El mensaje de Colin

La vida de un deportista profesional acostumbra a estar no muy lejos del ojo del huracán, y más aún cuando se trata de una pieza importante sea del equipo que sea y en el deporte que sea. Cada movimiento hecho y por hacer se observa detenidamente con lupa, y eso, para un jugador establecido en la élite no es nuevo. Es más, ya sean acciones dentro o fuera del campo, eso forma parte de su día a día.

Un 27 de Agosto de 2016,  entonces a escasos días de iniciar el curso 2016/17 de la NFL, se daba un caso en el que la figura de Colin Kaepernick, quarterback de los San Francisco 49ers, no volvería a ser comprendida como la de un jugador de fútbol americano más. A partir de ese día, su ciclo como jugador daba un vuelco.

En Estados Unidos, el football es considerado uno de los deportes estrella junto al béisbol, el baloncesto y el hockey, y es bien sabido que todos ellos concentran una atención mediática espectacular en todo el país y en el mundo, hasta aquí, nada nuevo. Pero como cualquier aficionado sabrá, todo aquel que siga mínimamente algún deporte americano, conocerá que todos ellos tienen una particularidad en común: el patriotismo y el orgullo por su bandera. Se trata de tradición inquebrantable el hecho de hacer sonar el himno nacional minutos antes de cada partido desde ya hace décadas, y para el público, que un deportista no se levante y se ponga la mano en el pecho durante el himno se considera, directamente, una falta de respeto o un acto de traición a la bandera, llámenlo como quieran. Y si el personaje que no se alza para respetar al himno, y resulta que tiene un gran peso mediático, aquello empieza a ocupar portadas en los periódicos, numerosas tertulias en radio y televisión durante días, semanas e incluso meses. Y el caso de Kaepernick, un atleta más bien conocido, se consideró como una rara avis, al menos en la modalidad del fútbol americano.

(Via ESPN)

El caso es que Colin, en aquel partido de pretemporada ante los Packers, decidió no ponerse en pie en el momento que sonaban las primeras notas del himno norteamericano. El jugador, afroamericano y de padres adoptivos blancos, tomó la decisión de plantarse como protesta hacia la crítica situación social que entonces vivían (y viven) las comunidades minoritarias en los Estados Unidos. Nada que ver con ser más o menos americano que cualquier otro. Aquel gesto, tan pequeño y que al principio muy pocos se dieron cuenta, fue visto desde un primer momento como una ofensa a la bandera, aun desconociendo cuál era el motivo real por el que se había sentado Kaepernick.

Para ponerlo en contexto el motivo de la protesta, entonces, entre julio y agosto de 2016, se dieron múltiples casos de violencia y brutalidad policial contra personas afroamericanas y de color, saldándose con muchas muertes ya fuesen por supuestas sospechas o dudosos procedimientos llevados a cabo por parte de los cuerpos policiales. Aquello se consideró como un grave atentado a los derechos humanos y civiles. Fruto de aquella convulsa situación social, Colin aprovechó su estatus en la liga para enviar un mensaje que no pasaría desapercibido y que no dejaría indiferente a nadie. Y él era consciente de ello, sin importar las consecuencias posteriores.

“No voy a permanecer en pie para mostrar orgullo a la bandera de un país que oprime a la gente negra y de color”, manifestaba Kaepernick a la prensa el día que inició su protesta. “Para mí, esto es más grande que el football y sería egoísta por mi parte mirar hacia otro lado. Hay cuerpos en las calles y hay gente que se sale con la suya”.

Como era de esperar, aquel gesto no dejó indiferente a nadie. De detractores que le acusaron de anti-americano a otro amplio sector de personalidades que aplaudió su decisión de dar un paso al frente en la lucha por los derechos civiles, una acción que el quarterback ya había estado meditando desde hacía un tiempo hacerla pública, pero que, según él, no fue antes porque “necesitaba comprender mejor la situación”.

“Esto no es algo que voy a dejar de lado. No estoy buscando la aprobación de los demás. Tengo que dar un paso adelante por la gente que está oprimida. Si me quitan el football y los contratos publicitarios, sabré que me planté por lo que es justo”, aclaraba el jugador.

Su decisión de plantarse generó multitud de críticas, insultos por redes sociales o en los estadios que pisaba. Eso era inevitable, e incluso lo de menos en aquella situación. Lo más relevante de todo fue el generalizado apoyo y respeto a la causa iniciada por Kap, principalmente desde numerosos compañeros de profesión (como Michael Bennett, Martellus Bennett, Eric Berry, Marcus Peters o Brandon Marshall, entre otros) a deportistas de otras competiciones.

Y es que el de los Niners no ha sido el único deportista en posicionarse respecto a causas de este calibre. En el pasado, Muhammad Ali (protestó contra la guerra del Vietnam), Craig Hodges (envió una carta al Presidente señalando la desigualdad racial) o Mahmoud Abdul-Rauf (convertido al Islam; multado por negarse a respetar el himno americano) tuvieron algo que decir en un tema tan complejo de tratar en un país tan difícil. En la actualidad, personalidades del caché de LeBron James, Dwyane Wade, Carmelo Anthony, Derrick Rose o Chris Paul han aprovechado repetidamente su estatus para manifestar públicamente su descontento con la agitada situación que viven día a día las minorías en Estados Unidos, especialmente con la vulneración de los derechos civiles, y un ejemplo de ello es el movimiento de ‘Black Lives Matter’. Porque la voz de un deportista de élite puede tener una enorme repercusión entre los fans de un propio país e, incluso, en todo el mundo.

Una vez iniciada su protesta contra una causa de interés nacional, Kaepernick fue especialmente respaldado por múltiples grupos activistas que luchaban por dicha causa. Tras romper su silencio en una cuestión política de tal relevancia, había empezado la lucha por una causa más importante que el football. De mensajes en redes sociales, constantes donaciones a organizaciones benéficas (mensualmente, unos 100.000 dólares de su bolsillo van destinados a diversas organizaciones de todo el país) a la creación de su propia fundación benéfica, cuya finalidad es la de luchar contra la opresión de todo tipo a nivel global mediante el activismo y la educación. Colin tomó una decisión que marcaría su futuro.

(via Getty Images)

Tras la temporada regular, donde Kaepernick llegó a jugar hasta 11 partidos, éste optó por salirse de su multimillonario contrato con los 49ers el pasado 3 de Mayo. Meses después, el quarterback sigue sin trabajo. Y es que en una liga como la NFL, controlada por multimillonarios –mayormente propietarios republicanos y que apoyaron la campaña presidencial Donald Trump- cuya visión sobre el ‘caso Kaepernick’ es más bien de rechazo, se prefiere silenciar este tipo de casos.

Un ejemplo reciente es el que anotaba Dianna Russini, periodista de ESPN, sobre la situación. Dos franquicias NFL -una de ellas los Baltimore Ravens- estaban interesadas en firmar al quarterback, pero a última hora, el propietario del equipo de Baltimore frenó el movimiento. Como se suele decir en esos casos, se puede juzgar como un aparente ‘lavado de manos’. Razones deportivas aparte, aquello no sólo generó polémica, sino que también provocó protestas de centenares de activistas delante de la sede de la NFL en Nueva York, alegando cierta discriminación contra las convicciones del jugador.

“Creo, personalmente, que no está bien”, decía Donald Trump sobre la protesta de Kaepernick. “Pienso que es terrible. Y quizá él debería encontrar un nuevo país que funcione mejor para él. Que lo intente. No sucederá.”

El ex QB de los Niners, como decía, sigue en el paro (y es posible que hasta dentro de un tiempo siga sin jugar), pero su lucha sigue más vigente que nunca. Su movimiento, coincidiendo de lleno con el de ‘Black Lives Matter’, dejaba claro que era el tema de la brutalidad policial contra los afroamericanos era algo que no podía pasarse por alto, y que actualmente sigue más presente que nunca (véase el caso relatado por Michael Bennett, jugador de los Seattle Seahawks, en un hotel de Las Vegas).

“No soy anti-americano”, decía Kaepernick. “Amo América. Amo a la gente. Ese es el porqué por el cual estoy haciendo esto. Quiero ayudar a hacer de América un lugar mejor. Creo que tener estas conversaciones ayuda a todos a comprender mejor de dónde viene todo el mundo.”

Kaepernick inició un movimiento en la batalla de nunca acabar en una América generalmente blanca y, quizá, en la etapa social más convulsa de los últimos tiempos. Él se enfrenta a no jugar nunca más al football, pero hacerse oír e involucrarse en una causa tan delicada como el racismo y la vulneración de los derechos civiles contra las minorías es, incluso, un riesgo que él está dispuesto a correr. Porque cada vida importa.

Y al final, el deporte también es (y será) otra vía a la recurrir para mandar un mensaje a toda una sociedad. Y el de Colin no ha pasado inadvertido.


Fuentes de consulta: The New York Times, SB Nation, Bleacher Report, Sports Illustrated, The Nation, Niners Wire, Yahoo! Sports.

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