El último adiós de Andrea Pirlo

Este domingo 5 de noviembre, Andrea Pirlo disputó su último partido como jugador profesional. El adiós al fútbol ya era sabido, pero no por ello menos doloroso. En octubre anunciara que esta sería su última temporada, pero la temprana despedida del New York City en los Playoffs de la MLS ante el Columbus Crew precipitó esta despedida.

Con el adiós de Pirlo, ya solamente queda Gigi Buffon como único representante en activo de aquel once que derrotó a la Francia de Makelele, Zidane y Henry en el Mundial de 2006. Ese mundial consagró a una selección que quizá no brillaba por su talento. La mayoría destacaban por su trabajo atrás, logrando convertir en casi una utopía anotarles un gol. A esa gran zaga defensiva la acompañaba por delante la batuta, la magia de Andrea. En un verano donde el hit fue ‘Hit’s don’t lie’ de Shakira, Pirlo logró que esa selección no tan dotada de calidad como la que lideró Paolo Rossi en el Mundial de España, se moviese a su gusto y alcanzase la cima del fútbol mundial por cuarta vez, segunda tras la dictadura de Benito Mussolini.

Antes de lograr con 27 años liderar a esa Italia, ya había logrado varios hitos más con la selección. A principios de siglo, en el 2000 ya brillaba con 21 años en la Eurocopa sub-21. En esa Euro se convertiría en el mejor jugador de la competición además de en el máximo goleador, jugando de centrocampista. Años después en los Juegos de Sidney 2004, conseguiría el bronce en una selección donde estarían jugadores que a la postre serían partícipes del Mundial. Jugadores de la talla de Andrea Barzagli, Chiellini, De Rossi o Gilardino.

Su trayectoria en todos los clubes en los que estuvo fue espléndida, con una sola pega, el Inter de Milan. Tras destacar en el Brescia, donde debutó con tan solo 16 años, abandonó el club de su tierra para fichar por el Inter de Milan. Más tarde el jugador declararía que siempre sintió simpatía por el Inter, curioso, porque tras no disputar casi minutos salió cedido a la Reggina y posteriormente sería traspasado por 18 millones al gran rival del Inter, el Milan.

Antes de fichar por el Milan, compartió vestuario en el Brescia con el gran Roberto Baggio. Pese a que formaron una sociedad efímera dejaron conexiones de elevada clase. Un ejemplo de ello es el gol que le hizo Baggio a la Juventus. Los jugadores de la Juve le dieron espacio a Andrea en el centro del campo y pasó lo que era obvio que iba a pasar. Le colocó un pase milimétrico desde el medio al pie derecho de Baggio, que con solamente un sutil control con su pie derecho regateó a Van der Sar y anotó a puerta vacía. Baggio llegaría a decir después que Andrea siempre ha tenido el don de visualizar y anticipar la jugada antes que los demás.

Su estancia en el Milan fue muy prolífica. Al poco de cambiar el neroazzurri por el rossoneri, se convertiría en una estrella mundial. Carlo Ancellotti decidió colocarle por delante de la defensa, y darle libertad para crear, dirigir y organizar el juego del Milan a su gusto. Rodeado de jugadores como Gattusso, Kaka o Seedorf, formaría un equipo de ensueño, que conquistaría dos Copas de Europa. Serían tres, si no hubiesen desaprovechado el 3-0 de ventaja que llevaban al descanso en la famosa Champions de Estambul, que finalmente se llevaría el Liverpool en penaltis. En la tanda, Andrea fallaría su penalti. En su biografía reconocería que ese ha sido uno de los peores momentos de su vida deportiva.

Como casi toda historia romántica, la unión entre Pirlo y el Milan acabó rompiéndose. Sus desavenencias con Allegri, que quería cambiarle la posición, hizo que abandonase la ciudad de Milan dirección Torino. Allí le esperaba su amigo Gigi Buffon. Se dice que Buffon al enterarse de la decisión de Andrea, exclamó que Dios existía. El metrónomo de Italia cambiaba de ciudad, pero no perdería la esencia.

El nombre de Pirlo y los éxitos van de la mano. En la Juventus conquistaría 4 Scudettos, convirtiéndose nuevamente en un ídolo para su nueva afición. Lo único que le faltó fue conquistar una Champions. Y eso que lo tuvo al alcance de la mano. En 2015 Juventus y Barcelona se enfrentaban en una final que sería la despedida del fútbol europeo para dos genios del balón, Andrea y Xavi se despedían del viejo continente. Tras llevarse el Barcelona la final por 3-1, Andrea se derrumbó y comenzó a llorar. Xavi fue a consolarle, dejando una de las imágenes más bonitas y entrañables que recuerde. Rivales pero amigos.

La influencia de Pirlo en el calcio va más allá de los terrenos de juego. Andrea se ha convertido en ídolo, tanto como futbolista como persona. Su pausa, su tranquilidad a la hora de afrontar cualquier contratiempo cuando le encimaban jugadores se recordará durante mucho tiempo. Italia se hizo famosa a lo largo de la historia por desarrollar un fútbol defensivo, el catenaccio característico de las squadras vió como el Milan de Sacchi lograba triunfar saliéndose de esos parámetros. Pirlo conseguiría una ruptura total con ese tópico de que en Italia solamente se jugaba de forma defensiva.

Con el paso del tiempo nos daremos cuenta de lo que hemos vivido, le contaremos a nuestros hijos y nietos la clase de jugadores que tuvimos el placer de ver, y Pirlo será uno de los que yo personalmente cite primero. Gracias a Andrea me enamoré del fútbol. Él consiguió que dejase mi desafección por la Juventus a un lado para comprarme su maglia con el 21 de Pirlo a la espalda. Gracias a él me enamoré del Calcio italiano, él cambió todo. Gracias Andrea.

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