Sydney Fox nos enseñó a empoderarnos

A ver, probablemente, te suene el nombre de ese personaje, pero ahora mismo no recuerdes quién es. Te refrescaré la memoria…

Hace mucho tiempo, bueno finales de los años 90, había una serie con protagonista femenina que nos hizo crecer y nos formó un poco en el feminismo sin saberlo. Era una serie, según dice la leyenda, inspirada en Tomb Raider. Sí, esa serie era Relic hunter (Cazatesoros).

Cazatesoros era una serie de televisión britanicocanadiense que se empezó a emitir en Telecinco por el año 2004 (dos años después de que acabara su emisión en VO). Actualmente, se emite en el Paramount Channel por las mañanas, por si queréis echarle un ojo un día y así revivir vuestra infancia. Por desgracia, solo tuvo tres temporadas y nos dejó con ganas de más. Quién sabe si puede volver como lo han hecho Twin Peaks y otras tantas series…

La trama de la serie se centraba en Sydney Fox, una profesora respetada de la universidad. En cada capítulo, se dedicaba a buscar por el mundo alguna reliquia antigua para devolverla a los descendientes del propietario original o para donarla a un museo. Todo esto lo conseguía acompañada de su ayudante Nigel. Nunca era fácil, porque siempre había un hombre codicioso que también quería la reliquia para su propio beneficio. Sin embargo, Sydney conseguía vencerle.

Ese chico no seguía el rol de hombre fuerte y valiente. No, era cobarde y patoso hasta decir basta. Además, si las cosas le salían bien a Sydney, ya se encargaba él de que le capturaran o de que los descubriesen. Esto implicaba que ella tuviera que salvarle una vez sí y otra también.

Además, este chico nunca ponía en entredicho las órdenes de Sydney. Ella tenía un cargo superior y su función era ser su ayudante y cumplirlas. Esto no es algo que fuera habitual en las series y ahora tampoco ha cambiado mucho el panorama.

También, los hombres codiciosos mencionados anteriormente siempre se enfrentaban a Sydney, a pesar de ser más cobardes que ella. Incluso, en algunos capítulos, se reían de ella por ser una mujer y Sydney les acababa enseñando que era mucho más valiente que ellos y que los podía derrotar. De hecho, en algunos capítulos, incluso llega a salvarles la vida.

Y lo último que me encantaba de esta maravillosa serie es que cada capítulo era distinto y viajaban a distintas partes del mundo. Es decir, encima se aprendía sobre historia inca, maya…

¿Qué molaba de Sydney?

Era una mujer independiente y muy inteligente. Sabía hablar muchos idiomas, que ya me gustaría a mí. Era fuerte, valiente… En definitiva, era una mujer empoderada. En unos de los episodios, le subió una tarántula enorme por el hombro y se la quitó de encima como el que se quita una pelusa de la camisa. Y, seamos sinceros, ante esa situación, cualquiera saldría corriendo como el amanecer que no es poco.

Y por supuesto era mujer guerrera y luchadora: repartía puñetazos como panes y daba patadas voladoras a diestro y siniestro. Mientras Nigel intentaba dialogar, separarlos o simplemente irse por patas; Sydney se quedaba a luchar porque era la valiente del binomio y nunca se rendía, arriesgaba lo que fuera por salvar la reliquia.

¿No es maravilloso que las niñas de finales de siglo se criaran con ese referente feminista? Ojalá vuelva Cazatesoros, porque nos enseñó, a nosotras, las niñas, a soñar con ser fuertes, valientes e independientes, porque nos enseñó a imponer nuestra voluntad, a dar órdenes y a vivir aventuras, porque nos enseñó a empoderarnos cuando ni siquiera existía esa palabra.

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