De ‘Baby’ a ‘Despacito’

Por fin lo hizo. Sin más aviso que alguna foto en Instagram que no anticipaba nada concreto, lo hizo. El fandom hispano de Justin Bieber llevaba, en la figura de quienes han estado desde el principio, 8 años esperándolo.

Escuchar a Justin cantar en español casi requería aclimatación previa, porque podría haber sido un experimento fatal… pero no.

Uno no sabe si quizá por mantener el foco sobre las mismas palabras o por don natural (casi seguro), pero la realidad es que la voz de Bieber suena más dulce que de costumbre en el estribillo de su nuevo bombazo. Todo hila mejor si cabe, de una forma más generosa, con una musicalidad que apetece.

Quien haya prestado atención al Purpose, sabe de lo que hablo. Concretamente, esas canciones que se parecían a lo que acabo de plantear. I’ll show you, Life is worth living Purpose no son solo un número más en el ordenamiento vertical de un álbum. Son bienvenidas, puertas abiertas a lo más emotivo de Justin a través de una forma de comunicar que rebaja un punto para sonar increíblemente dócil.

Y cuesta atreverse a decir que Despacito también lo es, por el estilo del tema, pero desde luego suena muy parecido. Nos dejaríamos muchas cosas en el camino si tratásemos lo sucedido como algo anecdótico, un movimiento frío de un artista.

No es solo la idílica sorpresa de satisfacer el deseo de años en un momento, casi sin tiempo para saborear que estaba por llegar. Es, principalmente, que en esta pieza se puede leer entre líneas algo evidente: Justin Bieber está cerrando su tercera reconstrucción. Pero que nadie se preocupe, a Justin se le dan de maravilla los cambios. Como se planteó en este artículo, vive en la continua reinvención.

Esto no significa que los cambios sean algo fácil en el mundo de la música, hay que saber dirigirlos, conducirlos para que no se dirijan de frente al fracaso. Pero el fandom, el elemento pasivo (que no lo es tanto), tiene una responsabilidad crucial en una relación que se horizontaliza a pasos de gigante: descifrar correctamente las señales, los momentos en los que el ídolo les explica que se termina algo para que comience otra cosa.

Que a nadie se le escapen los detalles de lo que hemos vivido porque significa mucho. Justin va quemando etapas a un ritmo frenético y eso nos encanta, porque los grandes cambian para quedarse, mientras los mediocres se marchan para no cambiar nunca.

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