de brazos cruzados ante el cerco y respondía con plomo a estos. Un líder del pueblo en el más estricto sentido del término, un plebeyo armado en defensa de la comunidad. En segundo lugar, ante la falta de poderes reales del Gobierno de Izetbegović, su intentona miliciana puso las bases para la estructuración posterior de las Fuerzas Armadas de Bosnia y Herzegovina. Ejército en el cual se integraron sus cuerpos milicianos y justificaba diciendo que «tengo que velar por el futuro de los míos, porque muchos han dejado todo lo que tenían para seguirme». (4)

«Se fabricó un héroe porque la ciudad necesitaba héroes, y Juka estaba allí».  El País, febrero de 1993

Alfonso Rojo le describió como si «Al Capone se hubiera transformado en Eliot Ness y le hubieran encargado hacer respetar la ley en el alborotado Chicago de los años 30». Y es que Juka tenía clara su misión, no dudó ni un instante en su objetivo, defender a los suyos. Como si de una comunidad primitiva se tratase, Jusuf puso por encima los intereses de los bosniacos antes que su propia salvación. Este relato del antihéroe fue forjándose al margen de todos los focos, un hombre que pasaba desapercibido para toda la prensa internacional y al parecer también para los EEUU. La CIA no tenía constancia de Juka, sólo el boca a boca, el cuchicheo y la hermandad entre iguales ante el invasor fue lo que facilitó el establecimiento de los Jukini vukovi (Lobos de Juka).

Juka en el centro se ayuda de unas muletas para andar tras un intento de atentado contra él.

Desde el momento en el que los Jukini vukovi se integraron dentro del Ejército Bosnio todo fue a peor para Juka, pues sus métodos no concordaban con la oficialidad que se espera de una armada nacional. Las torturas, las cacerías, el perseguimiento, todo ello era un continuo dolor de cabeza para Izetbegović.

Juka estaba en una situación crítica, el exilio era la única opción. Con la espada de Damocles sobre su cabeza se vio obligado a huir a Croacia, donde se uniría al Hrvatskom vijeću obrane (Consejo de Defensa de Croacia). Aquí se inicia el periodo más oscuro de su vida, donde su pista e historia se mueven entre el relato popular y la versión oficialista.

Ya en las filas del HVO, según las fuentes orales participó contra el Ejército Bosnio en la defensa de Mostar (Bosnia y Herzegovina) lo que enfureció enormemente al Gobierno de Izetbegović y pasó a ser uno de los objetivos principales de su gobierno. (5) En 1993 huye del conflicto de los Balcanes hacia Alemania, donde se le pierde el rastro. En un momento donde el sitio en Sarajevo era más y más duro, con una población al borde del exterminio y una ayuda internacional inexistente, Jusuf “Juka” Prazina es encontrado sin vida el 1 de enero de 1994 en un canal de Bélgica.

El antihéroe moría, un símbolo para todo un pueblo desaparecía. Su imagen había sido manchada por el relato del Gobierno, un Gobierno que prefirió “legalizar” lo ilegal para controlar aquello que escapaba de sus manos. Juka pasaba así a ser un resquicio del pasado, sin el mérito que merecía y yaciendo en el fondo de un canal cual rata.

Años después la investigación se reabrió a partir de unos documentos desclasificados del Gobierno de Croacia en el que el Presidente Franjo Tuđman y el presidente del parlamento croata Stjepan Mesić. Estos documentos relacionaban a los bosnio-croatas extremistas con el asesinato de Jusuf, aunque otras investigaciones indican que el asesino fue Mostarac ijo Oručević. Este Oručević seguía órdenes de Senada Šahinpašića Šaje, un importante hombre de negocios bosnio muy amigo de la familia de Izetbegović y Comandante de la Policía Militar durante la guerra.

El Sitio de Sarajevo terminaría en 1996 (siendo el más largo de la historia de la guerra moderna), la vida volvería poco a poco a la normalidad, Jusuf caería en el olvido y con él su impagable labor de resistencia. Juka era el rey del infierno, ese infierno llamado Sarajevo, que durante un tiempo sobrevivió gracias a aquellos “lobos”.

Jusuf Prazina, General.

  1.  Los bosniacos son aquellas personas que pertenecen a la entidad cultural que tiene como religión el islam y es procedente de Bosnia y Herzegovina
  2. Los chetniks son un grupo nacionalista y conservador de origen serbio que defendía la idea de Gran Serbia y que en este caso concreto encuentra su espejo en los grupos chetniks de los años 40 del siglo XX, autores de diferentes matanzas contra bosniacos y croatas.
  3. ROJO Alfonso, Yugoslavia. Holocausto en los Balcanes, Planeta, 1992, pág. 218
  4. ROJO Alfonso, Yugoslavia. Holocausto en los Balcanes, Planeta, 1992, pág. 219
  5. Jusuf Prazina fizički napao Bakira Alispahića http://www.idoconline.info/article/407374

Otras fuentes

  1. http://www.forum.hr/showthread.php?t=265241
  2. https://www.slobodna-bosna.ba/vijest/14038/strogo_povjerljivo_dossier_senad_sahinpasic_saja.html
  3. https://groups.google.com/forum/#!topic/cro-news/j_FTgubxRQw
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