Bratz

Bratz: Una revolución sin pies

En pleno 2001 aparecieron unas muñecas que por unanimidad provocaron el rechazo de las madres, muchas nos vimos recurriendo a Papá Noel o los Reyes Magos para conseguir una de las cuatro famosas muñecas Bratz: Yasmin, Cloe, Sasha y Jade.

Muñecas bajitas, cabezonas, labios gruesos, con melenas larguísimas (menos la edición de Bratz playa) y sin pies; cuatro muñecas que después irían aumentando conforme la marca creciese, y que nos dieron a las Bratz Baby, Bratz Mini y «Bratz: La película» en 2007 con actrices reales.

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Este fenómeno fue en origen rechazado por la compañía dueña de la famosa Barbie, Mattel, y después denunció a su diseñador en 2004, Carter Bryant, por haber vendido sus diseños a la empresa Micro-Games America Entertainment. Razón por la cual estas muñecas desapareciesen del mercado de un día para otro, ¿lección? Puedes destronar a Barbie, pero Barbie tiene más dinero para denunciarte.

Porque realmente eso fue lo que pasó, la rubia Barbie quedó relegada a un segundo plano a pesar de su cuerpo perfecto, su cara perfecta, su sonrisa, su Kent, su todo no pudo competir. Las Bratz eran completamente distintas a lo que nos vendía Barbie, no teníamos que ser altas ni rubias, no teníamos que ser perfectas y encima las Bratz llevaban maquillaje, que provocador para las niñas del 2000, ¡nos querían desviar del buen camino que nos marcaba la súper edición de «Barbie Embarazada de Mellizos»! Donde Barbie daba a luz y ya después se iba en su coche a ser socorrista o veterinaria.

No quiero con esto desprestigiar lo que significó Barbie, que durante un periodo amplio de tiempo nuestra Bárbara Millicent Roberts se convirtió en la inspiración de muchas niñas blancas para ser lo que quisiesen. Pero no olvidemos que Barbie surge a partir de una muñeca alemana en los años 50 llamada «Bild Lilli Doll» cuya venta estaba destinada a hombres, y que pasó a venderse a niñas porque les gustaba cambiarle la ropa. Venta destinada a hombres, podemos imaginar fácilmente que forma física tenia esta muñeca.

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Fue la muñeca más vendida durante medio siglo y Los Simpson predijeron este destrono en 1994 en «Lisa contra Stacy Malibu», donde nuestra Lisa feminista critica duramente esta muñeca (inspirada en Barbie) que no responde a una imagen real y que en el capitulo decía frases profundamente machistas. Todos sabíamos que el liderazgo de Barbie no podía seguir, simplemente porque no respondía al momento que se estaba viviendo al final de los 90.

Las Bratz si que supieron encajar, aparecieron a la vez que las Pussycat Dolls, que las Spice Girls y poco después llegaría The Cheetah Girls con Raven a la cabeza. Tacones, plataformas, maquillaje, distintos rasgos según las razas y pertenencias… Barbie solo era Barbie y alguna amiga, aquí todas las niñas podían verse reflejadas de algún modo en estas muñecas.

Bratz

Actualmente el maquillaje es criticado como imposición que se pone a las mujeres para estar perfectas, pero al principio de siglo fue una acción de rebeldía ponérselo a las muñecas. Pero ¿y si los juguetes resultan tan educativos cual sería el modelo de muñeca idóneo actual para nuestros infantes? Posiblemente las Bratz no, ya tuvieron su momento y ahora las reinas son las Monster High, amigas cada una hija de un monstruo famoso ya sea por la literatura o por mero folclore, para mi perfectas herederas de las Bratz.

El feminismo lleva abriéndose paso de forma lenta desde hace mucho tiempo, siendo provocador en dosis controladas y equivocándose para no volver a hacerlo la próxima vez, los juguetes están pasando un cambio progresivo que solo acaba de empezar y que poco a poco se despega de la producción alienada para dar buenas chicas.

Las Bratz fueron nuestra rebeldía, quienes se salieron de lo establecido y nos dijeron que ser diferente está bien, que no es necesario tener tanto pecho pecho como Barbie, y que tal vez no todas queramos ser veterinarias. La edición de playa se iban juntas en verano e incluso había una de fiesta de pijamas, viajaban como Barbie y se iban a Japón pero no se parecían en nada a ella. Y eso estaba bien porque ya no teníamos que imaginar ser Barbie para pasarlo bien.

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Un comentario en “Bratz: Una revolución sin pies

  1. ¡Suerte en el concurso! Todo lo que sea cultural resulta bienvenido. Mi blog va por Solidaridad, pero hallarán de todo: ficciones, crítica de conciertos, denuncia, divulgación científica, reflexiones varias… Aquí lo comparto. Un abrazo.

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