No podéis acabar conmigo

Vivimos en un momento en el que es más fácil imaginar un apocalipsis zombie o la propia destrucción del planeta que el fin del capitalismo. Esta sentencia tan abrumadora en la que parafraseo a Slavoj Žižek nos lanza una piedra directamente a la cabeza para devolvernos a un contexto muy complejo de superar. A pesar de todos los esfuerzos por construir una alternativa al modelo capitalista de la empresa-mundo y luchar contra las consecuencias del mercado en la vida de las personas (opresión de la mujer, precarización, esclavitud, servilismo…) nos es impensable imaginar su propio final a partir de una alternativa.

Todo esto converge en la última pieza de lo que podemos denominar la izquierda de Hollywood, estamos hablando de Mr. Robot. Aunque la producción de USA Network no pertenezca a Hollywood como tal, me permito esa licencia para poder hilarla con el resto de productos salidos en los últimos años desde la cultura audiovisual occidental.

Mr. Robot cuenta (bipolaridades aparte) la historia de un hacker (Elliot Alderson) que de la noche a la mañana comienza a realizar un plan para colapsar el sistema capitalista focalizando todo en una empresa conocida como E (Evil) Corp. Esta macro-empresa condensa e impregna todas las partes de la sociedad. Esto es, ofrece servicios sanitarios, cobertura social, planes de pensiones, servicios de telecomunicación y productos varios. De tal forma que se convierte en un monopolio total ya que a través de los metadatos tiene información de los gustos, preferencias, afinidades y datos bancarios de todo el país.

vía USA Network

Aprovechando la condición de trabajador dentro de la compañía (AllSafe) consigue hacer colapsar aparentemente el sistema capitalista. Elliot consigue anular todas las deudas de las cuentas bancarias de Estados Unidos, haciendo que todo colapse al destruir la economía de deuda. Si no hay deuda -piensa- las desigualdades se eliminan y todos partimos del mismo punto. Ahí reside el error del personaje y la moraleja que quizás el creador intenta lanzar.

Tras el colapso las calles se llenan de caos y anarquía en una violencia sin sentido que se resume en la llamada tentación hermenéutica. (1) A pesar del caos y esta anarquía, el sistema parece seguir igual. Los metros siguen funcionando, sigue habiendo televisión. Se ha tocado de muerte a la empresa-Estado pero no se le ha derrocado. El capitalismo sigue girando y sigue readaptándose al momento como un chicle.

vía USAnetwork.com

A lo largo de la serie vemos como los constantes ataques en esta guerra a dos bandos van revitalizando cada vez más al capitalismo por una razón muy sencilla: no tratan de acabar con ellos destruyéndolos, los someten, se apropian de su lucha y la hacen suya. “¿La economía monetaria no da más de si? De acuerdo, potencio los bitcoins”. Ante una situación de verdadera ruptura, el capitalismo reorganiza sus fuerzas y cambia la estrategia y vuelve a someter a la masa. “¿Hay una alta movilización social? Aprovecho la violencia que desprenden para generar miedo”. Así consiguen apaciguar al conjunto a través del control social de las fuerzas coercitivas.

Uno de los problemas que podemos sacar de la serie en sí es el peligro que subyace en jugar la baza de siempre detrás de todo movimiento contra el poder, se esconde una figura de dentro del poder que mueve los hilos. En el caso de Mr. Robot es China y sus intereses económicos que se nos presenta como el verdadero cerebro de toda la operación. E incluso van más allá, como se ha visto en esta última temporada, dejando claro que los movimientos y sucesos posteriores a la “revolución” han sido orquestados o dirigidos por ellos, consiguiendo salvar sus beneficios económicos a costa del sufrimiento ajeno.

vía USA Network

Muchos son aquellos que defienden que productos culturales como estos, que promueven una ruptura total con el sistema tienen unos caracteres anti-capitalistas que pueden conducir inequívocamente hacia la creación de las condiciones subjetivas para la Revolución. Desgraciadamente no, o mejor dicho, no tiene porqué. Es cierto que series como Mr. Robot, Black Mirror o películas como V de Vendetta generan un desarraigo con el sistema, pero señalar el síntoma no conlleva de por sí a su erradicación.

Mr. Robot, al contrario de cómo lo recogimos en un artículo hace tiempo, no es permitido por el capitalismo o those in power porque le genera beneficios (que también), sino porque repite el mantra liberal de “la Revolución comienza en uno mismo”. Escena tras escena vemos a un Don Quijote en busca de destruir a los gigantes. El paradigma del revolucionario del capitalismo, un individuo solo que odia a la sociedad, tiene problemas con las relaciones sociales, pero aún así, en un gesto de altruismo desinteresado, decide llevar a cabo la Revolución para salvar aquellos que desprecia.


  1. Tentación hermenéutica: la búsqueda de algún significado más profundo o de un mensaje oculto en una exposición (ZIZEK Slavoj, Sobre la violencia, Austral, 2009, Barcelona)

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Un comentario en “No podéis acabar conmigo

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