Entrevista a Rita Maestre: «El PSOE es una fuerza del pasado»

Rita nos recibe disculpándose por la pequeña tardanza. La alcaldesa le acaba de convocar a una reunión y llega corriendo, pero con una sonrisa. Los pasillos del Ayuntamiento son un laberinto de salas, puertas de cristal y gente trabajando, así que necesitamos que nos guíen. El despacho de Rita Maestre, que comparte con Elena Méndez, su directora de gabinete, es espacioso y acogedor. Hay libros en las estanterías y un montón de papeleo en ambas mesas. Las vistas están tapadas por los andamios que han colocado para hacer obras en la fachada. “¿Qué pena, no?” comentamos.  “Sí, a ver si acaban pronto, porque la verdad es que las vistas son preciosas y es una pena.” Rita nos invita a sentarnos. Cuando le preguntamos si este ajetreo es normal nos responde que sí, que muchas veces tienen que atender a asuntos que no pueden posponerse, porque tienen un impacto inmediato. Sobre esto, el trabajo desde el Ayuntamiento de Madrid y mucho más venimos a preguntarle.

  • Queríamos empezar con una pregunta complicada, más que nada porque yo creo que hablar de uno mismo siempre es difícil. ¿Quién es Rita Maestre? ¿Cómo te definirías?

Realmente es una pregunta complicada porque además yo creo que las -es una visión personal- personas no somos nada a lo largo de nuestra vida, sino que afortunadamente cambiamos y nos revolucionamos. Así que es difícil como definirse de una vez. Yo soy una joven madrileña interesada desde siempre, digamos lo que sucedía siempre a mi alrededor y en ese sentido siempre interesada en la política. No por la política institucional que la verdad es que nunca había seguido con mucho interés, más bien la política de partidos. Si no sí por cómo evolucionan las sociedades y cómo se puede hacer cada uno para intervenir en ellas. Para hacerlas más justas, eso es lo que he hecho siempre.

  • Ese interés por la política, ¿te viene a ti de forma espontánea o digamos que es algo que mamas en casa, que hay un ambiente en casa de interés por lo que sucede, por los fenómenos sociales, por la política…?

En casa siempre ha habido mucho interés por la política, por la historia, digamos, por el ámbito de lo social, de las ciencias sociales. Pero en mi casa no ha habido participación política como la que yo empecé a hacer cuando estaba en la universidad. Digamos que mis padres estaban muy interesados en la política pero nunca habían participado activamente.

  • Precisamente, en la universidad tú entras en ‘Contrapoder’ en la Complutense, pero unos años más tarde formas parte de Juventud Sin Futuro, que digamos que era precursor de la ruptura con el Régimen del 78. De alguna forma premonizaban esta ruptura. ¿Cómo surge este movimiento en la historia reciente del movimiento juvenil político? ¿Cómo surge Juventud Sin Futuro? ¿Y qué incidencia real crees que ha tenido este movimiento en el imaginario colectivo de la sociedad más allá de Madrid?

A riesgo de parecer arrogante, diría que nos lo inventamos. De hecho, formamos el colectivo muchos jóvenes que éramos estudiantes y que militábamos y participábamos primero en las asambleas ciudadanas de movimiento estudiantil. Yo después en Contrapoder, pero bueno, digamos, todos en el mundo de la Universidad y del movimiento estudiantil. O sea, de la reforma universitaria y de la mejora de la calidad de las universidades públicas en España y en Madrid.

Entonces la clave del movimiento estudiantil era el estudiante como sujeto. Cuando la Crisis empezó a afectar a la vida cotidiana de la gente, de la mayoría del país, en particular mucho en las ideas de los jóvenes, entonces algunos empezamos a pensar que no había nadie que estuviera hablando de las condiciones laborales, de vivienda, sociales y de expectativas de futuro para los jóvenes. El movimiento estudiantil hablaba de los jóvenes en calidad de, digamos, en su cualidad de estudiante, pero no de jóvenes. Y que entonces hacía falta que alguien, que algún colectivo, algún sujeto político contribuyera a politizar y a denunciar y a sensibilizar de las condiciones de vida de los jóvenes en España y en Madrid en particular porque empezamos con el movimiento en Madrid.

Así lo decidimos, con esos objetivos, teniendo en cuenta que el movimiento estudiantil tenía una línea de trabajo, que estaba muy bien, pero que no servía para hablar de la vivienda, de la imposibilidad de tener una pensión, etc.

Yo creo que tuvo una influencia notable en cómo se fue construyendo el imaginario del 15M y digamos, en el pre-15M. Entre otras cosas porque fuimos los primeros en dejar de exigir, digamos, salir de la retórica tradicional de la izquierda y en ese sentido visibilizar las condiciones de vida de los jóvenes eran independientes de su ideología y en ese sentido tratar de hacer un discurso transversal, que llegara a mucha gente y llegar a la gente menos politizada, menos interpelada en ese sentido por los movimientos tradicionales de activistas.

Creo que se tuvo influencia en cómo se pensó y se configuró después el 15M y creo que en particular la denuncia y la visibilización de los cientos de miles de jóvenes que en esos años empezaron a irse de España y que la mayor parte no han vuelto aún. Jóvenes formados, jóvenes que no habían ido a la universidad, pero que habían formado parte de una inversión pública muy importante en su educación. Y por otra parte, unas expectativas que nos contaban sobre que si estudiaban, trabajaban, etc. digamos que lo hacíamos todo bien, pues nuestra calidad de vida debía ser muy buena y vivimos en una sociedad estupenda y que eso no se producía y que esos jóvenes que tenían un máster y tres idiomas estaban en Londres dando clases de español. Que está muy bien, pero que no era aquello para lo que ellos se habían formado.

Empezamos con una campaña que se llamaba “No nos vamos, nos echan” y de ahí, posteriormente, se organizó todo un movimiento que es la Marea Granate que desde todo el mundo denuncia las condiciones de vida de estos jóvenes y denuncian las complicaciones que el Gobierno desde hace años les pone para votar y limitando su participación política. Y eso, creo poder decir “sí” con un cierto orgullo que eso nació de Juventud Sin Futuro y, que afortunadamente, luego fue una idea que se colocó en la agenda pública y que se ha independizado.

Rita Maestre para Farhampton Mag (farhamptonmag.com)
“Creo que es muy importante tener un Gobierno honrado”.
  • Hablábamos de “No nos vamos, nos echan”. ¿A ti, te echaron? Porque tú te fuiste a trabajar a Latinoamérica. ¿Fue, digamos, una decisión forzada por las condiciones económicas, de empleo de aquí o fue una decisión libre y propia?

No, yo aquí no veía ninguna posibilidad de trabajo de politóloga y como muchísima gente de mi generación decidí irme a buscarme la vida. Luego volví a estudiar, no me duró mucho la aventura, digamos, y volví a empezar un posgrado en la Complutense.

  • Esa aventura, esos años en Latinoamérica, ¿cómo han influido esas experiencias populares latinoamericanas a la hora de la labor que tú realizas desde el municipalismo?

A mi me influyeron como confirmación de una idea que yo tenía como politóloga, pero que yo vi allí de alguna forma que es que desde las instituciones, desde los municipios se puede hacer mucho por mejorar la vida de la gente. Durante mucho tiempo en Europa, la crisis de la socialdemocracia y de la izquierda europea había provocado que los movimientos alternativos se organizaran y se pensaran siempre desde fuera. Nos pensábamos, yo estaba dentro también. Nos pensáramos desde fuera de las instituciones.

Como los gobiernos que se alternaban en el gobierno, en el poder, de ellos no se apreciaba ningún cambio muy relevante si gobernaban unos u otros y como muchas decisiones además se tomaban en las escalas supranacionales, donde no había una capacidad de voto de decisión directa por parte de la ciudadanía pues acabamos dejando que nos colocaran solo en el espacio de la crítica externa a la institución. Que es una crítica y una visibilización y una forma de movilización política fundamental. Pero como que de alguna forma habíamos acabado por regalarle a los de siempre el espacio del poder político institucional.

Yo siempre he pensado que desde las políticas públicas -y siempre he pensado y siempre he estudiado como politóloga, de hecho es a lo que me especialicé- se transforma la vida de la gente. Y allí, se puede comprobar que efectivamente eso se hacía y que podía ser interesante hacer una cosa similar en España.

  • Cambiar la vida de la gente es algo que suena muy bien, pero que a veces es complicado. Quiero decir, realmente verlo, parparlo el cambio es complicado. El siglo XX se habla que fue el siglo de los Estados y parece que avanzamos hacia un siglo XXI donde están ganando peso, poco a poco, las ciudades, una municipalización del poder político y del poder social. Desde esta idea, ¿hasta qué punto crees que el municipalismo cambia la vida corriente de la gente? No ya, digamos en esa lucha de poder que tienen las ciudades, los entes municipales, frente a las Comunidades Autónomas o el Estado. Esa lucha entre las competencias, los poderes, hasta donde puede llegar el municipio que al final es el que es más cercano a la población para cambiar realmente la vida de la gente.

Yo creo que todavía no se ha producido en muchos países, en particular en España, la actualización de la estructura institucional. Cada vez más gente, más población, se concentra en las ciudades. De hecho, las ciudades cada vez son más grandes, en el sentido, en el caso particular de España, poca dispersión entre ciudades y mucha concentración en las áreas urbanas de cinco o seis ciudades en el país. Y, sin embargo, a diferencia de la ciudad de Londres o la ciudad de México, que tiene una constitución propia, aquí todavía no se ha producido esa descentralización, segunda descentralización, que yo creo que es extremadamente necesaria, dotando de competencias y de recursos a los ayuntamientos.

Somos, como dice un compañero concejal del Ayuntamiento, enanos políticos y gigantes sociales. Es decir, en el área metropolitana de Madrid viven cinco o seis millones de personas y, sin embargo, el Ayuntamiento de Madrid tiene, no por situación actual sino por la estructura institucional, competencias relativamente pequeñas si las comparas con otras ciudades del mundo.

Entonces, yo creo que el futuro de las ciudades, por una parte, es un futuro con mucho peso, con mucha concentración de riqueza y población. Y que por tanto, en España es muy importante avanzar hacia una reforma institucional que descentralice mucho peso de las Comunidades Autónomas a los ayuntamientos. Hay en todo un conjunto de competencias que se llaman Competencias impropias que son las competencias que tienen que dar servicios que formalmente tienen que dar las competencias autonómicas, pero que los ayuntamientos damos desde hace años. En una especie de parche intermedio que no es razonable, porque no tiene sentido que formalmente hay que hacer una cosa y en la práctica sea otra.

Yo creo que es muy importante que se avance en esa segunda descentralización hacia las ciudades, aunque no debemos desdeñar, creo que los recientes acontecimientos tanto en el caso español como en el caso inglés, el enorme poder movilizador que siguen teniendo las naciones como comunidades afectivas. De hecho, las dos cosas corren paralelas. Quizás los Estados tienen ahora, y sobre todo las Comunidades Autónomas, menos poderes ejecutivos, pero los Estados y las naciones siguen siendo enormes comunidades afectivas que no podemos desdeñar.

  • Bajando otra vez a la ciudad y ahora en concreto a Madrid. En 2015 tras 24 años de gobiernos del Partido Popular, llega una nueva corporación al Ayuntamiento. En este periodo que son casi dos años y medio, ¿cómo ha cambiado Madrid? ¿Qué ha cambiado de la vida de la gente de la que hablábamos antes, de la capacidad que tienen los ayuntamientos para modificar la vida? ¿Qué ha cambiado de una persona que se levanta a las 6, que va con los niños, etc?

En primer lugar ha cambiado algo que yo creo que es muy importante que esa persona que se levanta a trabajar y a llevar a los niños al colegio tiene la seguridad de que los impuestos que paga se dedican a invertir en la ciudad y no se van a lugares espurios. Esto debería darse por sentado, pero desgraciadamente como demuestra abrir cualquier periódico cada mañana no es así, no ha sido así en España desde hace muchos años, en particular en la Comunidad de Madrid. Creo que es una diferencia importante que uno sepa y pueda confiar en que el dinero de su trabajo que paga en impuestos va a mejorar, o no, digamos, no tienes que estar de acuerdo con lo que haga el Gobierno, pero sabes que no se va a los bolsillos de nadie, a ninguna cuenta bancaria. Creo que es muy importante tener un Gobierno honrado.

Además en Madrid en la práctica, creo que han cambiado muchas cosas que se pueden ver con facilidad. La segunda (cosa que ha cambiado) es que esa persona, a diferencia de lo que pasaba antes, puede participar en las decisiones colectivas de su ciudad. Tiene la capacidad de votar una vez al año a qué quiere que se dedique una parte importante del presupuesto municipal.

  • Y sin embargo, parece que no acaba de llegar ese mensaje.

Uy, fíjate. En la encuesta del Observatorio Municipal que hace el Ayuntamiento de Madrid cada dos años, que se hizo en noviembre de 2017, lo que más valoraba la ciudadanía madrileña, con 8000 encuestas, una encuesta bastante grande y seria, donde salen muchas críticas. Pero por el lado positivo lo que más valora la ciudadanía madrileña del actual Gobierno es, en primer lugar, la honradez, y, en segundo lugar, la participación. La capacidad de participar en la toma de decisiones.

Creo que eso es una puesta al día de Madrid que es muy importante, no es desdenable. Creo que casi 300.000 personas participaran en la primera consulta municipal que se hizo en febrero de este año, creo que es una cifra bastante impactante para una primera consulta. Además creo que aunque uno no haya dado el paso de participar, creo que todo el mundo valora que es una ciudad en la que se participa no solo cada cuatro años sino en las decisiones más cotidianas. Es una diferencia muy importante que la ciudad de Madrid haya asumido, incluyendo a todos los vecinos y vecinas que es lo más importante, la cuestión de la movilidad y la cuestión de la contaminación como cuestiones fundamentales.

Hace cuatro años quien gobernaba la ciudad de Madrid negaba que hubiera un problema de contaminación, simplemente se tapaba los ojos o cambiaba las estaciones de medición para ponerla en sitios donde había menos contaminación. Eso tiene efectos en la salud de la gente y se van a ver los efectos sobre la salud de los vecinos y vecinas de Madrid de tener al frente un Gobierno que cambia, de una forma bastante valiente, y asumiendo que eso puede implicar perjuicios o cambios de hábitos en los propios madrileños, protege y cuida la salud de todos a través de un plan de calidad del aire que es muy ambicioso pero que es muy necesario, porque no hay otro plan que no sea proteger el aire de Madrid.

Creo que se puede ver en una red de escuelas infantiles, puesta en marcha el año pasado por el Ayuntamiento, que se sale radicalmente de la práctica de los gobiernos del PP durante 25 años tanto en Madrid ciudad como en la Comunidad y que tiene que ver con gestionar los servicios públicos que dependen directamente del Ayuntamiento, no sobre la base del precio sino sobre la base de la calidad.

Hemos cambiado el modelo completamente y ya no se subasta al mejor postor, qué empresa o qué cooperativa gestiona una escuela infantil, sino que la forma de valorarlo es el proyecto educativo y la calidad educativa. Eso significa que en un año de un profesor en cada aula, hay dos, como mínimo y como base en todas las escuelas infantiles que dependen del Ayuntamiento de Madrid. Y hay una mejora de los estándares de nutrición, de las inversiones y del espacio que hay para los niños y para las niñas. Y es una mejora concreta que se ha podido ver en un año y que tiene que ver con invertir más y con cambiar el modelo. Un modelo que esté basado en el precio, pero que esté basado en la calidad que es como deben prestarse los servicios públicos.

  • Es verdad que algunos cambios de los que nos has comentado necesitan más tiempo para que realmente “calen” y, al final, la confianza de la gente se presta por cuatro años. En 2019 se cumplirán 4 años desde que Ahora Madrid se hiciera con el Ayuntamiento. ¿Cuatro años habrán sido suficientes para el proyecto que tienen para Madrid o son necesarios más?

No. Son necesarios muchos más, porque hay que revertir una profunda injusticia que existe en la ciudad de Madrid. La ciudad de Madrid es una ciudad tremendamente desigual. Entre el norte y el sur hay una diferencia de 8 años de esperanza de vida. Y eso significa que si te toca nacer en el sur tienes más posibilidades de morir antes que si naces en el norte. Y eso es inaceptable, pero ha sido así durante muchísimos años. Y para cambiar una dinámica de calidad de vida, de renta per cápita, de desigualdad tan grande, cuando además no se tienen las competencias directas sobre el empleo, sobre el salario… hace falta una política social que se extienda a lo largo de muchos años. Hacen falta muchas escuelas infantiles, muchos centros de salud, mejoras en la calidad del aire… muchas medidas que consigan darle la vuelta a una tendencia de desigualdad que ha venido desarrollándose durante muchos años. Y para cambiar también la concepción de una ciudad basada en el coche y en el tráfico hacia una ciudad en la que hay muchas formas de moverse en la ciudad de Madrid y el protagonista no es el coche, hacen falta cambios urbanos que tardan años en conseguirse.

  • Cambiando un poco de tercio, en febrero integras la candidatura Recuperar la Ilusión junto a Clara Serra, Ángela Rodríguez y otros compañeros, que acaba perdiendo la secretaría general frente a la candidatura de Podemos para todas. Intuyo que las diferencias que existían en un momento dado se han podido ir subsanando y la brecha que se abrió en el periodo previo se ha cerrado, pero más en lo puramente personal, ¿cómo sentiste esa decisión de la militancia de Podemos Madrid de elegir a Ramón Espinar y no a ti como secretario general de Madrid?

No hay otra forma que con respeto. Quiero decir, cómo no vas a respetar y asumir lo que ha sido una decisión mayoritaria en Madrid y en el Estado.

  • ¿Fue una decepción para ti?

No. Yo no podría decir que me enfado con la gente porque no haga lo que yo quiero que haga. En todo caso el error habrá sabido mío en no haber sabido convencer más o mejor.

  • A raíz de esto, si nos vamos a los primeros meses del año, que han sido bastante ‘moviditos’ para Podemos. ¿Las tesis adoptadas en febrero, en Vistalegre II, han dado resultado o el marco de actuación ha cambiado con esta nueva crisis de régimen que ha propiciado la tensión territorial con Cataluña y se necesita una revisión de los marcos?

Lo que se decidió en febrero, lo decidió la militancia y nada puede cambiar esa hoja de ruta si no es volviendo a preguntarle a la gente que eligió una dirección, de la que yo no formo parte. Creo, en todo caso, que sobre la cuestión de Cataluña Podemos no ha variado su mensaje en ningún caso y creo además que no debe hacerlo, porque hay cuestiones donde la rentabilidad táctica o electoral debe quedar en un segundo plano porque de lo que estamos hablando es de responsabilidad por el país y con un conflicto que ha desgarrado a la comunidad catalana y española. A diferencia de lo que han hecho otros partidos, con atajos electoralistas o posiciones en el corto plazo en busca del rédito electoral, Podemos ha mantenido una posición muy firme y coherente que tiene que ver con el rechazo de la independencia y la vía unilateral, el rechazo de las medidas represivas del Gobierno del Partido Popular en Cataluña y la apuesta por la vía democrática, que es como entendemos que se solucionan los conflictos en sociedades avanzadas. Y esa posición no sólo se aprobó en Vistalegre, sino que es constitutiva de Podemos y no creo que deba cambiar, aunque por ahora sea menos comprendida de lo que nos gustaría.

Rita Maestre para Farhampton Mag
Rita Maestre para Farhampton Mag
  • ¿Y cómo se conjuga darle la voz a la militancia, en este caso en Podem, que elige a una dirección donde está Albano Dante Fachín y otros, con ideas diferentes a la dirección nacional de Podemos, y a la vez mantener la hoja de ruta que tiene Podemos en este asunto?

Pues es muy sencillo, imaginemos que en una Comunidad, un secretario general empezara a defender una línea política a favor de la privatización de la sanidad. Es decir, una línea política que es radicalmente contraria a algunos de los postulados fundamentales de nuestra organización política. O un secretario general que dijera que no hay tal cosa como la violencia de género y que lo que existe es algo llamado “ideología de género” que tiene a un montón de señoras feminazis como activas militantes. ¿Qué sucedería? Pues que la organización no se vería representada por esa persona…

  • ¿Aun cuando las bases decidieran que esa persona es quien les representa?

Tendríamos que ver si las bases han votado exactamente esa decisión política o no. Creo que no es el caso. Lo que creo es que cuando hay una posición política que, no es que desafíe porque no es una cuestión de jerarquías o de autoridad, sino que es contraria a la posición de la organización en una cuestión tan fundamental como Cataluña, es que yo como madrileña, española y persona de Podemos, no me siento representada por una línea política afín al independentismo porque no soy independentista ni quiero que Cataluña se independice. Y no lo quiere el conjunto de la organización. De la misma forma que creo que la violencia machista existe y no me sentiría representada por alguien que dijera que no existe y que se llama ideología de género. Entiendo que es una cuestión complicada, intervenir de esa manera en una Comunidad, en una dirección, es un asunto delicado pero entiendo también que con la situación de enorme conflicto, presión y sensibilidad con esta cuestión en el resto de España, era una decisión que había que tomar porque las decisiones que se estaban tomando allí no nos representaban.

  • En relación a Podemos, a nivel nacional, las encuestas muestran una clara tendencia a la baja en intención de voto. De hecho, el CIS del pasado mes de octubre señala que la fidelidad de voto de la coalición Unidos Podemos es la menor entre los cuatro grandes partidos (60’1%, por el 68’8& del PP, el 69’6% del PSOE o el 75’8% de C’s) y Pablo Iglesias el líder peor valorado. ¿Cuál es la valoración que hacen de esta tendencia? ¿Están errando su mensaje? ¿Han dejado de conectar con una parte de la población que les veía con buenos ojos?

Yo creo por una parte que las encuestas de intención de voto hay que tomarlas con cautela cuando no hay voto a la vista. Considero que tienen una relevancia menor porque no es lo mismo responder pensando si ese voto se va a producir o no que posponiendo ese voto a 2000 no se sabe cuándo. Por otro lado creo que las previsiones de que a Podemos le va a ir mal son casi constitutivas de Podemos, quiero decir, nos acompañan desde el primer momento. No sé si podríamos en algún momento hacer la recopilación de los titulares que dicen “se acabó, para siempre”, “se acabó, un desastre”. También creo que el nivel de crítica aguerrida cuando no abierta manipulación o mentira, el caso de la financiación dichosa, mil veces refutada en los tribunales y que sin embargo hay un montón de gente que sigue pensando que es cierta. Dicho lo cual, siempre hay que hacer autocrítica, ver que se puede mejorar. Creo que la situación está en este momento muy influenciada por el conflicto de Cataluña y la resolución del mismo. Espero que mejoren, por supuesto, las tendencias aunque ya te digo, queda muchísimo hasta que se produzcan elecciones y yo estoy bastante tranquila y bastante optimista.

  • Pero, ¿está errando Podemos en su mensaje? Hay voces dentro del partido como Carolina Bescansa que apuntan que a la formación le falta hablar más a los españoles y no hablar tanto de Cataluña. Incluso dentro del partido, hay distintas corrientes que pueden tener visiones diferentes sobre ciertos temas.

Yo no creo que Podemos esté errando en su mensaje y tampoco conozco a nadie que lo esté diciendo ni dentro ni fuera. ¿Que se puede mejorar siempre? Por supuesto.

  • ¿En qué aspecto se puede mejorar?

Pues probablemente podamos mejorar o espero que nos hagan más caso, en el enrome trabajo parlamentario que está haciendo Unidos Podemos, que tiene los índices más altos de presentación de todo tipo de iniciativas y que sin embargo, se recogen más bien poco. Uno mira las cifras y resulta que Unidos Podemos es quien más propone en el Congreso de los Diputados y, sin embargo, de eso se habla poco. Hacemos muchos esfuerzos para que llegue, no a través de los medios de comunicación, que no lo recogen, sino a través de otras vías, probablemente podamos tratar de hacer más y podamos tratar de hacer más para explicar cuál es nuestro proyecto colectivo no para Cataluña sino para España. Y entiendo que en ese sentido va lo de hablar a los españoles y estoy de acuerdo. Seguro que lo podemos hacer mejor siempre. Se trata de explicar con coherencia y con firmeza lo que siempre ha sido nuestro proyecto para Cataluña y para España.

  • La elección de las palabras, de los significantes, nunca es casual en Podemos. Hay detrás un trabajo consistente de horas y horas. La famosa y ya parte de la cultura popular ‘casta’, que fue sustituida por ‘trama’, hoy parece tener un nuevo acompañante en el léxico de su formación. A raíz de las últimos sucesos en Cataluña, hemos escuchado a representantes de Podemos aludir en varias ocasiones a “el bloque monárquico”. ¿Qué papel juega la monarquía en esta “triple alianza” como ustedes llaman a PP, PSOE y C’s? ¿Debe revisarse su papel en una hipotética reforma constitucional?

Yo soy republicana, de siempre, porque me parece que es lo razonable en un país avanzado en el año 2017. Me parece que es bastante ‘de cajón’ que es mejor elegir al jefe del Estado de forma democrática que recibirlo por una herencia sanguínea desde hace unos cuantos siglos. Esto como base. ¿Qué incidencia tiene la monarquía en este momento?

¿O por qué Podemos, que como hemos dicho y creo que me lo confirmabas de alguna forma, la elección de las palabras no es nada casual, elige utilizar “el bloque monárquico”? ¿Qué sentido se le quiere dar o qué relación tiene la monarquía con este bloque?

Creo que la monarquía en el proyecto constitucional, más bien en el proyecto de la transición, tuvo un papel importante. Cuando digo importante no digo que fuera necesariamente positivo. Sí que tuvo una influencia en ese acuerdo entre los distintos sectores, sujetos sociales y políticos en España en los años 70. Creo que ahora trata de tener un papel similar para cerrar la crisis territorial que hay en España. Creo que la mejor respuesta a la pregunta es el mensaje del rey a finales de octubre. La posición de la monarquía ante la aplicación del artículo 155 de la Constitución, donde el Rey se posicionó de una forma muy clara, yo diría, no sobre el conjunto de los españoles. Apoyando a una parte numerosa, pero sólo a una parte. Dejó de lado u obvio, no hizo ningún esfuerzo por convencer o seducir a una parte de españoles que viven en Cataluña y que por distintas razones en los últimos años se han sentido separados y desvinculados del resto de España. Ahí el rey se posicionó de una forma muy clara.

  • ¿Se extralimitó de sus funciones?

No lo sé, yo no soy constitucionalista y no soy capaz de definir hasta donde debe llegar o no el papel de un jefe del Estado. Creo, en todo caso, que la voluntad de un jefe del Estado – en particular un jefe del Estado no elegido – siempre debe ser hablar al mayor número de ciudadanos posible. Y creo que se olvidó de una parte muy importante a la que entiendo que él, como yo, queremos convencer de que es mejor que siga siendo parte de España, con el encaje constitucional que haya que actualizar, que haya que revisitar, etc… pero entiendo que tanto el rey como yo queremos que Cataluña siga formando parte de España y en ese sentido hay que hablarle a los varios millones de catalanes que por distintas razones, en muy pocos años, se han sentido tan desvinculados. Ahí el rey eligió una posición donde no nos habló a todos, no nos representó a todos y creo que eso es un error y en ese sentido se utiliza ese concepto.

  • Decía Adolfo Suárez fuera de cámaras en una entrevista que en su día no incluyeron el debate monarquía – república porque había encuestas que decían que perdería la monarquía. ¿Crees que si hoy se hace un referéndum perdería también la monarquía?

Es una cuestión muy complicada porque en España la República, debido a los 40 años de Franquismo, está intrínsecamente relacionada en la memoria colectiva con la Segunda República. Es decir, no con la forma republicana del Estado, sino con el proyecto republicano de los años 30, que, para mucha gente, por toda la propaganda y la educación franquista, fue culpable de la guerra civil. No es obviamente mi posición, pero creo que hay mucha gente en España que piensa esto como consecuencia, ya digo, de los 40 años de dictadura. Por eso es una discusión complicada, que además se complica más con estos últimos acontecimientos en Cataluña, donde el papel del Rey como garante de la unidad de España como está recogido en la Constitución, digamos que se ha puesto más en valor. Creo que ahora ganaría la monarquía. Creo que por la situación de exaltaciones nacionales en los últimos tiempos el Rey ganaría. Creo también que puede ser un ganar en el corto plazo y perder en el largo. Es decir, se ha apostado por una estrategia de apoyo político a unas determinadas posiciones políticas que no representan al conjunto del país y eso puede tener consecuencias.

vía EFE/Mariscal
  • Un partido cuyas juventudes se declaran republicanas, pero parece que la dirección nacional no es el PSOE. La relación del PSOE y Podemos siempre ha sido objeto de análisis y debate, incluso dentro de ambas formaciones. Basándonos en la experiencia aquí en Madrid, donde Ahora Madrid gobierna gracias al apoyo del PSOE, más allá de la lógica rivalidad en un espacio político común como puede ser la izquierda, ¿se puede cambiar España sin el PSOE? ¿Son un aliado progresista o un enemigo inmovilista?

Yo creo que, igual que no tiene sentido definir a una persona de una vez para siempre, tampoco tiene sentido definir a las organizaciones políticas que son por su propia definición móviles y relacionales entre sí. Creo que el PSOE tiene, como todas las formaciones políticas, distintas almas y distintas presiones y se coloca en distintas posiciones en función de la correlación de fuerzas en cada lugar o en cada tema.

Por eso creo que un error muy grande de Podemos, que ha sido un error muy tradicional en las formaciones políticas interiores de Podemos en España, es otorgarle un papel demasiado importante en la discusión al Partido Socialista y definirse en relación a él. Creo que es una alianza que probablemente sea necesaria durante algún tiempo más, o yo que estoy en Podemos quiero que sea necesaria con el mayor poder posible de Podemos (y en el Partido Socialista lo querrán al revés, con toda la legitimidad). Creo que para que eso se produzca, Podemos y las fuerzas del cambio tienen que ser como nacieron siendo, con un proyecto político y un horizonte de futuro que es un poco independiente de lo que vayan haciendo los de al lado. Creo que hay que fijar un objetivo, hay que explicar cuál es nuestro proyecto, y la tarea hegemónica es la de conseguir que el resto se articule en torno a ti, no tú articularte en torno al resto. Creo que eso pasó en Madrid, con el liderazgo de Manuela Carmena, que es una persona con un carisma y un liderazgo muy fuerte. En esa campaña decidimos no hablar del partido socialista. Yo mantuve la posición de sencillamente no mencionar al Partido Socialista y polarizar la discusión con el Partido Popular, que era claramente el adversario y creo que esto dio resultados. Porque entre la gente progresista no se suele valorar positivamente que dentro del campo progresista uno dedique más tiempo a darle codazos al de al lado que al de en frente. Y yo sí creo que hay una diferencia entre el Partido Socialista y el Partido Popular, en que el Partido Popular está más enfrente y el Partido Socialista puede estar más al lado. Pero creo que es una fuerza política que de alguna forma pertenece al pasado. Se ve hasta en el voto. En los análisis en función del voto a los partidos, Podemos, Ahora Madrid, Barcelona en Comú y las fuerzas del cambio son las fuerzas que concitan el voto mayoritario de los españoles hasta los 45 años, mientras que el voto a partir de los 45 se reparte entre los partidos tradicionales. Eso nos dice algo de dónde está el horizonte de futuro y dónde está lo que se arrastra del pasado. Nosotros, como fuerza de futuro debemos dirigirnos hacia ese horizonte y no perdernos o pararnos a discutir con lo que se arrastra de antes.

  • Es muy interesante de todas formas lo que dices de la distribución de voto, porque para los que hemos estudiado Ciencias Políticas es interesante la pregunta sobre si la gente mayor es conservadora o nos hacemos conservadores a medida que nos vamos haciendo mayores. Porque eso puede al final generar unas dinámicas de voto que son las que llevan al Partido Popular a estar en el gobierno. Hoy los españoles mayores son eminentemente conservadores, y así lo demuestran en su voto. ¿Lo serán los que hoy tienen 40 años?

Podemos entonces como politólogos cruzar esa variable con la variable de la formación y quizás nos salga algo interesante. Es decir, sobre ese voto al Partido Popular, pesa más la edad, pesa más la formación (evidentemente son variables dependientes entre ambas). Yo creo que las nuevas generaciones no solo son nuevas, es decir, los jóvenes no sólo son jóvenes, sino que están muy informados, son extremadamente exigentes y además son ambiciosos en el sentido de que no son conformistas. Creo que eso tiene algo que ver con el ser joven pero también creo que tiene que ver con haber nacido en una época en la que asumir lo que hay no es bueno, mientras que a nuestros padres y sobre todo a nuestros abuelos lo que se les decía es “confórmate con la vida que te ha tocado”. Da gracias. Primero en una clave religiosa, donde ese pensamiento y ese mantra se repite (en particular en la religión católica, el mundo protestante va por otro lado). Es una manera de explicar el mundo, “da gracias por lo que tienes y no necesariamente aspires a algo más”. Yo creo que eso ha cambiado y que nosotros no hemos nacido educados en un país que nos dice “no pidas, no te quejes, quédate callado” porque te lo da Dios o porque te lo da el Rey o porque te lo da el Gobierno. Si no que hemos nacido en un país donde la exigencia y la ambición por conseguir, no sólo personal sino colectiva, es una parte de nuestra subjetividad y yo veo difícil que eso cambie. Yo no sé cómo se hace para ser exigente y pensar que uno tiene derecho a vivir bien, individual y colectivamente bien, y a los 40 años renunciar a ese derecho. Creo que es una cuestión que tiene que ver con la formación. Y cuando hablo de formación no me refiero a los masters que tengas, si no a cómo te relacionas con el mundo y cómo te relacionas con el futuro.

  • Ya supongo la pregunta por lo que nos has contado, pero, ¿es Rita Maestre más conservadora hoy que la Rita Maestre de la facultad? ¿Más comedida, quizás?

No, al contrario. Cuanto más tiempo pasa, más me convenzo de las enormes posibilidades que se tienen de cambiar las cosas desde los gobiernos y desde fuera. Del enorme dinamismo del mundo y precisamente de la potencia que tenemos como individuos y como sociedad para cambiar.

  • Bueno, dejando ya a un lado el tema de la política y para terminar, ahora que se acercan las vacaciones imaginamos que aprovecharás para desconectar con familia y con amigos. ¿Cómo afecta el hecho de que estés en política a las relaciones familiares y de amistad, sois capaces de dejar de lado del tema de las comidas de Navidad?

Sí, por supuesto. Tengo espacios familiares y de amistad donde la política nos gusta y lo hablamos y lo discutimos mucho y otros donde gusta menos y la verdad es que como en ese sentido, lo único que ha cambiado es que yo ahora tengo una responsabilidad política que antes no tenía. Pero mi interés sigue siendo el mismo ahora que el de antes y por lo tanto mis grupos y discusiones siguen siendo parecidas.

  • ¿Qué es lo que más te dice la gente cuando te para por la calle?

Pues hay críticas a veces, pero la verdad es que son menores en comparación con las cosas positivas que me dice la gente. Lo que más me dice la gente es que siga al lado de Manuela, de hecho, hay mucha gente que me traslada mensajes para la alcaldesa. Hay mucha gente que en el metro o en el autobús me dice “te doy dos besos, uno para ti y otro se lo das a Manuela cuando llegues al despacho”. O “dile a la Alcaldesa que lo estáis haciendo muy bien.” Lo que más tengo son mensajes de portavoz [se ríe], de vecinos que o le señalan cosas a Manuela o le trasladan cariño y afecto. Yo me quedo con una parte de ese cariño y el resto se lo paso a ella.

  • ¿Cuál es el último libro que te has leído o que te estés leyendo? ¿Alguna recomendación de lecturas fundamentales?

Pues estoy terminando ahora un libro de Enzensberger, que aquí en España es conocido por una biografía de Durruti muy bonita que se llama El corto verano de la anarquía, que es una recomendación de libro. Y ahora estoy leyendo una compilación de ensayos estupendos que se llama Migajas Políticas, que es una brillantez de ensayos en torno a los años ochenta sobre el Estado, los partidos, el socialismo real… muchas cosas muy interesantes. Y en cuanto a recomendación de libro fundamental (aunque es muy difícil porque depende de los gustos de cada uno), que haya leído recientemente y que haya sido importante, hay una biografía de Gramsci que se ha editado hace poco, Antonio Gramsci: Vida de un revolucionario, de Giuseppe Fiori.

  • ¿Y de ficción? ¿No te satura llegar a casa y leer ensayo político?

Bueno, intento combinar y leer dos novelas por ensayo. De lo último que me he leído que me ha gustado mucho, Marta Sanz es una autora que me gusta muchísimo. El último que he leído suyo es Farándula, que está muy bien. También estoy a medias con el último de Belén Gopegui que se llama Quédate esta noche conmigo y que también lo estoy combinando con el de los ensayos, que es algo que hago bastante.

Ah, y Semprún, que es un descubrimiento para mí reciente, que no para el mundo, soy yo la que llego tarde. Además de la Autobiografía de Federico Sánchez, leí hace poco uno que se titula La escritura o la vida, que es un libro maravilloso.

  • ¿Y de cine o de series?

La última que me ha gustado mucho es Big Little Lies, que además he leído hoy que tenía un montón de premios encima de la mesa, de lo cual me alegro mucho porque es una serie muy feminista y de mucha calidad. Estoy terminando de ver Stranger Things, la segunda temporada, que también está muy bien. Y cuando la termine empezaré con El cuento de la criada. Ah, también hay una serie que me encanta que se llama Parks and Recreation, muy divertida y que además los que estamos en el mundo municipal y del gobierno municipal nos sentimos bastante representados.

Películas… aquí me es un poco difícil porque no sé por qué, tiendo a olvidar el nombre de las películas y sus directores. Recomendación navideña, Coco, la última de Disney y Pixar, que la vi la semana pasada y es una preciosidad.

  • Bueno y ya para terminar, si nos das la exclusiva… ¿Va a repetir Manuela Carmena como alcaldesa de Madrid?

Pues no tengo la respuesta, aunque me encantaría deciros que sí. No es algo que esté decidido, aunque es una puerta que como ella misma ha dicho, está entreabierta y yo he dejado el pie ahí también para que se mantenga así, pero es una decisión que tiene que tomar ella. Para mí sería una fantástica decisión porque creo que es la mejor alcaldesa que ha tenido Madrid.

  • ¿Y si repite Manuela, repetirá Rita con Manuela?

Sí, si todo va bien. He hablado con ella que, por supuesto, porque estoy muy bien trabajando con ella, es una persona que admiro mucho y porque el proyecto que estamos desarrollando en Madrid (no sólo Manuela, sino los 20 concejales que cada día trabajan en sus áreas y en sus distritos) me emociona y me enorgullece mucho.

Por Paula Ducay (@DucayInk), Jorge Rubio (@Jorxrubio) y Sergio Rabinal (@S_Rabinal)

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