Eterna Gloria

Gloria Fuertes es el nombre de la poetisa española más grande de todos los tiempos. Su semilla, rebosante de poesía y dotes literarias, fue sembrada en la ciudad de Madrid en 1917. Creció como una flor salvaje, dependiente de su propia fuerza para sobrevivir y víctima de los cambios temporales, que trajeron la desgracia a su vida.

Tuvo que trabajar desde temprana edad en lo que pudo para ayudar a su humilde familia, y cuando tan solo tenía quince años, murió su madre. Dice en una de las estrofas de su poema autobiográfico:

“A los nueve años me pilló un carro

y a los catorce me pilló la guerra;

A los quince se murió mi madre, se fue cuando más falta me hacía.”

Ni siquiera estas circunstancias impidieron que Gloria continuase escribiendo. De hecho, es muy probable que el dolor desgarrador hiciese que la lectura y la escritura arraigasen con más fuerza en su interior, actuando como bálsamo calmante.

Con catorce años consiguió que publicasen su primer poema, “Niñez, Juventud, Vejez…”. Con diecisiete, escribe su primer poemario, Isla Ignorada, que no será publicado hasta 1950. En 1939 comenzó a trabajar en una revista infantil y en los años posteriores trabajos como escritora de cuentos, teatro y poemas fueron sucediéndose unos a otros, pues fue una etapa de gran éxito profesional para la poetisa. Recibió en la misma múltiples premios, y no solo trabajó para el público infantil, por lo que es más conocida, sino que también escribió para revistas de temática más compleja, como Chicas y Postismo y Cerbatana. Además, fueron varios los libros que pudo publicar, como Cangura para todo, Poeta de Guardia o Cuando amas aprendes geografía.

Pero, a pesar de este éxito literario y la inocencia que parecía poseer su corazón, Gloria Fuertes no gozaba de una vida feliz y próspera. Muchos de sus días quedaron cubiertos por nubes negras, haciendo que el sol nunca llegase a bañar del todo sus pétalos. La posguerra quedó grabada a fuego en su memoria, algo que, junto con la muerte de su madre y la de uno de sus hermanos, marcó toda su carrera literaria. Si dejamos a un lado los cuentos infantiles, sus poemas, aunque cargados de humor, también lo están de crítica y desacuerdo con la sociedad. La poetisa o, mejor dicho, la poeta, ya que no le gustaba que le llamasen de la primera forma (según afirman fuentes cercanas a ella), era una reconocida pacifista, contraria a la guerra y la violencia, y ¿qué mejor que alguien que ha vivido la guerra, para juzgar sus efectos?

Otro aspecto interesante de su vida y que no muchos conocen, fue su romance con más de una mujer. A pesar de tener relaciones con hombres, los grandes amores de Gloria Fuertes fueron todas féminas, entre las que cabe destacar Phyllis Turnbull, hispanista estadounidense con la que mantuvo una relación de más de quince años. No solo rompió con la normativa heterosexual, sino que además quebró los estereotipos de género, vistiéndose “de hombre” para acudir a los diversos recitales que ofrecía por toda España. Todo esto en el ambiente clasicista de la posguerra y el período franquista.

Mujer escritora, roja, feminista, pacifista, perteneciente al colectivo LGBT… Gloria Fuertes es una de las poetas femeninas de mayor talento, pero también de mayor valentía. Bajo una capa de inocencia e infantilismo, escondió a una mujer fuerte, independiente y trabajadora cuya labor hoy en día sigue siendo reconocida.

Gloria eterna a Gloria.

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