Caminar sobre las brasas

“No te veo”

Se me olvidó llamar

Tanta tierra sobre el “te”

No-recuerdo

No-silencio

Las palabras van nadando en una piscina de arroz

Las imágenes tienen flecos que de pronto arden

Algodón detrás de los ojos, parece cosquillas

Pero aprieta

Es niebla densa

Tantos hilos blancos como sujeta-libros en las sienes

No nos desparramemos

El algodón puede atar los trozos

Pero se van quemando

Ningún grito.

Pasos que siembran las pompas,

Piedras que brotan

Crecen

¿Quién está jugando a esconderse?

Una montaña de adoquines despeinados,

Río de cristales derritiéndose

En los asientos traseros, retransmitido por el retrovisor-espejo.

Un punto y una flecha en la ventana

Calcomanía de estrellas en la palma

No están en el techo pero a veces las recuerdo

A través de las pestañas, a través de la hierba morada,

Entrar es salir cediéndose el paso

Decir no es decir que sí con manchas

No tengo nada que decir, entonces

No hay sonido entre los cristales derretidos.

Nos miramos unos a otros, no hay contacto

Prohibido fijar carteles,

(responsable el último)

Ojos en que el negro es plástico quemado

No-pupilas, sonrisa sibilina,

Sangre al destapar las sábanas,

Humo al abrir las ventanas,

Cerrar los ojos dando vueltas,

Mueca de hojas-caricia, limbo que cruje y anida

Hacia una columna sin techo.

Las curvas se aovillan por el frío,

La piel como corteza sin fisuras, sin caminos

“estoy bien” pero no es,

Bien pero no vienes,

Desvanecerse en un no-espacio vacío

Vacío de tiempo y vació de cuentos.

Petróleo pegajoso en los extremos,

Chapoteos que suenan a sombrero,

Olor a pintura tiñéndome los dedos

Escuece al respirar y sin embargo cuántas gotas,

Sangre amarilla

Tácito acuerdo de paz morada

La llamada se disfraza de azul pero es granate

Las despedidas intentando parecer hasta mañanas.

Mañanas que se caen como las hojas,

Mañanas como una noche cósmica

Espiral de mantas para el agua

Un puente entre tú y yo y esta pantalla

Una pausa que navega, pero sólo hay cintas de correr

La silueta de una persona hecha de rejas

Y mirara y preguntarme si se mueven las estrellas

Si son satélites o pompas o peces lo que sale de tus manos

Las únicas manos que recuerdo

El puerto entre las cintas de correr y que ahora

Hay algodón, hay flecos, hay cristal, está en el centro

Me pierdo y no sé ser responsable

De poner un cartel que está prohibido.

 

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