Andrés Suárez

Entrevista a Andrés Suárez: «El pueblo es el que decide cómo va un disco»

De Pantín a Madrid. Andrés Suárez desgarra sus sentimientos en cada canción y cree en cada tema como si fuese lo único que le queda en la vida. A sus casi 35 y triunfando en el mundo de habla hispana, Andrés Suárez mira desde una ventana su futuro (y presente), más que prometedor, sin olvidarse de aquél WiZink que llenó hace ya año y medio. Intentar darle media noche a Andrés es imposible, uno quiere de él vida y media.

  • Buenos días, Andrés. En primer lugar vemos necesario preguntarte por tu gira por teatros presentando “Desde una ventana”, tu último disco que sacaste el año pasado. ¿Está habiendo tan buena aceptación en directo como la que hubo con “Mi pequeña historia”? ¿Qué expectativas tenías?

Yo creo que está incluso mejor, creo que el pueblo es el que decide cómo va un disco, más allá de managers, discográficas, etc. Si algo gusta o no al final lo decide el pueblo, y los teatros se están llenando y la gente está creyendo en el disco. Lo que más me gusta de la gira teatral, que supuestamente es una gira lenta y un tanto silenciosa por el respeto que hay en los teatros, es que la gente al tema tres ya está de pie cantando, dándolo todo. La gira más rockera que he hecho en mi vida es esta de teatros. Y está siendo una gira maravillosa, es una experiencia que jamás olvidaré, muy emotiva. Es prácticamente un concierto a la semana cargado de emociones.

  • Cuando sacaste el calendario de la gira vimos precisamente eso, que eran todos teatros. ¿Qué te llevó a tomar esa decisión para presentar el álbum? ¿Qué diferencias estás viendo entre presentarlo en teatros y salas? ¿Hay un ambiente más frío o todo lo contrario?

Yo creo que la clave es el orden. Las ganas de hacer las cosas con un orden. Antes era donde cayera, nos íbamos a una sala, a un bar, a un auditorio…y a mi eso me generaba un poco de ansiedad, en el sentido de decir “me apetece hacer un show con unas luces, con un sonido, que los temas tengan una correlación…” y eso sólo te lo da un teatro, con su historia, su memoria, lo que cuenta el teatro. Y esto me apetecía muchísimo. Nunca había hecho una gira teatral y me está encantando el resultado, porque al final en el teatro hay un silencio que en una sala es muy difícil que lo haya, es un silencio difícil de quebrar. Y además lo quería hacer con la banda, precisamente en ese silencio jugar con mis músicos y hacer que la gente interactuara y se lo pasara bien, y está siendo una experiencia muy hermosa.

  • Al echar un primer vistazo a la lista de canciones del disco se pueden ver dos cosas: que es extenso y que sólo hay una colaboración, Rozalen. ¿Qué te llevó a querer colaborar sólo con ella en el álbum?

Es cierto que sólo hay una colaboración vocal, pero hay otras artísticas, está Antonio Serrano en la armónica, el maestro Antonio García de Diego en la guitarra portuguesa. Sí hay colaboraciones, pero sí que es verdad que no tan visibles como la de Rozalen. Y me lleva a llamarla la admiración que tengo hacia ella. Creo que tiene un alma en la garganta increíble, y por eso le va a así, porque refleja su personalidad en la garganta.

Es un disco que, de inicio, ya tiene más colaboraciones que el anterior, que no tenía ninguna, pero no por nada, sino porque simplemente no surgió. Y luego sí, es un disco largo. Yo venía de hacer un disco corto de diez temas, y me apetecía mucho hacer un disco largo. Y creo que no es ni tanto ni tan poco. Creo que me pasé en uno haciendo sólo diez canciones y en este haciendo quince, a lo mejor hay que hacer uno de trece. Pero me he quedado muy a gusto, tenía muchísimas canciones y me apetecía mucho decirle a la gente “he compuesto más y creo en todas ellas”. Evidentemente, si sacas una canción es porque crees en ella, y yo creo en las quince y aquí os las canto.

  • Sabemos de ti que eres un músico criado en gran parte en la calle y hemos visto tu iniciativa de #AbriendoVentanas para que músicos callejeros abran tus conciertos. ¿Cómo ha influido en tu evolución musical el haber estado tocando durante años en el metro, en las calles, etc?

Hay algo que en una ocasión se publicó de mi y es completamente falso. Hubo un titular un poco amarillista que decía “Andrés Suárez, el músico que se crió en la calle”, y eso es mentira. Yo toqué en la calle, eso es cierto, pero yo toqué para pagarme mis vicios y toqué porque quería tocar en la calle. Es muy distinto a tener que subsistir, como mucha gente está teniendo que hacer en este país, y encima artistas que valen oro. Y no seamos hipócritas, porque en este país consideramos músico callejero algo un tanto despectivo. Acabó de llegar de Dublín y ahí un músico callejero es un tipo al que la gente se para a escuchar, le aplaude, le echa unas monedas y es un músico respetado.

En España dices músico callejero y ya no suena bien. Y a mi me duele, me molesta, me parece horrible, y de hecho lo he demostrado. En el concierto que hicimos en el Price subí a una persona, Raúl Fragua, que canta en las calles de Segovia y os lo recomiendo porque es increíble, y tiene un talento descomunal, y el Price se puso de pie diez minutos a aplaudir. Y se trata de eso, de que dejemos de considerar a un músico callejero como algo casi hasta nocivo cuando realmente es algo maravilloso, estás paseando por la calle y alguien te regala su arte. #AbriendoVentanas es eso, que tú grabes a un músico por la calle en tu ciudad y que si quiere pueda colaborar con en el concierto.

  • Vimos también que hace un par de meses visitaste la Academia de OT para charlar con los alumnos y tocar un par de temas delante de ellos y que recientemente estuviste componiendo junto a Cepeda, ¿cómo has visto todo el fenómeno OT? ¿te hubieras imaginado a ti hace unos años en un programa como este?

Creo que sé por dónde vas, y digo creo porque hay un hándicap con estos programas, y es que el deporte nacional es la crítica, y hace unos años se creó el estereotipo del “triunfito” y de que un programa de estas características no mola y tal. A mi me van a perdonar, pero creo que ha sido un acierto absoluto el que una chica de 18 años cante Víctor Jara en la televisión pública, el que por fin haya un puto programa de música, y digo uno porque creo que sólo hay uno.

Venimos de uno de los países culturalmente más ricos del mundo, con los mejores grupos, con grandísimos cantautores (yo me excluyo), bandas de rock, etc., tenemos una música acojonante y no tenemos ni un sólo político que nos defienda, ni un lugar para cantar en la radio o en la tele, y cada vez es más difícil. Bendito sea que un programa de música, en el que unos chavales con unas ganas increíbles van a cantar, van a cantar con música en directo, con una guitarra, un piano… ¿Pero de qué coño nos quejamos? Nos encanta quejarnos de todo, de que todo es horrible. A mi me pareció genial. Yo a lo mejor hace unos años por ese estúpido estereotipo igual no hubiera ido porque no me veía muy reflejado.

Claro, cuando veo que chavales con veinte años están cantando a Rozalen, a El Kanka, a Robe Iniesta…, a mi me ha parecido uno de los mayores aciertos que he visto últimamente en la televisión y ha sido un placer por mi parte ir a conocerlos.

Andrés Suárez
Andrés Suárez: “Cuando firmé me dediqué a levantarme, mesa a mesa, para ir pidiéndole perdón a los profesionales de esa discográfica” (vía cabinapop.com)
  • “Desde una Ventana” es tu segundo disco con Sony. Hemos leído ciertos comentarios del estilo “Andrés Suárez se ha vendido” al irse con una multinacional. Pero queremos saberlo desde dentro, ¿hay alguna diferencia en el proceso de composición y puramente musical al formar parte de una multinacional en vez de estar con una discográfica independiente o es todo exactamente igual?

Me mola, me mola esta pregunta. Además yo soy de mojarme, yo soy de fanzine y me mola meterme en jardines como este. Entonces te contestaré en total libertad que es como me siento y creo. Ya sabes por dónde voy.

El otro día vi un programa acojonante de Salvados que iba de los haters. Había gente que hablaba, criticaba, que generaba ese odio, esa crítica gratuita en redes y al final lo miraban a los ojos y le decían “¿por qué lo has hecho? y respondían “no lo sé”. Tote King escribió: “Vivimos en una sociedad enfadada y no sabe porqué”.

Yo, decir que mi discográfica, en este caso SONY. Yo era un chaval de 20 años que en Libertad 8 decía: “malditas las discográficas, son una mierda, son unos dictadores”. Yo decía eso. Yo nunca había visto a una discográfica, lo decía porque lo oía, entonces lo repetía. Y a los veintipico años Simone Bosé, que en paz descanse, ex-Presidente de Universal Music en España, vino a verme a Libertad 8 y yo decidí fichar por él tras una serie de conversaciones. Fue algo tan sumamente maravilloso que me dediqué a levantarme, mesa a mesa, para ir pidiéndole perdón a los profesionales de esa discográfica que lo único que eran, era eso. Eran profesionales que querían amplificar mi carrera.

Y gracias a eso yo grabé Moraima, un disco en directo que yo no me hubiera permitido haberme podido grabar. Entonces, dicho esto, yo me quedo a gusto cuando respondo a uno que no es de mi público. Mi público es una gente genial, maravillosa, que no se dedica a meterse en las redes a decir “esto es una completa mierda”. Si algo no te gusta, no lo escuches. Esa serie de bulos se crearon porque “se vendió”.

Primero, no me conoces de nada, no has oído mis canciones. Segundo, ni a nadie de mi discográfica -ya no es EMI, ahora es SONY- ha entrado en un estudio de grabación para decirme que la batería ha de estar más alta, la guitarra ha de ser verde o tengo que decir azul. Nadie, nadie de mi discográfica ha entrado en un estudio de grabación. Han entrado para decir “nos mola, no está mal”.

A mí nadie me ha dicho “te obligo a hacer esta entrevista”. Me dicen “¿te apetece hacer esta entrevista?”. Hostia, qué distinto es.

Entonces, hay una cierta gente que habla sin saber y que sabemos que un comentario malo va a generar 50.000 veces más repercusión que uno bueno o positivo. Lo que hago en las redes es no brindarles luz ni apoyo, dejarles en silencio. Luego entras en sus perfiles y es la crítica, la crítica, la crítica y más la crítica.

Yo soy libre y si en mi último disco hay más banda, más eléctrica y más batería es porque he dicho que quiero más batería. Y si giro con la banda es porque le he pedido a mis músicos y a mis técnicos, que son la hostia, que salgan conmigo a tocar. En ningún momento me han dicho “te obligamos a viajar con banda”. Es que fíjate las moñerías que se han llegado a publicar en redes sociales. Y es lo que lo veía y me quedaba atónito, no sabía qué decir y sencillamente lo que aprendí a hacer con los años es otorgar silencio.

Vivimos en una sociedad bastante cargada de ira, de rabia, de mala hostia, de enfado uno con otro, y no permito ya que en mis muros públicos haya espacio para eso. El que no quiera escucharme que no me escuche. El que use la música, genial. Pero nadie me conoce y nadie de mi libertad, y nadie es quién para juzgar. “Es que lo que tú haces es una basura”. Hostia, ¿llegamos ya a esos términos hoy en día? Es que es así, entras en las redes sociales y lees cualquier comentario… Yo publico cualquier cosa y alguien al otro lado de la pantalla que no sabes quién es te pone “es que es la cosa más…”. Hostia, ¿es este el nivel de vida? ¿Por qué? Yo si voy a un restaurante y no me gusta, no vuelvo, no lo incendio. Me he quedado a gusto (risas)

  • Has incluido en el álbum temas que tenías presentados en directo desde hace tiempo como Ahí va la niña o 6+4, ¿a qué se debe esta prolongación temporal para incluir estos temas en este disco en vez de en Mi pequeña historia?

Se debe a que, con todos mis respetos, no es lo mismo tener un tema grabado con el móvil en un bar a un tema producido por Adrián Schinoff, Andrés Litwin, con los micrófonos y el ambiente de silencio y respeto, de grabar por la tarde en los estudios de MusicLand, es muy distinto. Es decir, hay temas que a mí me marcaron para siempre y me acompañarán siempre. Para mí ha sido 6+4 o Tal vez te acuerdes de mí, son temas que me emocionan, me gustan, me hacen daño, creo en ellos. Entonces quería que estuviesen en mi disco y quería que estuviesen producidos y quería que sonasen dentro de un disco, no con la grabación de un móvil que yo agradecía, bendita la gente que quiere grabar mis conciertos, pero no suena igual. Quería inmortalizarlos como se merecían.

  • Vi hace poco una entrevista de un compatriota gallego tuyo, Fredi Leis, en la que decía que pensaba que él estaba gustando tanto porque “todo lo que cuento es de verdad, basado en hechos reales”, ¿ha podido ser esa tu clave para triunfar, el poner los sentimientos encima de la mesa y abrirte en canal con cada letra?

Me encanta que haya más gente como yo, que escribe cosas ciertas. Yo he vivido incluso en Libertad 8 una mesa con compositores, creadores, donde sacaban un tema, un guion y empezaban a escribir y se inventaban la canción de arriba abajo y me daba una rabia… Porque yo no puedo, no soy capaz, no soy un guionista. Yo canto al alzheimer de mis abuelos, y nadie conoce el alzheimer de mis abuelos como yo, y canto a un amor no correspondido que se fue en Galicia. Eso lo viví, lo sufrí y escribí en lágrima el papel que mojaba. No sé si es la clave del éxito, yo creo que a la gente le gusta sentirse identificada con las canciones. No quiero hablar de unicornios de colores y de planetas que no sé si existen y de no tener ni idea de qué estoy escribiendo. Tú tienes que hablar de lo que te ha marcado, te ha dolido, el amor, el desamor, el sexo, el alzheimer y una amistad o desamistad. Eso creo que es muy verdadero y me gusta describirlo.

  • Decía Zahara que no se veía preparada en muchos conciertos para cantar “Con las ganas”. O el propio Tote King en su último disco hablaba de lo que le costaban algunos directos. Tus letras son duras, mucho, ¿tienes tal conexión emocional con alguna canción para no poder cantarla en directo por tu propio bien?

Sí, a veces te duelen canciones. El otro día cantando a mis abuelos pues me emocioné. Estaba en Galicia, estaba en Narón. Me puse a llorar. Y a mí como gallego de aldea a veces me duele un poco eso, me avergüenza, no me gusta emocionarme en público, pero por otro lado es precioso. Me pasó, me acordé de mi abuelo y me puse a llorar.

Hay canciones que te duelen, sobre todo las que has vivido, las que has besado. Al final las canciones que me interesan de Serrat, de Sabina, etc. son las más duras, las más dolorosas.

  • Hace ya medio año que sacaste “Más allá de mis canciones” y la recepción por parte del público ha sido inmejorable. ¿En qué momento se te ocurrió sacar un libro como este y en este formato con una prosa de carácter marcadamente poético?

Siempre digo que no es poesía porque no soy tanto, tiene lenguaje poético, que no quede, eso sí. Y además hay poetas en él. Es un libro de memorias, es un libro público, es un libro que escribo por dos factores: mi editor, Gonzalo Albert, que me ayudó muchísimo y me hizo creer en mi palabra con más fuerza que yo mismo; y también sobre todo el factor tiempo. El 4 de noviembre termino en el Palacio de los deportes de Madrid la gira Mi pequeña historia con Joan Manuel Serrat como invitado, el Palacio lleno, un broche creo que de oro, un broche por encima de lo normal, un sueño hecho realidad, pero claro, me tomo un año sabático después. Entonces, a partir de ahí aparece el factor tiempo, el trabajar por las mañanas sin prisa porque no tienes ni una gira ni un concierto, sino que puedes dedicarte a escribir con calma. Por eso me animé y el resultado puede ser bueno o malo, no sé cómo puedes catalogar el libro, pero sí creo que acertado porque lo hice con mucho cariño, respetando la palabra y trabajándolo mucho. Me siento orgulloso de ese trabajo.

  • Finalizamos la conversación con una pregunta un tanto abierta, ¿cuál es el siguiente pasó artístico para Andrés Suárez en el futuro?

Seguir estudiando, seguir digievolucionando, seguir creciendo, seguir creyendo en mi, viajando, yendo al cine y al teatro. En mi trabajo no existe el techo porque no es más que la propia evolución, o sea, las canciones que yo escribo es el paso de mi historia y lo que voy besando y encontrando en el camino. No sé muy bien qué haré en el futuro. Aprendí a hacerlo con calma, sin ansiedad, sin prisas. Ya no tengo veintipico años y vivo en Lavapiés, ahora tengo 34 y me apetece escribir enterándome de todo por la mañana con un café. Y como te digo, sin prisa. No tengo prisa. No sé cuándo será el próximo disco, pero será tratado con cariño y con tiempo, sin duda.

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