Machismo atávico

Cariño, no friegues tú, ¡que se te va a caer la cola! – dijo mi bisabuela que, asustada al ver a su nieto lavar los platos, ordenó que lo dejase de inmediato y delegó el trabajo en una de las hermanas de mi joven tío. Qué comentario tan inocente, ¿no? Así comienza el machismo a engullirnos: una frase de aparente inocencia, un comentario desafortunado o un chistecito con los amigos… “Es que las mujeres deben de encargarse del hogar, es su trabajo.” “¿No quieres tener críos? ¿Estás segura? Bueno, ya te dará la vena maternal.” “Ese trabajo no está hecho para la mujer, requiere mucha fuerza física.” “Chica, hay que ver qué poco femenina eres. ¡Qué bruta!”

Y así día tras día, desde que naces y te adjudican el género femenino. Respeta al hombre, sigue al hombre, obedece al hombre, haz lo que él te diga sin rechistar.

¿Quieres trabajar? Cuando te cases deberás dejarlo, pues para eso está tu marido. Tú cuida de los críos y ocúpate del hogar, que es tu sitio.

¿Eres independiente y decidida? Vaya, seguro que por ser tan borde no encuentras a ningún hombre que te quiera.

¿Has llegado a un puesto elevado dentro de tu empresa? Uf, seguro que te has acostado con algún pez gordo para ello.

Desde que somos pequeñas nos enseñan a ser comedidas, a no rechistar, a acatar órdenes. Nos instruyen como seres sin pensamiento propio, alegando que la ignorancia es “adorable” y que eso es lo que buscan en nosotras los hombres. Si eres una mujer fuerte, sin tapujos o con decisión, van a criticarte, pues te sales de la norma. Si eres un hombre exitoso nadie pondrá en duda tu trabajo. Eres un tío, ¡te lo habrás ganado trabajando como el que más!

Nos inculcan que necesitamos de los hombres para protegernos, que somos el “sexo débil”, que sin su apoyo somos incapaces de hacer nada. Educación y machismo se funden, además, pues cuando nos prestan ayuda sin necesitarla, ¿no están dando por hecho que somos inferiores y que requerimos de ellos para hacer algo? El paternalismo derivado de esta falocracia nos consume y nos convierte en personas dependientes, sin confianza en nosotras mismas.

El machismo empieza como algo inocente, pero no lo es en absoluto. Aquello que desemboca en la muerte de tantas mujeres no puede ser inofensivo, sino el arma más letal, pues el machismo mata y sus balas pasan totalmente desapercibidas por delante de nuestros ojos.

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2 comentarios en “Machismo atávico

  1. La vida de Gloria Fuertes es un ejemplo de fuerza y desacuerdo con la “sociedad”. Una persona integra, pacifista y solidaria, de una sensibilidad especial.
    Un ser magnífico y único.
    Muy bien Leyre, sigue escribiendo así, decidida y sin tapujos.

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