Milos’ nation

El traje rojo es casi tan arriesgado como sus pases sin mirar. La corbata azul es casi tan acertada como sus pases sin mirar. Después de la actuación de Ariana Grande, lo presentaba el actor que canta (¿o es un cantante que actúa?) Donald Glover. La gala ha sido tan light como la pasada, pero tuvo su encanto. Tras el momento caída de Mark Cuban que en segundos se volvió viral y la recepción del Most Improved Player of the Year por parte de Rudy Gay como momento emotivo de la noche, le tocaba al Blind Pass God. Todo estaba preparado para él. Segundo europeo en la historia en conseguirlo tras Dirk, Milos llegó con los bolsillos llenos de experiencia y una expectativa diversa y extraña. Pocas veces se conoce tanto de un jugador y se tiene tan poca certeza de lo que será capaz de hacer. No podía dudarse de su arsenal de aptitudes, pero todos sabemos que el físico dicta las normas que se hacen inquebrantables. Cantos de M-V-P! correspondidos, adornados con el premio al novato del año menos novato que se recuerda.

Ya en el ecuador de la temporada quedó claro; Los Ángeles tenía un nuevo dueño. Había quedado huérfana sin Kobe, falta de alma. Pero sin necesidad de padres que copen cada plató de televisión ni de grandes campañas mediáticas, fue capaz de hacerlo. A su manera. Un gran mercado que conoció a su nueva estrella cuando llegó desde cientos de millas al este quedó enamorada de su creatividad. «Cuando Blake me lo presentó en agosto temía. Pensé ‘¿Quién coño es este tío con pintas de vagabundo?’ Pero es el que manda aquí. Nunca había jugado con alguien así y, tío, es emocionante.» Lou Williams fue sincero en demasía, pero, honestamente, ¿acaso era el único que pensaba así?

Foto: Vice

Todo fue fruto de una maravillosa casualidad. Desgraciadamente, una fascitis plantar confirmada el 17 de diciembre en el pie derecho de Patrick Beverley hizo que Teodosic tuviera la primera oportunidad. Hasta entonces había sido discretamente positivo. Fuente de highlights con una sorpresiva y especial conexión con Sam Dekker, había jugado una media de 23 minutos. Bendita mala suerte. Doc puso en buenas manos su confianza y todos se volvieron creyentes. «Es un buen chico. Siempre que hablamos debatimos durante horas sobre las diferencias entre el baloncesto europeo y el americano. Sabe que creo en él, es especial.»

Avanzaba todo a velocidad de crucero. El ocho de enero tuvo su primera gran actuación como titular. La víctima, Atlanta Hawks, tenía a alguien que había olido el peligro. Curiosamente, además, era el encargado de defenderle. Dennis Schröder recibió 16 tantos y, aún más grave, vio a su par repartir hasta 18 asistencias. «Ya lo conocía. Jugué contra él hace dos años y en Europa es verdaderamente importante. Sabía que esto podía pasar.» Hacía casi un mes ejerciendo de principal timonel y se fraguaba una identidad. Rivers había dado las llaves de su playbook a un mago. El Spain pick and roll que pusieron de moda los Rockets un año atrás expandía su poder. No solo DeAndre había llegado con él al 79% de acierto en tiros de campo, es que Blake se había reciclado de nuevo. Ahora también es tirador y para él, pop. 

Lob City, Lob Lob Lob City, Clips./ Teo to Griff, Teo to Griff, just dunk it. Tyga en Lob City 2.0

Tal era la seguridad que transmitía que Michael Winger hizo una apuesta aún mayor por él. Todo para que disfrutara de la mayor comodidad posible. Se hizo con otro tirador. Un sólido 3 and D que le permitiera descansar atrás. Courtney Lee dejaba Nueva York rumbo a California para que Marshall Plumlee volviera junto a Austin Rivers al Garden. El Go home, Perry! se escuchaba en todo el distrito de Manhattan tras el traspaso, motivado por el decadente rumbo del equipo y las constantes peleas entre Hornacek y Beasley sin respuesta de las oficinas. Pero LA sonreía y, probablemente, más que nunca. Porque tenía un sabor distinto. Porque nadie lo esperaba. Charles Barkley, tan propio, lo resumía a la perfección. «Este chico, el griegoTeonodosic, ha cambiado a los Clippers. Es que ya nadie piensa en Chris Paul… Eso es muy difícil de lograr. Además, no parece un jugador. No tiene tatuajes ni músculos.» 

Lo que hace unos años consiguió Golden State, hoy es de los Clippers. Ya lo decía su dueño, Steve Ballmer, «Estamos de moda. Milos’ nation, baby!» Porque si entonces fue la salida de aquel entrenador que los llevó a los Playoffs, Mark Jackson, en esta ocasión hablamos de la marcha del líder del grupo, amasador principal del balón y cara de la franquicia. Las incógnitas eran tan variadas que incluso se pensaba en la post-temporada como algo lejano. Danilo Gallinari se ha mantenido sano, Blake ha aceptado tener más responsabilidad, Beverley vuelve a hacer de guardaespaldas, todo fluye. A la carrera, el baloncesto con la diversión como medio y fin. El Staples, cuando viste de rojo y azul, también es atractivo.

El resto es historia. Récods sobre récords. Jugador con más asistencias en un partido en la historia de los Clips (26), tercer jugador en ser MVP Rookie of the Year en la misma temporada tras Wilt Chamberlain y Wes Unseld, doble-doble más rápido de todos los tiempos (16:38 minutos) y, según un reportaje de la revista Sports Illustratedel deportista más popular del momento en toda California. Aparecer  en la última y desternillante campaña de Dr Pepper junto a Doc Rivers bajo el lema Doc, do you want some? le ha dado, además de más de 8 millones de dólares, un sitio en los hogares norteamericanos. Sí, está subiendo como la espuma. 

Foto: Josh Lefkowitz/Getty Images

Dejando a Kawhi, LeBron y Draymond Green, en ese orden, por detrás, lo cosechado ha sido increíble. Y no ha necesitado de números excesivamente abultados, solo de sí mismo. Su incursión ha cambiado tanto el rumbo de las cosas que en torno a su figura se ha creado un movimiento. Porque seguramente no haya un ejemplo mayor en toda la liga de un jugador que haga todo girar alrededor de sí mismo.

«Solo me hace falta mirarle. Es extraño, porque a veces él a mí no me está mirando… pero lo hace. Es como… ni un segundo y la pone ahí, donde la quiero. Después le pregunto y el tío me dice ‘es fácil. Tú salta’.» DeAndre Jordan

29 de mayo. Puede ser la última noche de la temporada en la que haya baloncesto en Los Ángeles. Las finales de conferencia ya parecen ser demasiado. Lograron deshacerse en seis de los Rockets, anulando a James Harden con quien fuera su razón de tranquilidad como lapa. Pero estos Warriors son demasiado. El Staples, sin embargo, se teñirá de rojo. Se han repartido unas 21.540 camisetas con un logo que aparece en toda publicidad de los angelinos.

El icónico flequillo de Milos, en modo de ilustración, acompañado del texto Mi-Los Angeles. Valjevo no es Hollywood, pero ya vive cerca. Europa no es EEUU, pero ya no le teme. Teogodsic ha derribado barreras, si es que restaba alguna de pie. Blake Griffin agradece tenerle al lado. Nunca se vio nada igual. «Es un cuento de hadas y nadie quiere despertar. Él dice que vive un sueño, yo le contesto que estamos haciendo que la gente lo viva y se ríe.» 

 

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