Pep, primera parte: FC Barcelona

En el 1998, Apple Computer atravesaba una crisis generalizada. Los valores transgresores y provocativos que en su momento habían llevado a la empresa de la manzana a ser la empresa líder en tecnología se habían perdido por ser una máquina de hacer dinero (algo de eso está pasando ahora, pero ese tema lo dejaremos para otro día).

Ese mismo año Steve Jobs volvió a coger la batuta, y lanzó una campaña de marketing que lo cambió todo otra vez para los de Cupertino; en ella, en vez de centrarse en la tecnología detrás de sus productos, se centraron en las personas que los empleaban, lo cierto era que era raro usar un Mac, la gente que usaba Mac era gente que “piensa diferente”.

Ese 1998 aquí en España el Fútbol Club Barcelona de Louis Van Gaal prácticamente aburría a títulos, el equipo heredado de don Johan Cruyff contaba curiosamente con más holandeses que nunca, fichando hasta 5 jugadores holandeses ese año y serían 5 también los jugadores de los países bajos que formarían el once inicial. Por detrás de Rikjaard y por delante de Reiziger o Frank de Boer jugaba un larguirucho poco físico y bastante elegante de Santpedor, un chaval que en su momento había contado con la confianza de Johan para subir del filial y que se había convertido en el Maldini o el Zanetti del Barcelona.

Pep Guardiola en sus primeros años como jugador azulgrana.

Josep, o Pep como le llamaban en ‘Can Barça’, no era un futbolista corriente, sino que probablemente era un jugador adelantado un par de épocas a su tiempo. Hay quienes dicen que fue Cruyff con Guardiola quien inventó la posición del 4 moderno, un arquitecto, balompedista que juega mil veces más con la cabeza que con el balón, la mezcla perfecta entre el mando y la seguridad del mejor defensa central y el pase y capacidad de creación del mejor ‘jugón’ de mediocampo.

El 4 es el jugador tapado: Sergio Busquets, Arteta, el verdadero Cesc Fàbregas (también hablaremos de esto, calma), Jordan Henderson… No acapararán titulares y suelen ser jugadores de un sólo equipo, futbolistas franquicia (que sí, lo sé, de Cesc ya hablaremos) cuyo objetivo no es más que entender el juego, dar juego, el 4 es la figura principal del #fúpbol.

Quizás sea por esto que la carrera más tradicional de un 4 sea la de convertirse en entrenador una vez que cuelga las botas, pero no fue el caso de Pep. “Guardiola ya era entrenador prácticamente antes de triunfar como jugador”, decía años más tarde un excompañero de vestuario culé. Desde las categorías inferiores Pep se convertía en el segundo entrenador, el de verdad, el que está en el campo, el que se nutre de con quien juega y contra quien compite, porque no hay mejor míster que el que ha triunfado en entender el juego como jugador.

“Guardiola ya era entrenador antes de triunfar como jugador”

Aquel “piensa diferente” de Apple rezaba “esto es para aquellos que no tienen miedo a desafiar al status quo”, y si el marketing fuera cierto seguro que Guardiola no se separaba de su Mac. En su paso por el Brescia Guardiola ya sólo tenía una cosa en la cabeza, qué tipo de juego quería desplegar, la propuesta. La propuesta fue algo que dio vueltas en la cabeza de Pep durante años, Pep adoptaría todo en lo que él creía que era el juego para adoptarlo como entrenador, ¿pero cómo?

Miles de peregrinos realizan anualmente un viaje de kilómetros en el que pretenden aislarse del mundo en el que viven, pretenden conocer cosas nuevas, conocerse a sí mismos y entender como pueden mejorar. Pep Guardiola inventó su propio Camino de Santiago; todos los partidos contra equipos muy diferentes tuvieron su recompensa y Pep escogió qué quería ser.

¿Por qué es importante cuántos jugadores holandeses había en el Barça de los 90? La base del juego de Guardiola reside en el llamado “Fútbol Total”, un estilo de juego surgido en los Países Bajos, cuyo padre era Rinus Michels; con prioridad al fútbol ofensivo y al juego por banda, la naranja mecánica no tuvo rival en su propuesta de intensidad y posesión, aprovechándose de las reglas del fuera de juego de antaño. Guardiola visitó Holanda para entender el juego de base de equipos como el Ajax, la mejor Escuela de Fútbol que existe, y como desde jóvenes se les amolda a esta filosofía.

Arena Stadium, Amsterdam

El refinamiento del fútbol holandés contrasta con la otra gran inspiración de Pep, el fútbol sudamericano; el de Santpedor ‘visitó’ Argentina, la tierra del Menottismo (y del Bilardismo, sea dicho también), para empaparse del fútbol sudamericano, de su pasión y de su fortaleza física y mental. Probablemente sea Argentina donde más se habla del juego y menos del fútbol, donde más se discuten propuestas y no sucesos, donde el resultadismo en las entes altas del fútbol es prácticamente inexistente.

Sin embargo, una de las mayores influencias de Guardiola no viene del fútbol. Pep más que nadie ha entendido la transversalidad del juego, lo necesario que es empaparse de la vida para entender un vestuario, una jugada, a un rival o un mero pase, todo constituye el tablero. Tanto es así, que uno de sus mayores influencias no proviene siquiera de un terreno de juego. Julio Velasco es un entrenador de Volley, el que revolucionó el Volley en Italia consiguiendo 8 títulos intercontinentales para la selección transalpina.

Guardiola consiguió concertar una entrevista con el argentino, en la que discutieron ideas sobre el éxito de la gestión de grupo en deporte. “Si uno no convence a los jugadores, no sirve. Si no les explico por qué les pido lo que les pido, ellos no lo van a hacer. El trato con los jugadores es de seducción. La estrella no debe tener privilegios. Igual, no se puede tratar de la misma manera a todos los futbolistas, cada uno tiene sus formas y sus tiempos”, le dijo Velasco al catalán en ese encuentro.

Julio Velasco, el ‘gurú’ de Pep.

Entender y convencer a cada jugador ha sido un papel fundamental en toda la carrera como entrenador de Guardiola, igual que la de cualquier entrenador. Fue su capacidad de convencer lo que creó el dogma guardiolista, y fue el dogma guardiolista el que dio al fútbol el mejor equipo que se haya visto pisar un terreno de juego. ¿Y qué es el dogma guardiolista?

‘Odio el ‘tiki-taka’ y siempre lo odiaré. El ‘tiki-taka’ es una creación de la prensa y un término que realmente es una mier… Significa pasar el balón por el único sentido de pasarlo y permanecer con la posesión, sin intención de atacar al rival. Jamás permitiré que mis brillantes jugadores se crean el término y lo adopten’.

Un fútbol de todos y para todos, un fútbol interdisciplinar, mezcla de guerra y arte. Un fútbol para ganar.

Pep Guardiola, 2008 a 2012.

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