Sailor Moon: la revolución nos pilló vestidas de marineras

Seguimos a vueltas con el concepto de la hegemonía pop y las armas de las que se dotó toda una generación para sobrellevar el mundo que le habían legado sus mayores. Hoy toca hablar de una de las series que marcaron una generación y que introdujeron a muchas y, aunque éramos señalados en el patio del cole, también a muchos a un mundo nuevo e igualitario. Hablamos de Sailor Moon, la serie de magical girls que lo cambió todo y que educó en feminismo, diversidad sexual y empoderamiento a los niños y niñas del cambio de siglo.

Vía Toei Animation

Sailor Moon, emitida por primera vez en España y Cataluña en 1993 (Antena 3 y K3 respectivamente), es una serie de animación japonesa basada en el cómic homónimo escrito por la excéntrica Naoko Takeuchi. Narra las aventuras de Usagi Tsukino (en la versión española, Bunny), una estudiante que, a su vez, es Sailor Moon, defensora, junto con el resto de Sailors, del amor y la justicia.

El argumento quizás ya lo hayamos visto en otras tantas ocasiones, pero fue Sailor Moon la que sentó cátedra en el género de las magical girls, tan exprimido desde entonces (quizás una de las apuestas más rompedoras en los últimos años sea Madoka Magica, de la que no descarto hablaros en un futuro). En cualquier caso, la revolución en el panorama del anime fue mayúscula: chicas guerreras, no supeditadas ni a un squad mayoritariamente masculino ni a un príncipe azul que les salvase. Con las Sailor Senshi (guerreras Sailor), se acabaron las doncellas en apuros y los tópicos sobre el sexo débil. Las Sailor eran fuertes y preservaban el amor, la justicia, la bondad, la amistad y la familia.

Por si eso no fuera suficiente, las marineras revientan los estereotipos de héroe que aún seguirían constriñendo durante años a sus homólogos masculinos en el anime: las heroínas no eran perfectas, sino que podían ser torpes, inteligentes, perezosas, deportistas, podían cometer errores y, en definitiva, ser humanas (¡vaya, Goku, qué lástima!).

Vía Toei Animation

Y para hacer aún más especial el recuerdo de esta serie, fue pionera en visibilidad lésbica e incluso hizo guiños a la transexualidad. La relación Haruka/Timmy Tenoh (Sailor Urano) y Michiru/Vicky Kaiou (Sailor Neptuno) ha sido una de las más icónicas de la historia de la animación, llegando a ser confirmada por su autora, Naoko Takeuchi.

La prueba del potencial de esta serie es que es una de las más censuradas de la televisión en occidente, pese a haberse convertido en un fenómeno de masas. El caso de censura más sangrante se produjo en la emisión en Estados Unidos, donde se eliminó todo indicio de homosexualidad y la relación entre Haruka y Michiru fue camuflada y ambas se convirtieron misteriosamente en primas que se querían mucho.

Por todo ello, pido un lugar de honor en la historia de la animación para la serie que lo cambió todo. Sailor Moon es feminista, LGTB+, rompió todos los estereotipos y cánones y supuso el despertar del girl power. Las consecuencias de Sailor Moon aún resuenan en todo el mundo y en cada temporada aparecen tras su estela otras tantas magical girls.

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