Volvemos a Hawkins, donde no ocurre nunca nada

Un año después del estreno de Stranger Things, la serie de the Duffer Brothers ha vuelto con una fuerte segunda temporada de nueve capítulos en Netflix.

Desde que en 1983 nos despidiéramos de Eleven (Millie Bobby Brown) y Will (Noah Schnapp) fuese rescatado del Upside Down, el Mundo del Revés, ha pasado un año. Esta vez todo se inicia en Halloween, cuando Will empieza a tener visiones del Revés que no sabe si son reales o no. A partir de aquí todo solo hace más que complicarse para todos.

Nueve capítulos, nueve capítulos que hemos disfrutado. Matt y Ross Duffer lo han vuelto hacer. Una vez más han acertado tanto en la ambientación como en el desarrollo de la trama, en gran parte. Había mucho hype por parte de todes, y al final lo han sabido mantener. En conjunto la temporada ha estado muy a la altura de la primera, aunque con pequeños matices. Hay que decir que con el estreno de la serie todo el mundo iba a ciegas, estaba desconcertado y por eso atrapó y enamoró tanto. Pero esta vez aun conociendo la temática y los personajes, ha sido MUY esperada y me atrevo a decir que aun MÁS querida. Amigas, gracias a series como estas han vuelto a apreciarse los 80. Gracias señores Duffers.

Empezaré con cosas que no me han convencido en esta temporada. Hablemos del capítulo 7, chapter seven: the lost sister. Primero situémonos. Descubrimos con el inicio de temporada que Eleven ha estado viviendo con Hopper (David Harbour) en secreto. Él, por seguridad, no la deja salir del refugio ni utilizar sus poderes. Eleven, frustrada por no poder ver a sus amigos, Mike (Finn Wolfhard), Dustin (Gaten Matarazzo) y Lucas (Caleb McLaughlin) y engañada por Hopper, se escapa para encontrar sus orígenes. Resumiendo, acaba encontrando a una chica con el número 08 tatuado, como ella. Kali es una niña capacidades psíquicas que se crio durante un tiempo con Eleven en el centro donde investigaban sus habilidades. Esta chica, junto con su grupo de compañeros, van “eliminando” a todos aquellos que experimentaron con ellas, los que les robaron su vida, su infancia, “los malos”, como los llama Eleven. En este capítulo él intenta integrarse en este grupo e intenta actuar como ellos, incluso Kali le enseña a proyectar aún más sus habilidades.

Con todo esto, no es un capítulo malo, porque no lo es, pero no me encaja en esta temporada de Stranger Things. Entiendo que la escena inicial del primer episodio deba ser conectada, y que probablemente esta trama sea utilizada para una tercera temporada -y se rumorea que cuarta-, pero desencaja totalmente este episodio en esta. Y repito, no es un mal episodio y Kali promete, pero personalmente creo que no ha sido un acierto esta trama repentina.

Por otra parte, el personaje de Billy (Dacre Montgomery) hermanastro de Max (Sadie Sink) pinta más bien nada. Si lo quitamos de la trama, simplemente Max no tendría a quién insultar y Steve (Joe Keery) estaría bien tranquilo. Han intentado crear un enemigo humano y no lo han conseguido. Podría haberse aprovechado mucho más este personaje porque tiene bastante potencial, ¿se le dará más uso en una futura tercera temporada?

Aun con algunos contras como estos, la temporada ha estado muy bien por muchos motivos. Si los repetimos, muchos vienen arrastrados de la primera: desde el impecable soundtrack con te-ma-zos, la temática, el guión, etc. Los personajes en general, por ejemplo, han vuelto a ser un acierto. Tanto los principales como alguna nueva adquisición como Max, Bob (Sean Astin) y el Dr. Sam Owens (Paul Reiser), que parece ser una cosa al inicio y termina siendo otra al final. Pero de esta temporada quiero destacar sobre todo las fuertes emociones que experimentan y exteriorizan muchos personajes por las difíciles situaciones que les toca afrontar.

Empezando por Mike que no está bien desde que Eleven se despidió de él, y después descubre que había estado durante todo este tiempo con Hopper y no entiende por qué le ha mentido. Eleven es otro personaje que ha tenido un altibajo de emociones también. Por una parte, no puede salir y ver a sus amigos, descubre cosas de su pasado y se enfada con Hopper. ¿Resultado? Explota para desahogarse y acaba decidiendo que se marcha. Por último, Will es la estrella sufridora número uno, y es que, no consigue deshacerse del Demogorgon ni del Revés. Vive con el miedo constante. Es así como se nos muestra como todos lloramos, chillamos e incluso rompemos cosas en situaciones límites. Todo cuando nuestras emociones son intensas. En definitiva, son humanos reales que tienen sentimientos. Se acabó el no exteriorizar las emociones fuertes en la pantalla, y menos por pertenecer al género masculino.

Y es que, con esta temporada se quiebran aún más muchos estereotipos, y pensemos que la serie está ambientada en los 80. Por una parte, una vez más vemos como Joyce, uno de los mejores personajes, -interpretada por la maravillosa Winona Ryder- hace todo lo posible para salvar a su hijo. Por otra parte, Nancy (Natalie Dyer) ha crecido mucho como persona y ahora es más independiente, ya no tiene miedo, y también se enfrenta a lo que haga falta para salvar a los suyos. Finalmente, una nueva incorporación, Max es pura personalidad, es única, es ella misma. De igual manera, Eleven una gran luchadora que protegerá hasta el final a todos los que ama. Todas ellas personajes femeninos, dignas de ser reconocidas y muy valoradas. Ya era hora.

En esta temporada se nos han regalado muchas cosas como la perfecta relación paternal entre Hopper y Eleven. Forman una preciosa familia que ambos se merecen. También se nos han regalado momentos únicos como el baile de invierno. El final del último capítulo estará cargado de clichés y todo lo que queramos, pero es muy tierno y hacía falta un momento así, por qué negarlo. Max con Lucas, Will con una compañera del instituto, Nancy enseñando a bailar a Dustin y finalmente, Mike con Eleven. Y todo esto acompañado de grandes canciones como: Time After Time de Cindy Lauper y Every Breath You Take de The Police. Gracias una vez más por recuperar canciones como estas.

Es así como de nuevo nos despedimos de Stranger Things y sus personajes con un muy buen sabor de boca, pero con un final que puede seguir dando de sí. Habrá que esperar a ver qué sucede una vez más en la población de Hawkins, donde no ocurre nunca nada.

P.D: Barb, Bob y Meow Meow deserved better. La lista aumenta señores Duffers.

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