Vida y obra de Antoine Doinel

Hacer los 400 golpes, en francés, se refiere a vivir sin respetar la moral ni las costumbres. Es algo aplicable a la vida y obra del protagonista de la saga de Antoine Doinel que François Truffaut dirigió a lo largo de diez años, con Jean-Pierre Léaud al frente de cinco películas.

La saga, y en concreto su primera película, Los cuatrocientos golpes (1959), supuso mucho para el cine de la época y también para todos los Holden Caulfield franceses que merodeaban por París a finales de los cincuenta. Doinel es el álter ego de Truffaut, un adolescente rebelde que lee a Balzac, prefiere el cine al colegio y tiene una relación complicada con sus padres. La trama gira en torno a sus aventuras en la ciudad y  la consecuencia de las mismas, que acaban por llevarle a un reformatorio. Es ahí, al final de la película, donde encontramos una de las escenas más famosas de la historia del cine: Antoine Doinel corriendo en la playa. De repente se detiene y mira fijamente a la cámara. Es un niño delincuente, abandonado por su familia y que ha hecho los 400 golpes. La película es un éxito absoluto en Cannes, Truffaut se consagra como director con su primer largometraje y da el pistoletazo de salida a la Nouvelle Vague.

Pero aún quedaba Doinel para rato. Regresó a las pantallas francesas un par de años después con Antoine y Colette (1962). Jean-Pierre Léaud, que se ha transformado en un adolescente después de haber sido ayudado por Truffaut, se nos presenta ahora como un Antoine Doinel que vive por su cuenta y que anda a la conquista de una chica que sólo quiere ser su amiga. La diferencia respecto a la película que le precede es que se trata de una historia mucho más ligera y menos dramática, a pesar de que todas las obras de Truffaut se caracterizan por un toque melancólico o incluso nostálgico. El acercamiento a la comedia será la línea que seguirán las siguientes películas. Doinel ya se ha convertido en un hombre para Besos robados (1968) y Domicilio conyugal (1970) y en un padre de familia en la película que cierra la saga, El amor en fuga (1979).

¿Y qué decir de Léaud? Truffaut le escogió como su protagonista entre un centenar de niños y casi descubrió en él a su otra mitad, llegando al punto de que el director modificara el guión original para adaptarlo a la personalidad de Léaud. Era la primera película importante que rodaba Léaud y la que le catapultó a la fama, convirtiéndose en uno de los actores franceses más respetados de la historia.

En definitiva, la saga de Antoine Doinel es el relato de la vida de un hombre y el retrato de la vida parisina en los sesenta y comienzos de los sesenta con todos sus altibajos. A lo largo de las cinco películas desfilan las mujeres de su vida, la experiencia de una educación estricta en su infancia, el desapego familiar e incluso se escuchan las noticias de la llegada de mayo del 68.

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