Diez reflexiones sobre la Moción de censura

1) En su artículo 113, la Constitución dice que una moción de censura sirve para exigir la responsabilidad política del Gobierno.

Podríamos decir que la que presentaba Unidos Podemos, además, pretendía recalcar y denunciar la anormalidad: esto es, el hecho de que nos gobierne un partido que mantiene una relación estructural con la corrupción.

En cuanto que descriptiva, esa era la parte “más fácil” de realizar. Aun así, y como decía un periodista en el programa Al Rojo Vivo, nunca se había hecho una descripción tan detallada del conjunto de procesos judiciales que cercan al PP[1]. Pablo Iglesias también lo decía después: nunca había ocurrido antes, “no es normal” que el Presidente del Gobierno vaya a tener que ir a declarar como testigo de la financiación ilegal de su partido.

2) Pero esto no es nada si no se propone un candidato –lo establece también la Constitución- y un programa alternativo de Gobierno. Más si, como defendemos algunos, el principal activo con el que cuentan hoy los poderosos no es la percepción de que gobiernan bien y con un proyecto para la mayoría sino la generación de escepticismo, dudas y desconfianza sobre las alternativas.

Pablo Iglesias explicó detalladamente las líneas de actuación de un gobierno de Unidos Podemos. Tan detallada y extensamente que los diputados del inmovilismo, PP y Ciudadanos, le acusaban de hacer un discurso “castrista”. Ya se ve: discurso largo y tedioso describiendo la alternativa… al mismo tiempo que Unidos Podemos no tiene alternativa.

3) Se observó un cambio en el contenido y tono mantenido por Pablo Iglesias, hecho que precisamente supuso el núcleo del debate de Vistalegre. Cuestionó muchas de las críticas que se le suelen hacer –como arrogancia, agresividad o falta de frialdad- y se mostró serio y responsable, aun en los momentos más difíciles para ello –y que por tanto más lo requerían-.

Dicho cambio sin duda ayudó a estrechar lazos o al menos eliminar barreras con otras fuerzas, especialmente con el Partido Socialista.

4) Precisamente, tras la denuncia de la corrupción del PP y la presentación de una alternativa que estuviera a la altura, uno de los elementos cruciales de esta moción era la respuesta que fuera a dar el PSOE a Unidos Podemos, y el intercambio de réplicas entre ambos grupos. Más aún tras la victoria de Sánchez y un prometido cambio de rumbo del partido que animaría a pensar en una segunda oportunidad para echar a Rajoy.

Este intercambio, pese a los reproches del PSOE sobre lo que ocurrió en el pasado, que en realidad formaban parte inevitable del guion, resultó esperanzador. Por fin se habló de política; por fin pareció que el portavoz del PSOE estaba más lejos del PP que de Podemos.

Es evidente, también, que dejando las cuestiones “de forma” al margen el Partido Socialista y sus votantes se encuentran más cerca de Unidos Podemos que de quien ya ha decidido hace tiempo ser una mera marca –en su sentido más literal- que recoja lo que se le caiga al Partido Popular: Ciudadanos.

5) Menos importante, aunque sí en lo referente al mapa post-moción, era la postura que tomaría este partido, Ciudadanos, ante ella. Podríamos pensar que lo que estaba en juego era a qué distancia se situaba de Unidos Podemos y del PP. Su decisión no ha dejado lugar a dudas: chocando con Unidos Podemos y la posibilidad de una alternativa y sin apenas hacer mención al Gobierno al que se estaba censurando.

Más allá del componente ético de no denunciar a un partido inmerso en la corrupción, esta decisión política (que, creemos, se viene fraguando desde antes de la moción) perjudica la salud política del país: debería ser posible una derecha que no acepte unas instituciones corruptas y al servicio político de unos pocos.

EFE/Zipi

6) Las dos “derechas nacionalistas”, el Partido Nacionalista Vasco y el Partit Demòcrata (PDeCat) defendieron la abstención en la votación, aludiendo básicamente a cuestiones de forma y a que no iba a servir. Sorprende la dicotomía entre la dureza de ambos, en Vitoria y en Barcelona, y su suavidad en el Congreso de los Diputados. Aunque hay que diferenciar entre los dos.

En el caso del PDeCat sorprende la postura manteniendo un pulso que se va a traducir en la celebración de un referéndum el 1 de octubre y la posible respuesta que de el Estado a él.

En el caso del PNV parecemos hablar, aunque no se haya explicitado, de un pacto de legislatura que se traduce en contrapartidas en el Parlamento de Vitoria-Gasteiz y en el de Madrid: yo pacto contigo en Euskadi para mantener alejada a “la extrema izquierda”[2] y tú te abstienes en la moción de censura, apoyas mis Presupuestos Generales del Estado o votas conmigo en relación a la estiba (también con el PDeCat).

7) La subordinación absoluta de Ciudadanos al PP más el giro hacia el entendimiento que podría haber dado el PSOE puede traducirse en cierta recuperación de las categorías izquierda-derecha como claves para entender el mapa político, con dos partidos que en la práctica quieren que no cambie nada y otros dos que, con diferencias, quieren echar a Rajoy.

A pesar de que Podemos nació enmendando este eje, puede no suponer problema para las aspiraciones de cambio en España si recordamos:

  • Que la división fundamental no se da entre “dos Españas” partidas por la mitad sino entre una pequeña minoría que se ha beneficiado de lo de todos y una gran mayoría que ha sufrido recortes y/o se ha visto avergonzada por ese uso clientelar y privado del Estado. Asumir que la división de este país es “ideológica” –y no material- y que le divide por la mitad supondría regresar a posiciones previas al 15-M, donde la sociedad española manifestó claramente que el problema tenía que ver con una minoría que había secuestrado la democracia, y no con que una parte (“derecha” o “izquierda”) había hecho algo malo.
  • Que, precisamente por eso, el nuevo sujeto al que apela Podemos desde su nacimiento no puede estar formado sólo por quienes se autodenominan “de izquierdas” (una parte muy importante de nuestra sociedad) sino por esa gran mayoría social, heterogénea e indignada y/o precarizada.

8) Mucho se ha hablado sobre si ha servido la moción de censura, y a quién habría beneficiado. Uno “sirve”, es útil, si se lo es a la inmensa mayoría de su pueblo. Lo que hay que considerar es si España está mejor hoy que hace una semana; en otras palabras, si la moción de censura ha construido.

Nuestra opinión es que la desnormalización de lo anormal que señalábamos más la descripción extensa de una alternativa, más la propia muestra de unas formas distintas a las del partido en el Gobierno -Pablo Iglesias supo contenerse aún en los momentos más duros, cuando el PP sacó a pasear a su dóberman– hacen que en nuestro país haya un poco menos de resignación y de cinismo –los mayores enemigos del cambio- que antes de su presentación. La moción, creemos honestamente, habría sembrado.

9) Tras el tiempo de las formas –de los roces, los agravios y la reivindicación del orgullo propio de partido- llega el tiempo de los contenidos: averiguar qué separa a una mayoría que ya existe en el Congreso para empezar a levantar un Gobierno de cambio.

El Partido Socialista debería descartar a Ciudadanos. No por ninguna esencia –qué son– sino por los hechos –qué hacen-. Si no es así, en todo caso, parece claro que éstos van a hacer lo necesario para boicotear la construcción de una alternativa[3].

Por tanto, y aunque una mayoría alternativa es complicada (incluso una que supere los 166 diputados de PP y Ciudadanos), hay que mirar hacia otros lados, especialmente a las periferias. Y especialmente, creemos, a Cataluña. Por números y porque hay que arreglar de algún modo el problema político catalán que es en realidad estatal.

10) El “choque de trenes” entre las aspiraciones mayoritarias (decidir el propio futuro) del pueblo catalán y la negativa a buscar soluciones políticas del Estado y el Gobierno del PP nos lleva a la situación del referéndum unilateral convocado para el 1 de octubre. La crisis política territorial también se expresa en el hecho de que tres de los cuatro grandes partidos no parezcan tener ninguna propuesta para tal problema político.

Los cambios que está adoptando el “nuevo PSOE”, como el reconocimiento de la plurinacionalidad del Estado[4] o la apelación a la búsqueda de un encaje para Cataluña en la Constitución suponen un paso importante respecto a su postura anterior, pero no parecen suficientes a estas alturas.

La irresponsabilidad que mostró el Partido Popular en el año 2006 recogiendo firmas contra el Estatut de Catalunya y la posterior sentencia del Tribunal Constitucional que lo recortó han llevado tanto a que en la práctica rija un Estatuto en Cataluña que sus ciudadanos no votaron[5] como al callejón sin salida en que nos encontramos actualmente.

El paso adelante que han dado las bases del PSOE afirma claramente que el Partido Popular no es una maldición inevitable, y debe llevar a su nueva dirección a dar otros tantos pasos, sin miedo y sabiendo lo que está en juego. Una mayoría parlamentaria distinta, que afronte tanto la urgente limpieza democrática como la crisis territorial, cambio, sólo se puede dar honestamente con fuerzas progresistas del Estado y con las fuerzas catalanas.


[1] O como dice aquí Rosa María Artal: <<Nunca se había oído algo igual en el Parlamento español. Una descripción ajustada de la corrupción del partido que preside Mariano Rajoy y gobierna España y que justifica una moción de censura. Irene Montero, portavoz de Unidos Podemos, la ha desgranado durante dos horas con datos inapelables. Un trabajo exhaustivo de documentación. Y si, ni en los más convulsos días de nuestra historia se había escuchado algo similar, es porque nunca, en democracia, un partido osó llegar tan lejos en el saqueo de las arcas públicas, la utilización de las instituciones y la ostentación de la impunidad>>.

http://www.eldiario.es/zonacritica/Mocion-censura-cosas-claras_6_654144613.html

[2] Así se expresaba Antón Damborenea, portavoz económico del PP vasco: http://www.deia.com/2017/03/20/politica/euskadi/el-gobierno-vasco-se-garantiza-sus-presupuestos-con-la-abstencion-del-pp?random=248731

[3] Al tiempo que escribimos esto y a 24 horas de la moción de censura Ciudadanos ya ha dejado claro que no intentará construir una mayoría alternativa:

http://www.eldiario.es/politica/Albert_Rivera-Ciudadanos-gobierno_alternativo-PSOE-Podemos_0_654784970.html

[4] http://www.eldiario.es/politica/PSOE-acepta-plurinacionalidad-Espana_0_655484811.html

[5] Como indica Pérez Royo en esta entrevista: http://www.elnacional.cat/es/politica/javier-perez-royo-referendum-catalunya-inevitable_139839_102.html

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