night train

All aboard for Night Train

No era un gato llorando. Era un niño.

Corría el año 1928 cuando Ella Lane oyó unos llantos ahogados mientras pasaba cerca de un vertedero de Austin, Texas. La mujer, viuda y con cuatro hijos, se acercó a la figura que emitía el sonido. Esperaba encontrar un gato abandonado, algo muy común en lugares como aquel. No obstante, sus ojos se toparon con un bebé de no más de seis meses envuelto en periódicos.

Ella adoptó al chico, de nombre Richard, y decidió cuidarle. Poco tiempo después, aprendería que el niño realmente era hijo de una prostituta de nombre Etta Mae King y del hombre que le daba empleo. Richard no tuvo una infancia llena de amor o bienes, pero sí una indudablemente mejor que la que el destino le habría deparado de no ser por la curiosidad de su madre adoptiva.

Recuperándose los Estados Unidos de América de una recesión económica de inmensa magnitud, los sectores más desfavorecidos de la sociedad sufrían las consecuencias de la irresponsabilidad de unos pocos. Las iglesias locales y, por ende, el deporte, eran y siguen siendo vías de escape a la realidad para muchos jóvenes afroamericanos en el país.

Richard asistió a un instituto exclusivo para jóvenes negros en Austin. Buscando refugio en un balón, el baloncesto y el fútbol americano acapararon su atención. Finalmente acabaría centrándose en este último. Su tamaño al acabar de crecer (1.85 metros y 88 kg) le permitió elegir. Los sueños de alcanzar la profesionalidad trascendían la fama y el reconocimiento. Era el dinero, y no en forma de ostentación, sino la posibilidad de mantener a su madre adoptiva lo que empujó a Richard a buscar la excelencia personal en el deporte.

Durante este período, su madre biológica fue a Austin a visitarle. Consiguió que el joven le perdonara, aduciendo que abandonarle había sido una decisión tomada bajo la presión e influencia del padre. El día a día de Richard fue de Texas a California, pasando por Iowa, donde vivió con Etta; y Nebraska, donde comenzó a jugar a football a mayor nivel. En Scottsbluff, la decimotercera ciudad más grande del estado, las cualidades que posteriormente le harían destacar en el mundo profesional comenzaban a vislumbrarse, pese a jugar en una posición distinta. Tras su última temporada en el instituto, se trasladó al estado dorado.

Fue en California donde Richard se alistó al Ejército, en el año 1948. No obstante, no por ello dejó de practicar su deporte predilecto. Jugando como wide receiver en el equipo de la base militar de Fort Ord, Lane destacó en la temporada 1950-1951, atrapando 18 pases de touchdown y recibiendo el premio al primer equipo del Ejército.

Al acabar su servicio, debía buscarse una forma de ganarse la vida. Encontró una oportunidad en una planta de aviones en Los Ángeles, donde su trabajo consistía en levantar y trasladar chapas metálicas. En uno de sus trayectos al lugar, vio desde la ventana del autobús las oficinas de Los Angeles Rams, franquicia de la NFL que se había trasladado a la ciudad angelina desde Cleveland seis años atrás.

Un álbum con recortes de periódico sobre sus actuaciones en el instituto, Scottsbluff y Fort Ord fue lo único que Richard llevaba en sus manos cuando decidió ir a las oficinas a pedir a los dirigentes que le dejaran participar en unas pruebas para entrar en el equipo. El entrenador de LA, Joe Stydahar, accedió a dejarle demostrar su valía.

Inicialmente, lo intentó como wide receiver, posición que había desempeñado en el Ejército. No obstante, en vista de los receptores que los Rams tenían en nómina (Tom Fears y Elroy Hirsch, ambos futuros miembros del Salón de la Fama), los entrenadores decidieron probarle de cornerback.

Inmediatamente supieron que su decisión había sido acertada. Pese a quizá no contar con la experiencia o preparación física de otros jugadores, Lane poseía la dureza y agresividad que muchos cornerbacks más talentosos eran incapaces de demostrar. Su dureza al placar no encontraba una comparación realista entre los defensive backs de la plantilla de los Rams. Sobre su estilo, dijo:

“Mi objetivo es detener al atacante antes de que consiga avanzar una sola pulgada más. Normalmente he de lidiar con receptores que tratan de atrapar pases, y pueden caerse hacia delante y lograr un first down si les placo en las piernas. No hay nada que odie más que un first down.”

Afirmaría posteriormente que “no ha habido en la historia del fútbol americano un buen placaje por encima de las cejas”. El estilo de placaje de Lane llegó a prohibirse en dos ocasiones distintas. Fue revolucionario y explotado en la época, solamente comparado con el del legendario linebacker de los Bears, Dick Butkus.

Su nivel en defensa le sirvió para firmar su primer contrato, dando un giro de 180 grados a su vida. Sin embargo, la consideración en la que hoy se tiene a los jugadores de fútbol americano no es en absoluto similar a la que se tenía entonces. De hecho, de aquella la NFL no era lo que es hoy: sí, llevaba el mismo nombre, pero solamente participaban doce equipos. No sería hasta el año 1970 cuando la fusión de la liga con la American Football League dejó como resultado una competición parecida a la que conocemos hoy en día.

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Richard comenzó a destacar entre los jugadores de Los Ángeles por su agresividad y capacidad de placaje, siendo una tortura en los entrenamientos para Hirsch y Fears. Fue este último quien le puso el apodo que se quedaría con él para el resto de sus días. Tom, un apasionado de la música, solía amenizar la vida para sus compañeros con canciones de jazz y soul. Su canción favorita era Night Train, compuesta por Jimmy Forrest y a la que posteriormente James Brown añadió letra, mencionando las ciudades de la Costa Este por las que pasaría su banda en gira.

All aboard for night train
Miami, Florida
Atlanta, Georgia
Raleigh, North Carolina
Miami, Florida
Atlanta, Georgia
Raleigh, North Carolina
Washington D.C
Oh, Richmond, Virginia too
Baltimore, Maryland
Philadelphia
New York City
Take me home, Boston, Massachusetts
And don’t forget New Orleans
The home of the blues
Oh, yeah, night train
Night train, night train

Lane desarrolló una buena relación con Fears, quien reproducía la canción cada vez que Richard entraba en su habitación. Esto provocó que el compañero de cuarto de Fears, Ben Sheets, comenzara a llamar a Richard “Night Train Lane”. Al principio, no fue exactamente de su agrado: acarreaba unas posibles connotaciones raciales que no le gustaban en absoluto. No obstante, acabó aceptándolo y haciéndolo suyo.

Night Train no era el único apodo significativo que Lane había recibido a lo largo de su vida. La historia cuenta que, cuando era un adolescente, se le conocía como “cue ball”, término que hace referencia a una bola blanca de billar. Richard solía jugar en un salón de billar donde las apuestas eran algo cotidiano. Tras ganar una partida a su oponente, con quien se había jugado diez centavos, este trató de escapar. Al intentar dar la vuelta a la esquina, Richard cogió la bola blanca y la lanzó, acertando de lleno en la cabeza de su contrincante. Esto hizo que no solo se ganara el respeto del salón, sino también un nuevo sobrenombre.

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A sus 24 años, la primera temporada de Night Train fue espectacular. Sus catorce pases interceptados en una campaña significó la consecución de un récord que sigue con vigencia 66 años después. Además, Lane logró los números de su histórico 1952 jugando doce partidos, en lugar de los dieciséis de temporada regular reglamentarios hoy en día. Los Rams venían de ser hacerse con el título en el año anterior, pero fueron incapaces de revalidar su título tras caer derrotados ante los Detroit Lions, futuros campeones.

“Si me rompo un brazo como consecuencia de la dureza de un placaje a un receptor… bueno, lo consideraría una buena jugada.”

Su buen hacer en labores de special teams provocaron que se ganara también un puesto en formaciones de defensa de field goals, donde dejó una jugada destacada al bloquear uno y retornarlo treinta yardas para obtener un precioso touchdown ante los Green Bay Packers en diciembre de 1953. Los Lions de Bobby Layne volvieron a hacerse con el título tras solamente perder dos partidos durante la temporada, eso sí, ambos contra los Rams de Night Train.

Antes de comenzar la temporada 1954, Lane fue traspasado. Su destino sería Chicago, pero no como miembro de los Bears, sino de los Cardinals (se trasladarían a San Luis, Misuri en 1960; posteriormente, a Phoenix, Arizona, donde están ubicados hoy en día). En los Cardinals, Richard se reunió por un año con Stydahar y consolidó su estatus como uno de los mejores jugadores defensivos de la liga. Sin embargo, esto no vino acompañado de éxito colectivo inmediato: el equipo sólo tuvo una temporada con balance positivo. Los Cardinals no entraron en Playoffs en ninguno de los seis años que Night Train jugó para ellos. Perdieron más del 75% de sus encuentros entre 1954 y 1960, sus últimos años en Illinois.

Una de sus jugadas más icónicas como Cardinal tuvo lugar en 1955, de nuevo ante los Packers. Ray Richards, entrenador de Chicago, solía alinear a Lane como receptor en situaciones especiales. Los Cardinals buscaban espacio y evitar encajar un safety. Night Train se colocó en la formación ofensiva, recibió el certero pase de Ogden Comptonquarterback que tan solo disputó nueve partidos a lo largo de su carrera, y lo convirtió en un touchdown de 98 yardas.

Sus años en Chicago llegaron a su fin cuando los mismos Lions que habían amargado sus dos primeros años en Los Ángeles firmaron un traspaso por él en el año 1960. Lane ya tenía 32 años, pero eso no le impidió alcanzar una segunda juventud en Detroit. Pronto se convirtió en uno de los jugadores más queridos de aquel equipo, más aún tras sellar la victoria ante Baltimore retornando una intercepción a Johnny Unitas el 23 de octubre de ese mismo año.

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Pese a no haber alcanzado ninguna Super Bowl, la carrera de Night Train en Detroit fue un éxito. Siguió recibiendo las mismas nominaciones -y consecuentes apariciones- en los equipos del All-Pro y la Pro Bowl. Tras interceptar 21 pases en 66 partidos como miembro de los Lions (68 intercepciones en 157 encuentros en total), Lane colgó las botas, aquejado de múltiples lesiones y molestias.

Night Train siguió involucrado con la NFL, sobre todo con Detroit, tras su retirada. Tras ser aceptado en el Salón de la Fama en el año 1974, su discurso a favor de los jugadores afroamericanos fue impactante a la par que conmovedor. Textualmente, dijo que “ojalá los jugadores negros se unan para tratar que no haya entrenadores negros, dirigentes negros y tan pocos quarterbacks negros”.

Tras volver a su ciudad natal de Austin en 1994, Lane pasó sus últimos días sufriendo las consecuencias de una severa encefalopatía traumática crónica, origen de multitud de controversias acerca de la seguridad del fútbol americano. Murió a los 73 años, según su familia, “plácidamente, después de jugar al dominó y escuchar jazz”.

Llámalo Richard, Dick, Cue Ball o Night Train. Incluso con la prohibición de sus características técnicas de placaje, no solo sigue siendo una referencia para los nuevos defensive backs del deporte, sino que personifica a la perfección el ideal del sueño americano: un hombre nacido en complicadas circunstancias, cuyo trabajo y perseverancia le granjeó un lugar entre la élite de su puesto. Si este modelo se asemeja a la vida cotidiana del estadounidense medio podría discutirse en otros artículos… o en una simple palabra: no.

No obstante, la realidad es que aquel niño abandonado en un vertedero de Austin logró que su vida pasara de ser una triste estadística a ser lo suficientemente relevante como para que un estudiante de Oviedo escriba 2000 palabras sobre él.

Talk about the American dream.

 

 

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